Agenda anticapitalista

La resistencia contra los planes de la Troika crece en Portugal

31/05/2013

Para tumbar la austeridad hay que unir las luchas económicas con las políticas. Por Dani Bravo (@daniatg).

El pasado 25 de mayo, miles de personas marcharon en Portugal contra las nuevas políticas de austeridad introducidas por el gobierno bajo la tutela de la Troika. Estas medidas incluyen aumento de la edad de jubilación a 66 años, despido de funcionarios y recortes en los presupuestos de sanidad y educación.

Como era de prever, las recetas de austeridad no están contribuyendo a salir de la crisis. Portugal vive una recesión histórica con el empobrecimiento masivo de la población y el deterioro del estado de bienestar. El mensaje chantajista del gobierno también es el mismo que en el Estado español: “O esto que nadie quiere, o la catástrofe”.

La resistencia y las movilizaciones están yendo en aumento en los últimos meses. Aunque existe un cierto desfase entre el potencial de gente que participa en las movilizaciones y la cantidad de gente organizada (ya sea a nivel sindical o político) que limita la creación de un ciclo de luchas continuo, se están abriendo grietas entre la clase dirigente de Portugal.

El primer ministro Pasos Coelho no deja de lanzar mensajes llamando a la unidad frente a las críticas de la oposición. El Tribunal Constitucional anuló varios de los recortes aprobados en el último presupuesto. Incluso el presidente conservador Aníbal Cavaco Silva habló en su discurso de la ceremonia de la Asamblea Legislativa de errores en las previsiones de la Troika, y de un desempleo y una recesión mayores de lo esperado. La “crisis de régimen”, muy acentuada en Grecia o Italia, crece también en Portugal y el Estado español.

La oposición en las calles proviene tanto de sectores obreros y sindicatos (principalmente la CGTP, que convocó las manifestaciones del 25M y anuncia una huelga del sector público en junio), como de movimientos sociales en la onda del 15M, como es la campaña “Que se lixe la Troika!”. Ésta última ha sido la principal impulsora de la convocatoria a nivel europeo de la jornada de movilización del 1 de junio. El panorama es similar al del Estado español: hay una amplia capa de la población dispuesta a movilizarse pero que no encuentra referentes de organizaciones políticas y sindicales que estén por impulsar un ciclo de luchas.

El gran reto para la izquierda en Portugal es convertir esos momentos de movilización más o menos espontánea en una resistencia organizada contra la crisis. La relación con las organizaciones obreras tradicionales, la organización en los sectores laborales más precarios, y sobre todo, superar la división entre luchas económicas y luchas políticas serían los ejes que ayudarían a construir un movimiento que realmente pudiera tumbar los planes de la Troika. Ese último punto es clave, ya que una cuestión política como es el pago de la deuda condiciona cualquier medida económica que se pretenda tomar. Como dice Francisco Louçã, miembro del Bloco De Esquerda “si la deuda crea deuda, la cancelación es la única salida posible”.

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