Agenda anticapitalista

Pacto fiscal, ¿a quién beneficia?

08/04/2012

Ante el debate impulsado por el gobierno de la Generalitat de Catalunya al rededor del pacto fiscal, Guillem Boix analiza las claves de este debate des de una perspectiva anticapitalista.

El gobierno de CiU está repitiendo el mantra del pacto fiscal contínuamente. El déficit fiscal, que es la diferencia entre los impuestos que se recogen en Catalunya y el retorno de este dinero en forma de servicios y/o infraestructuras, ronda los 20.000 millones de euros. El discurso convergente gira alrededor de la premisa repetida durante décadas de “España nos roba”. Los y las anticapitalistas, dentro y fuera de Catalunya, no tenemos ningún interés en defender una fiscalidad que sirve para el mantenimiento de un modelo de estado y sus estructuras faraónicas e ineficientes que no tienen nada que ver con los intereses de la mayoría de la población. Esta no es nuestra solidaridad. Y a pesar de que sabemos que el estado de las autonomías es un modelo agotado, defendemos el autogobierno, la soberanía nacional de los Països Catalans y los pasos que se den en esta dirección.

La sentencia sobre el Estatut del Tribunal Constitucional ha sido un punto de inflexión en la política catalana. El autonomismo y la política del “peix al cove” –expresión catalana que equivaldría a más vale pájaro en mano– es cada vez menos creíble. Los resultados de las encuestas muestran cómo, de forma sostenida, la opción de la independencia es cada vez más mayoritaria. El autonomismo está herido de muerte. CiU es consciente de este hecho. Por este motivo intentan hacer virar el discurso nacional de derechos democráticos hacia un discurso nacional de parámetros exclusivamente económicos. Pero se equivocan y mienten.

Silencio, aquí se defrauda

Se llenan la boca hablando del pacto fiscal pero no dicen ni mu del problema del fraude fiscal. Este fraude, construido sobre la impunidad de los que más tienen, es el dinero que el estado deja de ingresar por la actuación fraudulenta de las grandes fortunas ( paraísos fiscales, evasión de impuestos…) y supone una cifra estimada de 240.000 millones de euros. Esto quiere decir que en el estado español se “pierden” 90.000 millones de euros anuales. En Catalunya el fraude fiscal supera los 16.000 millones de euros, seis veces más que el volumen económico de los brutales recortes del gobierno de CiU.

El “España nos roba” es utilizado de forma descarada para justificar los recortes. Nada de nuevo. La clase dirigente catalana ha utilizado los problemas de encaje de Catalunya y el estado español para justificar sus políticas antisociales.

En el actual contexto de crisis, la clase dirigente mundial y europea no tiene una solución ni una propuesta compartida. Por eso el Financial Times, nada sospechoso de defender los intereses de los que no tenemos nada, avisaba que si se aplican las medidas de austeridad impulsadas por la UE y el FMI el estado español tendrá que asumir un rescate como el que ya han sufrido en Grecia, Irlanda y Portugal. Europa y el FMI nos roba. Pero, en este caso, la derecha catalana no habla de soberanía. Pero si la minoría rica a nivel mundial no se pone de acuerdo en cuál tiene que ser su “salida de la crisis”, sí que están de acuerdo en una cosa: no quieren pagar los platos rotos. Los 230.000 millones de beneficios, con rescates bancarios incluidos, de las grandes empresas de la IBEX 35 en el periodo 2007 -2011 son una prueba irrefutable.

El supuesto giro soberanista de Convergència en su último congreso celebrado en Reus responde a la situación política y al agotamiento del modelo autonomista. Es política nacional de cara a la galería. Los recortes no son inevitables. Los recortes, además de ser un ataque a los derechos sociales, son una nefasta política económica para salir de la crisis.

Con una mayoría absoluta del PP en el Congreso las posibilidades de conseguir un pacto fiscal que avance en la dirección de más autogobierno, es como mínimo, poco plausible. CiU lo sabe y lo usará como arma política y de justificación de los ataques antisociales. Pero, además, el pacto fiscal o el concierto económico no garantizan nada. Recoger el dinero en Catalunya no nos asegura unos presupuestos donde el gasto social sea la principal prioridad. Nuestra apuesta por la soberanía no es sólo económica, también es social y solidaria.

Por este motivo, desde la izquierda combativa no podemos desvincularnos del debate sobre la soberanía fiscal. Tenemos que sumarnos desde una posición independiente a los movimientos que avancen hacia la consecución de un mayor autogobierno. Esto en Catalunya quiere decir que los sectores progresistas tienen que tomar las riendas del movimiento de emancipación nacional. Con un objetivo claro, trabajar para que no se desvincule el discurso nacional del discurso social. Esta es la única manera de que la clase trabajadora y el resto de explotadas y oprimidas tomen la dirección y la hegemonía del movimiento catalán de emancipación nacional. Esto ya ha pasado en la historia y la derecha ha quedado retratada. Viendo que la respuesta de la clase trabajadora, ante el levantamiento fascista de 1936 iba más allá de salvar la república y avanzaba con paso firme hacia la revolución, la derecha catalana, encarnada en aquel momento en la figura de Cambó, lo tuvo claro. Se posicionaron junto a los fascistas para defender sus intereses de clase. Y lo volverían a hacer.

Es posible que por el hecho de vivir y luchar en una nación oprimida las organizaciones revolucionàrias y anticapitalistas de los Països Catalans compartimos parte del camino con la derecha. Esto ya lo hemos visto en las manifestaciones multitudinarias de los últimos años. Mal que nos pese, en aquellas manifestaciones había toda la sociedad catalana, incluyendo la burguesía. Pero lo importante aquí es si somos capaces de mantener una posición independiente. Una posición de clase que no se pliegue ante la idea del frente nacional. Porque nuestro proyecto es otro. Este es la defensa de los derechos democráticos nacionales, incluyendo la independencia, en el marco de la lucha del 99% por la emancipación social y democrática. Hace falta que tengamos muy presente que la derecha catalana antes que catalana es derecha.

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