Agenda anticapitalista

La intervención de Bankia pone al Estado español camino del rescate

08/06/2012

Por Joel Sans (@joelsansm). Si no fuera por la magnitud del desastre, el escándalo de Bankia serviría como argumento de una ópera bufa. Mariano Rajoy prometió que no daría dinero público a los bancos. El 21 de mayo el ministro de Economía Luis De Guindos lo contradecía y aseguraba que se tendrían que prestar a Bankia 7.000 millones de euros. Esta cantidad sólo cuatro días después se transformaba en 19.000 millones. Y el día siguiente se hacía público que no sería un préstamo, sino una entrada de capital: Bankia no tendrá que devolver el dinero.

Con esta aportación el dinero público inyectado a Bankia suman ya 23.500 millones. Es más del doble que el recorte extra en educación y sanidad del abril pasado. Mientras el ataque a los servicios públicos se hace más y más acusado, el rescate a los grandes intereses financieros es una máxima prioridad para el gobierno del PP.

La entrada de dinero en Bankia se hace en forma de una curiosa nacionalización. Si bien el Estado pasará a tener más de la mitad del capital de Bankia, el nuevo consejo director de la entidad estará formado por personas con cargos directivos en Ferrovial, Merrill Lynch, ALSA, Banco Santander y la patronal CEOE, entre otros. Es decir, nos encontramos en un caso claro de aportación de dinero público para ser gestionado en base al beneficio privado de unas pocas personas.

El gobierno no ha emprendido acciones contra el anterior Consejo directivo de Bankia, donde había figuras del PP como Rodrigo Rato, a pesar de que se lo puede acusar de apropiación indebida, estafa y falsificación de balances.

Bankia no es un caso aislado. Durante más de diez años de burbuja inmobiliaria los bancos y cajas se enriquecieron con hipotecas y créditos al sector inmobiliario. Ahora se calcula que de los 307.000 millones invertidos por la banca en el sector inmobiliario un mínimo de 187.000 son tóxicos.

Ahora que el gobierno está pidiendo a la banca que suba sus provisiones de capital, porque teme que las entidades bancarias no puedan afrontar un empeoramiento de la situación, si aumenta la gente empobrecida que no puede pagar su hipoteca o si bajan los precios de las viviendas que tienen los bancos en stock, nos podemos encontrar nuevos casos de bancos que se declaren insolventes.

Si Bankia ya ha costado 23.500 millones, se calcula que el Estado tendría que inyectar un total de 50.000 o 60.000 millones al sistema financiero para evitar que se hunda. Para hacernos una idea de la magnitud, se trata de una vez y media el coste de los planes de austeridad del Gobierno para este año. Es una cifra tan grande que si el Gobierno la proporciona por la vía habitual, el déficit público de este año (que ya se apunta que no se cumplirá) se multiplicaría. Esto pasó en Irlanda cuando la nacionalización de buena parte de la banca hizo subir el déficit un 30% y el país fue intervenido. Pagar la deuda privada con el dinero de toda la población está poniendo al Estado español camino del rescate.

De momento, el Gobierno ha buscado con Bankia el subterfugio de inyectar capital en forma de deuda pública, lo cual no consta en los presupuestos y no hace subir el déficit de forma directa. En el momento de cerrar esta edición, el Banco Central Europeo ha rechazado esta vía y propone una recapitalización directa a través del fondo de rescate europeo.

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