Agenda anticapitalista

Violencia de género: un producto del sistema

02/11/2011

Cada 25 de noviembre se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Violencia de Género y, aunque los días internacionales se hayan convertido en una especie de teatrillo para limpiar conciencias, también son una oportunidad más para hablar de las causas de algunas desigualdades e injusticias intrínsecas al sistema capitalista. Por Angie Gago.

En nuestra sociedad, la violencia de género se ha convertido en un problema sistémico. Sin embargo, analizando las raíces de la misma, podemos vislumbrar una solución.

La violencia contra las mujeres es una de las cinco primeras causas de muerte prematura en todo el mundo. En lo que va de año, más de 50 mujeres han sido asesinadas en el Estado español y han aumentado las denuncias de malos tratos.

En el ámbito internacional podemos identificar miles de formas de violencia de género: desde la prostitución, la mutilación genital, las violaciones, etc., hasta otras formas de violencia que no son tan comentadas en los medios de comunicación por su falta de sensacionalismo, pero que son una forma de violencia igualmente: los insultos, los comentarios machistas, los anuncios que degradan a la mujer a un simple objeto sexual, etc.

En la mayoría de las ocasiones estas formas de micro violencia son calificadas como las causas de la violencia más explícita como los asesinatos. Es decir, la violencia de género se considera consecuencia de una serie de actitudes que conforman la cultura machista.

Una cuestión de clase

Sin embargo, es fundamental observar que la cultura es producto de un sistema material y que esas actitudes machistas se gestan enmarcadas dentro de unas relaciones de producción concretas.

En el sistema capitalista las mujeres se encuentran en una situación de opresión por dos razones fundamentales. Una, para mantener dividida a la clase trabajadora. Y, dos, para aumentar los beneficios económicos de la clase capitalista. Las mujeres cuentan con trabajos más precarios y peor pagados. Además, se encargan del cuidado de los niños y los mayores y cargan sobre ellas el trabajo doméstico. Es bajo esta situación de explotación de la que surgen las ideas machistas que consideran a la mujer inferior a los hombres.

Por otra parte, es cierto que la violencia de género es interclasista ya que afecta a mujeres de diferentes clases sociales. Aún así, hay que diferenciar la posición en la que se encuentran las mujeres de la clase trabajadora de las de la clase capitalista. Si bien ambas sufren la opresión, las segundas tienen más posibilidades de salir de esta situación.

Una de las ataduras fundamentales de las mujeres trabajadores a una situación de violencia es la falta de independencia económica, mientras que las mujeres con una posición económica más desahogada tienen más recursos para salir de la espiral de violencia.

En la actualidad, los recortes sociales y las reformas laborales y de las pensiones han agravado aún más la situación de la mujer. La dificultad de conseguir un trabajo y una pensión digna y la imposibilidad de contar con las ayudas sociales fuerzan a la mujer a estar bajo una situación de dependencia económica. Esto da lugar a que las mujeres adopten el rol tradicional de ama de casa, ya que el trabajo que consigue el hombre siempre estará mejor pagado.

Cómo acabar con la violencia

Los repetidos intentos por parte de las instituciones políticas del sistema capitalista de acabar con la violencia de género han quedado sólo en eso, intentos. La violencia de la mujer no sólo persiste sino que se agrava cada vez más debido a los ataques contra las trabajadoras desde el comienzo de la crisis.

A esto se le suma el desarrollo de una cultura de cosificación de la mujer que, bajo el pretexto de una falsa liberación sexual, hace a la mujer esclava de su cuerpo para competir constantemente con otras mujeres.

Una vez más esta es una herramienta de división que utiliza el sistema capitalista para que luchemos contra nosotras mismas en vez de enfrentarnos al enemigo común: el sexismo. De ahí que la unión de las mujeres sea clave para la liberación de las mismas.

Pero, a pesar de esto, el punto crucial para acabar con la violencia de género es acabar con las condiciones materiales que hacen que se considere a la mujer inferior dentro del sistema capitalista. Y para ello es necesaria la unión de las mujeres y hombre trabajadores.

Hasta que no se reviertan las relaciones de producción que establece el capitalismo no estaremos en una situación de igualdad real con los hombres. Entonces será cuando podamos empezar a crear una cultura entre todos y todas liberada de las ideas sexistas y de la violencia de género.

Formulario de suscripción

Rellena este formulario si quieres suscribirte a alguna de nuestras publicaciones.

Periódico En Lucha y revista La Hiedra - 25€ / año
Periódico En Lucha - 15€ / año
Revista La Hiedra - 12€ / año

×