Agenda anticapitalista

La engañosa cara social del fascismo

02/03/2012

El éxito en Italia del movimiento fascista Casa Pound amenaza con extenderse al Estado español. Oliver Martínez explica cómo combinan un aparente discurso social con el racismo y la violencia.

En la sociedad de la imagen vale más tu vestimenta que tus ideas de cara a la opinión pública de masas. Lo entendió Le Pen y otros ideólogos de la extrema derecha y así lo ha copiado Josep Anglada y su Plataforma per Catalunya (PxC). Pero éste no deja de ser uno más de los disfraces de las mentes pensantes que beben de las aguas del totalitarismo. Un modelo populista e islamofóbico que se abre camino progresivamente a través de las elecciones y de su incursión en las instituciones conectando con las ideas racistas de mucha gente y retroalimentando los prejuicios de otros partidos y de los mass media.

Otro modelo que intentan importar al Estado español viene representado por los nombres de Militia o Proyecto Impulso, directamente relacionados con el de la Casa Pound de Italia, el edificio neurálgico y referencia de este movimiento fascista. Se trata de otro esfuerzo camaleónico con el que ideólogos de la extrema derecha intentan conectar con la gente más joven, cansada y descontenta con el mundo que les rodea, a través de un discurso antineoliberal y con apelaciones a remover la sociedad desde su raíz. En lugar del traje y la corbata de PxC, el modelo Casa Pound quiere dar una imagen más radical para atraer a una juventud desencantada.

El líder de Casa Pound es Gianluca Iannonne, referente musical con ZetaZeroAlfa y fundador del Blocco Studantesco. La música, el deporte, las artes marciales y actividades culturales dentro de “su comunidad” sumados a los proyectos de ocupación de viviendas para la gente desahuciada y sin recursos o a la denuncia de las injusticias causadas por la globalización y el capital internacional conforman un escenario desde el que el entorno de Iannonne extiende su proyecto por Italia. Aseguran tener 4000 militantes y su influencia social es aún mayor gracias a las redes deportivas y culturales que han creado.

A pesar de que Iannone rechaza el apelativo racista, Casa Pound defiende la “italianidad” y ataca a los inmigrantes a los que culpa del paro y la crisis. También afirman luchar por la igualdad de la mujer, pero desde una visión machista que identifica las mujeres con el papel de madre y cuidadora. Así mismo, no dudan en utilizar la violencia contra sus rivales, como hizo Iannone disparando dos balas a un rival político, o contra la población, como el asesinato a tiros en las calles de Florencia de dos subsaharianos por parte de un militante de Casa Pound.

Casa Pound Italia es una organización abiertamente fascista y no se esfuerzan en ocultarlo. Toma su nombre del poeta estadounidense Ezra Pound, colaborador de Mussolini y Hitler. La Casa ha colaborado electoralmente con partidos fascistas como La Destra o Fiamma Tricolore. Iannonne habla del fascismo como “la experiencia más bella de la historia de Italia”.

¿También en Estado español?

El 15 de enero Iannonne iba a acudir a Barcelona a inaugurar el Centro Social Militia. También participaba en el acto Enrique Ravello, secretario de relaciones exteriores de PxC. Gracias a la denuncia pública de multitud de personas y de Unitat contra el feixisme y el racisme (UCFR) se consiguió que desconvocaran el acto. En su ruta por el estado, Iannonne quería visitar también Sevilla y el Proyecto Impulso de Castellón. El denominador común de estos espacios incipientes es Casa Pound como referente o modelo. En este caso es curioso el ejemplo de Militia en Barcelona, donde se abrazan el modelo populista de PxC (que se abre vía en las instituciones a lo Le Pen) y el pro-Casa Pound. El regidor de PxC de L’Hospitalet, Alberto Sánchez, aparece en las fotos de Militia revisando los trabajos de reforma del local. Se trata de un nuevo camino que intentan explorar para acumular más fuerzas y hacer crecer las diferentes organizaciones de un mismo proyecto con nuevas ramificaciones, pero con un tronco común fascista que hay que evitar que crezca.

Ahora en Italia es mucho más complicado frenar a este movimiento organizado. Ha logrado crecer sin que hasta el momento se le haya opuesto una respuesta eficaz. En el Estado español hemos de aprender la lección y lograr anticiparnos a su crecimiento. Necesitamos ampliar la respuesta más allá de la izquierda revolucionaria, desenmascarar la retórica radical de este tipo de proyectos y explicar el peligro real que representa. Un peligro en el que confluyen con los nuevos partidos y dirigentes fascistas de “traje y corbata” en un intento más “perfeccionado” de acaparar el descontento social y dar respuestas a grandes núcleos de población. Lo hacen, eso sí, de formas diferentes y logran abarcar estratégicamente a públicos diversos con una ampliación de sus “marcas blancas”. Anglada se presenta como demócrata respetable y Iannonne como rebelde defensor de la comunidad. No obstante, como Le Pen y tantos otros, ambos tienen por objetivo construir un movimiento fascista. Ahora el entorno de Anglada intenta abrazar nuevas fórmulas.

Para hacerle frente, UCFR puede ser el marco ideal para la confluencia de todas las sensibilidades antifascistas desde el que articular las respuestas unitarias y amplias que sean necesarias ante cualquier acto de estas organizaciones. Como estamos comprobando en los últimos meses en Catalunya, UCFR ha creado una red de núcleos locales que tiene una amplia influencia y consigue movilizar a más gente contra el fascismo.

Es el ejemplo que se vivió a principios de año en Hospitalet de Llobregat. En enero, en menos de un mes, todo el entorno de UCFR en la ciudad se movilizó ante las noticias de que Militia se hallaba, supuestamente, en uno de sus barrios. En febrero, denunciaron públicamente la propaganda de PxC, que relaciona crisis, delincuencia e inmigración, a través de una “semana por la diversidad” con dos actos muy concurridos y con una contrapropaganda que rebatía los tópicos racistas. Con todo ello queda clara la lección: ni disfraces ni centros sociales fascistas. Organicémonos para hacerles frente.

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