Agenda anticapitalista

Llevando el espíritu del 22M a los centros de trabajo

01/05/2014

Nikos Loudos

La manifestación del 22M ha sido un punto de inflexión para las luchas sociales y sindicales / Neus Solà.

La manifestación del 22M ha sido un punto de inflexión para las luchas sociales y sindicales / Neus Solà.

Debate | Después del éxito de las marchas, ¿cómo continuar el movimiento?

Las personas que participamos en el 22M volvimos a casa y a nuestros centros de trabajo con el entusiasmo de haber formado parte de un día histórico. Ahora es necesario debatir sobre qué hacer después de este triunfo y cómo podemos ayudar a que la energía que vivimos en las calles de Madrid se transforme en una victoria real contra el gobierno de Rajoy y el capitalismo.

El 22M en sí mismo nos ha aportado ya algunas conclusiones que debemos tener en cuenta. La primera, que el movimiento no está cansado como quieren hacernos creer tanto el gobierno como algunos líderes de UGT y CCOO. Por el contrario, las manifestaciones demostraron una energía y tenacidad más grandes que nunca. La gente sabe que tiene razón y está buscando maneras de expresarlo de una forma más unitaria y combativa. El hecho de que haga mucho tiempo que no tenemos una huelga general no es resultado del “cansancio” de la clase trabajadora, sino de la parálisis de las burocracias sindicales.

Además, el 22M ha mostrado el camino a seguir para superar esta parálisis. Los sindicatos combativos han tomado la iniciativa para unir a los movimientos a nivel estatal y lo han logrado. Más allá del discurso de sindicatos “mayoritarios” y “minoritarios”, lo que hemos visto es que los “minoritarios” pueden conectar con la mayoría cuando se atreven. La credibilidad y el estatus de la izquierda combativa y de las personas que hacen sindicalismo han aumentado y no se debe dejar que este respeto se pierda. Las personas que argumentaban que después del 15M se había roto el vínculo entre los movimientos sociales y los sindicatos, han recibido una respuesta clara con el 22M. El cuerpo de bomberos, los trabajadores y trabajadoras de Coca-Cola y todos los contingentes obreros recibieron una cálida bienvenida en la manifestación.

Herramientas del movimiento

Mireia Herrera, activista de la Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC) y participante en la Marcha, subraya el significado de las acciones de los sindicatos combativos: “El 22M ha sido un punto de inflexión. Los sindicatos combativos han conseguido lo que los sindicatos mayoritarios no han logrado”. Esto, según Herrera, va a tener un efecto en la clase trabajadora: “Se ha evidenciado que hay sindicatos que pueden ser herramientas del movimiento, organizar y promover la lucha”. La próxima estación es el primero de mayo y después “organizaremos los días de lucha que se van a decidir en las asambleas del 22M, hasta una nueva marcha de la dignidad en otoño”. La perspectiva de una huelga general está abierta, pero para Herrera ahora es momento de trabajar sobre el terreno “y empoderar a la gente del movimiento”.

Y es que el 22M no apareció de la nada. La experiencia que los sindicatos obtienen en las luchas del día a día ha sido indispensable. Félix Iritzar, del sindicato ESK en Euskal Herria, recuerda que “el ESK es un sindicato que ha convocado ocho huelgas generales en los últimos años”, a un nivel que se puede comparar sólo con la experiencia de Grecia. La participación y la coordinación con otras fuerzas combativas en el Estado español han sido muy importantes. “En el 22M participamos como columna y vamos a participar en los próximos pasos; de qué manera lo haremos es un debate abierto por ahora”, sentencia. “Necesitamos enfatizar nuestras propias reivindicaciones desde Euskal Herria”. Al mismo tiempo Iritzar ve necesario luchar junto con los movimientos del resto del estado, “contra nuestros enemigos comunes”.

El movimiento no puede seguir sólo con días de lucha a nivel estatal. Hay batallas importantes que continúan, en las que se debe transmitir el espíritu del 22M. La huelga de Panrico, la lucha contra los despidos en Coca-Cola, la lucha en la FNAC y en muchos otros centros de trabajo del Estado español necesitan todo el apoyo posible. Con la certeza de que cada huelga, grande o pequeña, forma parte de este río común que es el 22M.

Los pasos siguientes al 22M serán ocasiones para fortalecer las organizaciones del movimiento y lograr más combatividad, hasta echar a todos y todas las que quieren negarnos nuestra dignidad.

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