Agenda anticapitalista

La conciencia de clase llega a los teclados

03/02/2013

Pablo Martínez, trabajador informático, nos habla de cómo el sector ha ido ganando en fuerza y confianza a raíz de la organización y las victorias que ha conseguido.

La persona que trabaja en la informática ha sido por lo general más bien poco proclive a la lucha dentro de su sector. Tal vez sea por tratarse de una forma de trabajar relativamente nueva que, al menos durante un tiempo, gozó de un relativo “prestigio”, o por aquello que algunos dicen de que se trata del “primer gran sector nativo neoliberal”. El hecho es que hasta hace relativamente poco la conciencia de clase de la persona que trabaja en las consultorías brillaba prácticamente por su ausencia.

Pero durante el año 2012 esto ha comenzando a cambiar.

El 30 de diciembre de 2011 el gobierno aprobó un Decreto donde tomaba una serie de medidas que suponían un duro ataque contra la clase trabajadora: congelación del salario mínimo interprofesional e incremento de la tasa de IRPF según salario, con el 85% de las aportaciones procedentes de los trabajadores y trabajadoras que declaran menos de 53.000 euros anuales. Posteriormente, dos nuevas reformas laborales abarataban los despidos y facilitaban aún más a los empresarios la tarea de precarizar las condiciones laborales.

En este contexto, se hacía más necesario que nunca un incremento de las luchas por parte de los trabajadores y trabajadoras, y estas no tardaron en llegar. Por un lado, en la empresa Sadiel, en Sevilla, se convocó una huelga de una semana en contra de las condiciones laborales. Por otro, la plantilla de HP continuó con todo tipo de movilizaciones en un conflicto que ya venía prolongándose desde 2011, movilizaciones que estuvieron presentes durante todo el año 2012 con presencia en actos públicos, concentraciones frente a las tiendas de la marca en todo el Estado y campañas en internet.

El 29 de marzo, día de la huelga general, también mostró que se estaba produciendo un cambio en la mentalidad del trabajador del sector. Pese a haber un clima de mayor miedo, la participación en la huelga tuvo un claro incremento respecto a 2010, y se notó una mayor implicación en sectores de las plantillas, con presencia en piquetes y ayuda en la preparación de la huelga. Asimismo, se detectó un mayor uso del teletrabajo, señal inequívoca de que había muchas personas que no querían ser detectadas como esquiroles.

Respuesta

Los EREs han sido una triste constante apoyada por la aprobación de la reforma laboral. La primera importante fue la de Capgemini, y detrás llegaron Atos, Alten, Ibermática, etc. Aunque en un primer momento la respuesta a estos EREs fue muy limitada, con las plantillas contentándose con la habitual lógica del “mal menor” y aceptando despidos, el cansancio de los trabajadores ante la repetición de esta situación acabó haciendo mella.

Así, en Capgemini, cuando la empresa se preparaba para hacer el segundo ERE del año, el comité de empresa montó una rápida asamblea, donde informó a la plantilla de la situación. La solución que se proponía por parte del sindicato era hacer dos días de huelga. Sin embargo, la indignación de la plantilla presente obligó a aumentar las medidas de presión y proponer una huelga indefinida. El comité se vio obligado a escuchar y a proponer una votación para el día siguiente, que acabó con un 60% de los empleados a favor de la huelga indefinida. A tan sólo 6 horas del inicio de la huelga, la empresa no pudo aguantar la presión y claudicó, anulando el ERE.

El efecto de este momento para la toma de conciencia del sector de la informática y de su capacidad de lucha ha sido tal, que en círculos sindicales se le ha llegado a llamar “Efecto Capgemini”. Así, las personas que trabajan en la empresa Alten, siguiendo este ejemplo, propusieron a su vez una huelga indefinida el mes pasado, que la empresa aguantó estoicamente durante dos días con llamadas de clientes amenazando con cancelar proyectos. Y también se vieron obligados a claudicar y a echar atrás el ERE y las reducciones salariales que tenían pensado llevar a cabo.

Se constata por lo tanto que en este año se ha ido produciendo paulatinamente un aumento de las movilizaciones, y un incremento general del clima de lucha y de participación. Las personas que trabajan en la informática, afiliadas o no, han comenzado a despertar de su letargo, comienzan a ser más conscientes del poder de su unión y de la necesidad de plantar cara. Era necesario un ejemplo de la efectividad de las luchas, de derribar la lógica habitual del “mal menor” que lleva a aceptar la agresión e intentar minimizar las consecuencias. Y ese ejemplo existe; es la victoria de Capgemini o la de Alten, la de la absorción de la antigüedad que ha obligado a las empresas a pagar como la ley les obliga, o las demandas a Yoigo e ICNet por cesión ilegal de trabajadores y trabajadoras.

Hace poco, un artículo llamado “La Singularidad” hablaba sobre esto diciendo: “[…]Se acerca la Singularidad, se acerca la hora en que las y los trabajadores del sector TIC se darán cuenta que son obreros con teclado”.

Hay quien dice que la Singularidad es la huelga indefinida de Capgemini o de Alten. Puede que ese momento ya haya llegado.

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