Agenda anticapitalista

“Las crisis no son elementos externos a la dinámica del sistema”

01/05/2013

El pastelero, economista y miembro del Seminario de Economía Crítica Taifa, Josep Manel Busqueta, acaba de publicar L’hora dels voltors (El Jonc, 2013), donde nos habla de las razones que se esconden detrás de la crisis económica actual. Por Manel Ros.

¿Por qué te decides a escribir este libro sobre la crisis?

La idea del libro surge de la editorial El Jonc, que me propone escribir un libro sobre la crisis y que sea un libro comprensible para una persona interesada en el proceso de la economía, de la crisis y del capitalismo. Pero a la vez quería que fuera un libro que nos permitiera ir más allá. Que no sea sólo un libro de divulgación, sino que dé algunas claves para entender de manera más profunda lo que está pasando. También lo comenté con mis compañeros del Seminario de Economía Crítica Taifa y me dieron todo su apoyo. La idea básica es explicar en catalán una visión de la crisis que creo que todavía no se había explicado, y además hacerlo de manera que pueda ser útil para las personas militantes y activistas, para tener los argumentos necesarios para enfrentar el debate cuerpo a cuerpo que se nos plantean en nuestra vida cotidiana.

¿Cuál es esa explicación que se ha dado hasta ahora y qué explicación das tú a la crisis?

La explicación que se nos ha dado de la crisis es que ha sido provocada por unos banqueros torpes con una avaricia desmedida. Si tenemos en cuenta las explicaciones más técnicas nos han dicho que en un momento concreto se han desarrollado una serie de productos financieros, los productos estructurados, que según dicen tenían un riesgo muy alto de gestión y que no supieron calcularlo, y esto nos ha llevado a un desenfreno financiero que a la vez nos ha llevado a una situación de crisis. Todas estas razones evocan a pensar que el capitalismo no tiene crisis y que éstas las provocan factores externos. Lo que no nos cuentan nunca es que las crisis no son elementos externos a la propia dinámica del capitalismo sino que las crisis son inherentes, son la otra cara de la moneda del capitalismo. Por lo tanto la conclusión que hago es que no hay capitalismo sin crisis. El mensaje que pretendo lanzar con el libro es que no acabaremos nunca con la crisis si no acabamos con el capitalismo.

Pero a pesar de todas las crisis del capitalismo, éste continúa existiendo.

El hecho de que la crisis sea inherente al capitalismo no significa que éste acabe con las crisis. De hecho, yo he querido insistir mucho en que el capitalismo cuando no tiene crisis, cuando funciona “correctamente” y por lo tanto genera producción, capacidad de consumo o puestos de trabajo, tampoco es un sistema deseable. Si el capitalismo funciona correctamente es un sistema asesino, que condena a 3.000 millones de personas en todo el mundo a vivir con menos de dos dólares diarios. Por lo tanto, el capitalismo es un sistema que desarrolla una serie de relaciones sociales que imposibilitan una vida digna a la mayoría de las personas. A la vez, su funcionamiento económico y social tiene un impacto tremendo sobre los equilibrios ecológicos y ambientales. La propia dinámica del capitalismo puede poner en peligro la vida en el planeta. Pero cuando entra en una dinámica de crisis necesita recomponer toda la sociedad y las condiciones económicas para que la inversión económica genere beneficios. Esto normalmente se hace siempre agudizando los procesos de explotación sobre las personas y sobre el medio.

¿Qué características ha tenido la crisis en el Estado español?

Este es otro de los tópicos. Parece que en el Estado español hasta 2007 vivíamos en un mundo de rosas y que ha sido la crisis la que ha desencadenado el mal vivir. En cambio como explico en el libro, las condiciones sociales tras la muerte del dictador, todo este proceso de la mal llamada democracia, ha sido un proceso de precarización continuada y progresiva de las clases populares. Esto ha sido evidente a través del modelo de gestión de la sociedad que desde el minuto uno es un modelo neoliberal. La situación de los trabajadores y trabajadoras siempre ha estado marcada por un proceso de ajuste y de precarización progresiva, que sólo ha tenido una mínima construcción del estado del bienestar, que evidentemente la instauración de la democracia exigía. Además el Estado español se integra en la UE cuando se estan aplicando ya programas totalmente neoliberales.

¿Eres partidario de que el Estado español salga del euro?

El establecimiento del euro y lo que representó para la mayoría de personas ha tenido unas consecuencias muy negativas con todas las condiciones de ajuste impuestas por la UE. Una vez en la moneda única, las condiciones empeoraron aún más. En este momento plantearse como solución la salida del euro es un tema controvertido. Desde mi perspectiva, la salida del euro no soluciona nada, lo único que hace por sí misma es agravar una serie de condiciones, aunque ganaríamos una serie de elementos de política económica importantes que nos permitirían tener una determinada soberanía, pero en unas condiciones duras y precarias. Creo que el planteamiento que deberíamos hacer en este momento es ver cuáles son las prioridades de la sociedad, que sobre todo son establecer unas situaciones sociales y económicas que nos permitan la máxima inclusión de los ciudadanos en esta sociedad. Éstas creo que deberían ser nuestras reivindicaciones. Si esto representa una incompatibilidad con el pago de la deuda, pues no pagamos la deuda; si esto es incompatible con la UE, pues ya nos lo harán saber; si esto representa salir de la UE porque nuestra apuesta es por una sociedad de derechos, entonces tendremos que imponer nuestro programa social.

Tanto el impago de la deuda como la salida del euro deben plantearse sobre la estrategia de la construcción de una sociedad diferente. Si pensamos en el impago de la deuda o la salida del euro como soluciones a la situación actual pienso que nos equivocamos. Porque de hecho sólo deberíamos llegar a ella si existiera una fuerte cohesión social para plantearla, tanto una como la otra.

Democratizar la economía y la producción

Para Josep Manel Busqueta, el debate sobre las alternativas se puede abordar de muchas formas. Desde la perspectiva de la inmediatez, de lo que podemos hacer ahora mismo para tratar de frenar la ofensiva neoliberal: “aquí podríamos proponer una serie de medidas de barricada, planteando medidas o alternativas para ir construyendo a nivel micro-social, a nivel de pueblos, barrios, escuelas, fábricas, etc.”. Estas alternativas son las que ya se están construyendo ahora, según Busqueta, como por ejemplo “las cooperativas de consumo, las cooperativas de producción, las finanzas éticas, los medios de comunicación alternativos, los procesos agroecológicos, los sindicatos alternativos de combate, etc.” Con todo ello Busqueta cree que se demuestra que es posible construir alternativas al sistema actual.

Pero al mismo tiempo el autor considera necesario “avanzar hacia la narrativa, hacia imaginar un modelo de sociedad que nos permita a todas las personas construir un discurso más allá de nuestra práctica cotidiana”. En este sentido, Busqueta cree importante hablar del tipo de economía que queremos y una idea muy importante es la de democratizar la economía. Para el autor, democracia “también debe poder significar controlar allí donde se produce la vida, y estos son los procesos productivos”. Por tanto democratizar la economía debe querer decir “poner sobre la mesa la voluntad y la necesidad de avanzar hacia el control público y colectivo de los medios de producción”, por lo tanto empezar a experimentar con “formas alternativas a la propiedad privada desde la perspectiva municipal, cooperativista, comunal…”. En este sentido para el autor hay que avanzar en el control “sobre qué se produce, cómo se produce, quién lo produce y dónde se produce. Avanzando hacia procesos de inter-cooperación, planificación económica y, evidentemente, avanzar hacia un control público de las finanzas, que tenga sentido para la colectividad”. M.R.

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