El Cabanyal: un barrio en lucha

Ya hace más de una década que los vecinos del barrio valenciano de El Cabanyal están en lucha ante la expoliación de su historia, de sus casas, de su infancia. Desde el año 1998, el proyecto puntero del Consejo, el Plan de reforma del Cabanyal, quiere llevar a cabo la rehabilitación de las partes degradadas, de equipamientos y servicios. Pero también planea la ampliación de la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar, pasando por encima del antiguo barrio de pescadores y dividiéndolo en dos.

Y es en este punto que nace la polémica y el alzamiento de buena parte de los vecinos del barrio y del resto de València en contra de esta medida. El 22 de abril de 1998 diversas entidades crean la Plataforma Salvem el Cabanyal, que ha sido y es la mano que mantiene el pulso con el gobierno valenciano en los tribunales.

Desde 1998 hemos vivido diversas sentencias. En diciembre de 2008, el Tribunal Supremo daba luz verde a la destrucción de El Cabanyal, y algunas de sus casas eran derribadas.
En julio del año 2009, el Tribunal Superior de Justicia paralizaba los derribos hasta que, en enero de este mismo año, las Cortes aprobaron la ley que autoriza la continuación de la ‘reforma’ del barrio.

El recurso de inconstitucionalidad del decreto-ley del consejo valenciano presentado por el Gobierno central no ha podido salvar de las máquinas excavadoras a varias casas. Tampoco los propios vecinos, que se han puesto ante los sicarios de la alcaldesa de València y han tenido que aguantar las cargas policiales y las detenciones para defender su casa.

Las movilizaciones continúan, la lucha no va a parar. La esperanza ha vuelto a estar presente cuando el día 12 de abril el Tribunal Constitucional paralizó los derribos.
Son muchos años de lucha. Poquito a poquito quieren ganar terreno cada vez que tiran al suelo un trozo de historia, un hogar humilde que les molesta para construir la València de fuegos de artificio, de Fórmula 1, de Copa América. Una València que ya casi no reconocemos los que amamos esta ciudad.

Empar Olmos

www.cabanyal.com