Agenda anticapitalista

Sindicalismo para echar a Rajoy

04/02/2015

Nikos Loudos

La plantilla de Extruperfil lleva en huelga indefinida desde el 7 de enero por el despido de 40 personas.

La plantilla de Extruperfil lleva en huelga indefinida desde el 7 de enero por el despido de 40 personas.

Los centros de trabajo y los sindicatos están hirviendo de debate y de iniciativas. Las luchas laborales quizás no tengan las dimensiones de un movimiento como las de la PAH o de las mareas, pero si las sumamos en pequeños y grandes centros de trabajo en todo el estado, es claro que se trata de una batalla contra la austeridad a nivel nacional, una batalla muy importante, que se está desarollando en segundo plano pero con mucha insistencia. Los casos de Coca-Cola o de Atento han sido los más distinguidos, pero sólo las luchas contra los EREs forman una corriente en si mismas.

Es indignante que los sindicatos mayoritarios no toman ninguna iniciativa para transformar esta corriente en un gran movimiento político. Hemos visto que el gobierno de Rajoy es tán débil. El verano pasado abandonó sus planes de la reforma Gallardón. En las elecciones de 2014 el PP perdió 2,6 millones de votos comparandose con 2009. Nos podemos imaginar que significaría una ola de huelgas coordinadas con un objetivo claro: que se vaya el gobierno, junto con la reforma laboral y todas las medidas de austeridad. Pero, la dirección de la UGT parece como si no existiera. CC.OO toman iniciativas en algunos sectores, pero no intentan coordinar las diferentes luchas.

¿Nuevo sindicalismo?

En 2014, las Marchas de la Dignidad demostraron un camino diferente. Vimos que los sindicatos alternativos pueden cubrir este espacio. Tienen la credibilidad y la capacidad organizativa para tomar iniciativas que puedan expresar la mayoría. El 29 de noviembre, una vez más, los sindicatos “mayoritarios” tuvieron que participar en marchas convocadas por sindicatos como el SAT, o la CGT. Mientras las cúpulas de CC.OO y UGT están perdidas en los escándalos de las tarjetas opácas, sus bases entienden la importancia de la coordinación y de la lucha.

Pero, no nos debemos quedar quietos con el papel de la oposición. El reto no es sólo reprochar lo que está haciendo UGT y CC.OO sino asumir las responsabilidades para organizar lo que ellos no hacen. Afortunadamente, hay avances positivos en esta dirección. Algo interesante, por ejemplo, ha sido la decisión de la CUT tomar distancia de la Izquierda Unida. La CUT es una fuerza importante dentro del SAT, y su relación con IA, un partido que ha formado parte del gobierno de Susana Díaz, no ha ayudado la construcción de un sindicalismo combativo. La valentía por parte de CGT de proponer una huelga general ha sido también importante. Además tenemos ejemplos de una combatividad aumentada en muchos centros de trabajo. Una característica es la duración de las luchas. El 7 de enero los trabajadores de Extruperfil en Sevilla empezaron una huelga indefinida. Los bomberos en Galicia acaban de poner fin a una huelga que duró 500 días. En Málaga, los enfermeros y enfermeras de urgencia del hospital regional han convocado huelga indefinida desde el 27 de enero. Los trabajadores de Infoca siguen acampados en Sevilla desde hace más de tres meses. Y el ejemplo de Infoca destaca otra característica de las luchas recientes, la politización. Los trabajadores ocuparon y se encerraron en la sede de Izquierda Unida. Hay muchas razones porque PSOE y IU han roto su pacto y Susana Díaz ha adelantado las elecciones autonómicas, pero la lucha de Infoca ha tenido su propio papel.

Además, no debemos infraestimar el hecho de que en muchos casos de luchas contra EREs, hemos tenido victorias. Y no sólo contra EREs. En los Burguer King de Gijón, cuatro jornadas de huelga han conseguido el retiro del recorte salarial. Esto, en un centro de trabajo y en un sector, el de la hostelería, que tán facilmente se considera “precario” y dificil a organizar. Al otro extremo, en un sector más tradicional, pero con poca experiencia de huelgas, los trabajadores de la planta de Nissan en Ávila el 13 de enero, participaron 100% en una jornada de huelga para defender 50 de sus compañeros que están amenazados con despidos.
Todas estos ejemplos necesitan por un lado nuestro apoyo y por el otro lado coordinación. Por eso, los sindicatos combativos no deben someter sus iniciativas al calendario electoral. Al contrario, nos tenemos que conectar con las necesidades que surgen de las luchas concretas. La propuesta para una huelga general el 22 de octubre es más que positiva, pero esto no significa que vamos a dejar a Rajoy tranquilo hasta el octubre y esperar que se vaya sólo por las elecciones generales. Así le dejaríamos al PP toda la posibilidad de reorganizarse, y además el PP y el PSOE tendrían el tiempo que necesitan para planificar su pacto, con el objetivo de seguir gobernando incluso aunque pierdan.

Organizar la radicalización

Al mismo tiempo, las luchas que están sucediendo no pueden esperar hasta el octubre. La huelga general no debe ser un acto simbólico antes de las elecciones generales, sino una jornada en la que se unirán todas las experiencias, toda la indignación y toda la creatividad que surge en los centros de trabajo que están luchando.

Otro elemento que ha aparecido más claramente en 2014 es que la radicalización en centros de trabajo da a más sindicatos combativos la oportunidad a controlar los comités de empresa. Podéis leer por ejemplo el informe de Ana Rincón del SAT en la Universidad de Sevilla en la sección “La nube” en las siguientes páginas. Tomar el control del comité y no dejarlo a los burócratas es algo importante. Pero, tampoco es suficiente. Necesitamos iniciativas desde abajo que funcionen independemiente del comité o de los sindicatos. Sin presión desde abajo, hasta los sindicalistas más radicales pueden tomar posiciones conciliatorias. Y sin preparación de los compañeros y de las compañeras más activas, cuando entramos en una lucha, no tenemos las herramientas para sacarla adelante. Tampoco tenemos que esperar hasta las elecciones sindicales para cambiar el ritmo de actividad en nuestro trabajo. En el caso de Atento, las trabajadoras de CGT estában en minoría, pero tomaron en sus manos la responsabilidad de organizar los paros de pocas horas convocadas por los sindicatos mayoritarios.

La iniciativa de “Somos Podemos” ha generado mucho debate dentro y fuera de Podemos. La verdad es que no necesitamos más sindicatos ni más divisiones. El nombre del sindicato no tiene tanta importancia como lo que hace. Esto no significa que Podemos no tiene un papel importante jugar en los centros de trabajo. Los círculos son un espacio muy adecuado para convocar reuniones de coordinación entre las luchas diferentes en cada barrio. En las semanas que vienen hay procesos para elegir consejos ciudadanos a nivel autonómico y candidaturas para las elecciones. En vez de recoger firmas sólo para crear “agrupaciones de electores. ¿por qué no recogimos también firmas y dinero por solidaridad con los trabajadores que están en huelga en cada ciudad, los de Extruperfil y de Infoca en Sevilla por ejemplo?

Los compañeros y las compañeras de En Lucha son la voz y la red dentro de Podemos que quiere hacerse cargo de este reto. Es una oportunidad crear enlaces entre la nueva radicalización política y la nueva combatividad, una combinación capaz de echar el gobierno y de mucho más.

Formulario de suscripción

Rellena este formulario si quieres suscribirte a alguna de nuestras publicaciones.

Periódico En Lucha y revista La Hiedra - 25€ / año
Periódico En Lucha - 15€ / año
Revista La Hiedra - 12€ / año

×