Agenda anticapitalista

Un bastión de las políticas neoliberales

02/03/2014

Sotiris Kontogiannis

Tspiras, líder de Syriza, con el presidente del Parlamento Europeo.

Tspiras, líder de Syriza, con el presidente del Parlamento Europeo.

Unión Europea | El proyecto las clases dominantes

La Unión Europea no es, nunca ha sido y nunca se convertirá en la “Europa de los Pueblos”. Se trata de una coalición de países europeos con un mandato claro: fortalecer las clases dominantes europeas en su lucha contra sus competidores y enemigos externos e internos. Las declaraciones sobre la paz, la democracia y la tolerancia nunca han sido otra cosa que palabras vacías.

Lo que ahora se ha convertido en la UE se inició en los años 50 con la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), una institución cuyos tratados de fundación fueron dictados directamente por los magnates de la industria alemana y francesa.

La UE siempre ha sido un bastión del neoliberalismo y la austeridad. Ahora bien, estas políticas se han intensificado hasta convertirse en una guerra abierta de clases. Frente a la crisis financiera las clases dominantes europeas están tratando de salvarse a sí mismas desplazando la carga hacia las clases trabajadoras. El desempleo ha alcanzado niveles sin precedentes, pero para los ricos todo sigue como de costumbre.

El fracaso de la UE es más que evidente: en las próximas elecciones europeas se espera que un tercio del (principalmente decorativo) Parlamento Europeo va a ser controlado por partidos de ultraderecha como el UKiP británico, el Frente Nacional francés o el holandés Partij voor de Vrijheid, no porque la gente que votará se sienta atraída por ideas racistas, de extrema derecha o fascistas, sino porque estos partidos se presentan a sí mismos simplemente como euroescépticos.

Desafortunadamente, los principales partidos de izquierda todavía tienen esperanzas en la Unión Europea. Syriza está apoyando tanto a la UE como al Euro. El problema, de acuerdo con Alexis Tsipras, es la política neoliberal de los líderes europeos, no la UE por sí misma. Syriza está acusando a su ala izquierda, detractora de la UE, de crítica desde el nacionalismo. La izquierda, insisten, debe luchar por la transformación de la UE, no por su abolición. Esto es una tontería. A menos, por supuesto, que los revolucionarios franceses del siglo XIX deberían haber luchado por la reforma de la Santa Alianza y no por su destrucción.

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