Agenda anticapitalista

Por qué no es necesario recortar

04/02/2012

Los recortes sociales generan más desigualdad. Enric Rodrigo señala agujeros negros de la economía que servirían para desterrar las políticas de austeridad.

Con el objetivo de rebajar el déficit público al 4,4% para finales de 2012 el gobierno del PP anunció la primera ronda de recortes el pasado 30 de diciembre. Entre las medidas anunciadas están la congelación del Salario Mínimo Interprofesional y de los salarios en la Administración Pública, la supresión de la Renta Básica de Emancipación para los jóvenes y la suspensión de incorporación de nuevas categorías beneficiarias de la Ley de Dependencia. Un recorte de hasta 8.900 millones de euros que merma las condiciones de vida de la clase trabajadora y que recae con especial fuerza en jóvenes y mujeres. La portavoz del Gobierno Soraya Saenz de Santamaría declaraba que “es solo el inicio del inicio”.

Una segunda ronda de recortes se presentará junto a los presupuestos generales del Estado en el mes de marzo. El recorte final del gasto público rondará los 40.000 millones tras conocerse que el actual déficit está ligeramente por encima del 8%.

Que paguen los ricos

Los think tanks de la derecha se han apresurado a lanzar una batería de argumentaciones vacías de contenido para justificar las políticas de austeridad. En primer lugar, insisten en que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” apuntando a un gasto público excesivo. Sin embargo la realidad demuestra lo contrario.

Tomando como referencia los 15 países más ricos de la UE, el Estado español está en el grupo donde el gasto público en protección social es menor. Estado español, Irlanda, Portugal, Grecia, Luxemburgo y Finlandia destinan de media un 22,5% de su PIB a gasto social frente al 29’8% de media del resto de países. Los mismos seis países con menor gasto social son los que tienen mayores tasas de desempleo. En comparación se gasta poco dinero público en protección social. Sin embargo se ingresa poco y se redistribuye todavía menos. La evasión de capitales juega un papel muy destacado.

El Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa que agrupa a ONGs y sindicatos señala que más de la mitad de las empresas españolas que cotizan en el IBEX 35 tienen sociedades y filiales en paraísos fiscales. Distintos estudios académicos sitúan el fraude fiscal en torno al 23% del PIB, el doble que en la Unión Europea y, aunque los datos no son oficiales, se estima que su valor impositivo rondaría los 70.000 millones de euros anuales.

Además iniciativas como la Tasa Tobin para frenar la especulación financiera equivaldrían a unos ingresos de entre 4.000 y 20.000 millones anuales con una tasa impositiva de apenas el 0’1% en las transacciones financieras.

Con la Iglesia hemos topado

Puesto a no gastar dinero que no se tiene es imprescindible acordarse de la Iglesia Católica tras un año marcado por la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Madrid. Hasta 10.000 millones de euros anuales recibe la Iglesia Católica de las arcas públicas. Además recibe otros privilegios como estar exenta de pagar el Impuesto de Bienes Inmuebles por el que se dejan de ingresar 1.200 millones de euros al año según fuentes ministeriales.


Los recortes son inevitables solo para algunos

Hay sectores que parecen ser intocables. “Los recortes son inevitables” para una clase política enfangada en innumerables casos de corrupción y una patronal que aumenta su balance de beneficios a costa de extender la precariedad laboral. Sin embargo no quieren ni hablar de aumentar impuestos al patrimonio, a las SICAV y las rentas del capital. Por supuesto nada de salarios y pensiones dignas ni garantizar el derecho a la vivienda aunque cinco millones de trabajadores estén desempleados.

El gobierno de Mariano Rajoy ha demostrado en pocas semanas que su orientación política es antagónica a los intereses de la mayoría trabajadora. Frente a la austeridad que una minoría quiere imponer urge extender la solidaridad y las luchas desde abajo. Va siendo hora que la mayoría trabajadora demuestre que existen alternativas a los recortes.

No a la guerra: presupuestos militares para gastos sociales

Otro argumento generalizado es aquel que dice que “no se puede gastar lo que no se tiene”. En este caso estaríamos encantados de recortar ciertos gastos a todas luces innecesarios. Pongamos un par de ejemplos.

El gasto militar es indeseable en cualquier circunstancia y supone cerca de 8.000 millones de euros directos para el Ministerio de Defensa. Además otros 8.000 millones de euros con finalidades militares se reparten en los presupuestos de otros ministerios según la Fundación Justicia y Paz.

En 2011 el gasto en operaciones militares en el extranjero ascendieron a 861 millones. Retirar las tropas españolas de Afganistán, donde más de 1.500 soldados españoles participan de una ignominiosa ocupación militar, supondría un ahorro inmediato de 450 millones de euros anuales. La participación española en la invasión y ocupación de Afganistán ha costado 2.490 millones en la última década. Con los recortes, cada soldado desplegado en misiones extranjeras supone el despido de once profesoras interinas de la educación pública. Cada avión de combate equivale a 684 interinas sanitarias, un portaviones a 50 hospitales, un caza Eurofigther a dos hospitales, un tanque Leopard a seis colegios y dos misiles Tomahawk a un colegio más.

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