Agenda anticapitalista

Juegos Olímpicos, antorcha de resistencias

08/06/2012

Este verano se celebran en Londres una nueva edición de los Juegos Olímpicos. Manel Ros (@manelrosalvador) nos explica de dónde surgen los Juegos modernos y cómo estos han servido de altavoz para muchas luchas políticas.

Decir que el deporte y la política no tienen nada que ver sería lo mismo que decir que la economía y la política son esferas independientes una de la otra. El último ejemplo de esto ha sido la polémica sobre la pitada al himno español en la final de la Copa del Rey entre el Barça y el Athletic de Bilbao. Pero los mejores ejemplos de la relación entre deporte y política los podemos encontrar en el acontecimiento deportivo por excelencia. Los Juegos Olímpicos (JJOO) modernos fueron creados desde el principio no para favorecer la práctica del deporte, sino para favorecer los intereses del 1% y dividir al 99%.

Los primeros JJOO modernos tuvieron lugar en 1896. Poco después, en 1908 las clases dirigentes impusieron los equipos nacionales en los Juegos ante lo que se veía venir: el estallido de la Primera Guerra Mundial. Las clases dirigentes crearon las competiciones de deportes a nivel nacional básicamente con el objetivo de que compitieran entre sí personas de diferentes estados para dar una falsa sensación de unidad nacional y de sentirse superior si se ganaba. La idea principal era la de hacernos olvidar la clase social como principal división en nuestra sociedad. A pesar de esto, las resistencias surgen en cualquier lugar y momento, y los JJOO han servido también muchas veces para dar voz a las sin voz y exponer al mundo el grito de las personas oprimidas.

En 1936 se organizaron en Barcelona, las “Olimpiadas Populares” en contraposición a las olimpiadas de la Alemania nazi. La mayoría de participantes eran de asociaciones y clubes deportivos sindicales y partidos de izquierda. La idea no era poner el énfasis en las rivalidades entre países, sino en la solidaridad y la camaradería en el deporte. Estaba permitida la participación de naciones sin estado, sólo se tocaría la Internacional y sólo ondearía la bandera roja. Desgraciadamente el golpe de estado de 1936 y la guerra posterior no permitieron celebrarlas. A pesar de eso, se demostró que con una organización desde la base siempre hay una manera diferente de hacer las cosas, incluso en el deporte.

México 68 y la ‘Operación Garzón’

Otro ejemplo fue durante los Juegos de México de 1968, el año en que las revueltas se extendían por todo el mundo. El estado mexicano reprimió las protestas estudiantiles con la matanza de centenares de personas, para más tarde bautizar cínicamente la olimpiada como “los juegos de la paz”. En realidad acabaron siendo “los juegos del Black Power” después del saludo, puño en alto, de John Carlos y Tommie Smith, simbolizando la lucha contra el racismo y la opresión de la gente afroamericana en EEUU. Posteriormente les retiraron las medallas.

Pero el ejemplo más cercano que tenemos y del cual estos días se cumplirán 20 años, es el de los JJOO de Barcelona 92. Los conocidos durante muchos años como “los mejores Juegos de la historia” gracias a las palabras del falangista y durante años presidente del Comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch, fueron precedidos por una represión sin precedentes contra la izquierda independentista y los movimientos sociales de la ciudad. La conocida como ‘Operación Garzón’, llevada a cabo por el juez del mismo nombre, detuvo aquel mismo año a 38 activistas para desmovilizar y evitar el movimiento que se había creado con el objetivo de dar a conocer la falta de libertades políticas del pueblo catalán. La mayoría de ellas fueron torturadas por la Guardia Civil con el fin de obtener autoinculpaciones, lo cual propició que alguna de ellas intentara suicidarse. En noviembre de 2004 el Tribunal de Estrasburgo condenó al Estado español por “no haber investigado” las torturas en su momento.

La crisis económica y la recesión han vuelto a hacer surgir por todo el mundo revueltas contra el sistema. Los Juegos de Londres de este verano tratarán una vez más de hacernos olvidar la crisis e intentarán que miremos el mundo dividido entre naciones y no entre clases sociales. Pero como ya ha pasado durante la historia, los Juegos y el deporte también pueden ser un buen momento para mostrar que las revueltas se están extendiendo en todo el mundo. La antorcha a la que tendremos que estar atentos este año no será la olímpica, sino la de la resistencia que el pueblo griego ha encendido.

Londres 2012 S.A.

Los Juegos de Londres costarán unos 13.700 mil millones de euros. Más que el último recorte del partido conservador a los presupuestos del estado. El estadio olímpico ha costado unos 625 millones de euros, el logotipo de los Juegos 500.000 euros y las entradas para los mejores asientos en la ceremonia inaugural valen 2.514 euros.

El estadio Olímpico quedará cubierto por el exterior con un envoltorio de 8.700 millones de euros pagado por Dow Chemicals, que tiene como empresa subsidiaria, Union Carbide, responsable del desastre químico más importante de la historia: Bhopal en 1984, el cual acabó con la vida de unas 25 mil personas.

Las medallas de oro, plata y bronce están producidas por el grupo minero Riotinto. Este grupo de empresas ha provocado una gran contaminación de las aguas por allí donde ha pasado y han sido acusadas de provocar unas 150 muertes prematuras al año debido a los altos nivel de contaminación.

McDonald’s tiene la exclusiva de la venta de comida en los JJOO. La empresa quiere construir el restaurante más grande que ha hecho nunca en medio del Parque Olímpico: dos pisos de 3.000 metros cuadrados, con capacidad para 1.500 personas. Y éste sólo será uno de los cuatro restaurantes previstos.

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