Agenda anticapitalista

¿Hay una “Via valenciana” hacia la independencia?

28/09/2013

Con la consulta por la independencia en Catalunya en el horizonte, se vuelve a abrir el debate sobre los Països Catalans. Adelina Cabrera (@oh_adelain) aporta su visión en este debate desde el País Valencià.

En la última Diada todo discurrió con normalidad hasta la entrada en València, en Vinaròs (Castelló). Acción Cultural del País Valencià (ACPV) había convocado la “Vía valenciana” en el tramo que une Alcanar con Vinaròs bajo el lema “Cadena humana valenciana por la lengua y la libertad”, con la intención de prolongar la vía a tierras valencianas. Sólo dos días antes de la convocatoria, la Subdelegación del Gobierno en Castelló prohibió la celebración de la fiesta con el pretexto de que la Guardia Civil había informado negativamente sobre la seguridad vial y la de las personas participantes.

Hacia las tres de la tarde, el Tribunal Superior de Justicia del País Valencià declaró contraria a derecho la prohibición de la Subdelegación y autorizó la cadena humana. Alrededor de 3.000 personas que no habían esperado a la intervención judicial se congregaron entre las comarcas del Baix Maestrat y del Montsià con un doble mensaje: que la independencia que se reivindica es la de los Països Catalans y que las tierras que van desde de Freginals hasta Peníscola deberían ser una sola comarca, la Comarca del Sénia, porque esa es la realidad social, lingüística y cultural de la zona. Lo resumían con la frase “Lo Sénia no és frontera”.

Las razones securitarias siempre dan un aire de neutralidad. Pero en este caso no son suficientes para entender por qué hubo problemas con la cadena humana en Vinaròs. El presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, se encargó de evidenciarlo al decir que “los valencianos no celebramos nada hoy. Sólo el sentirnos más valencianos y más españoles”. Con esta contradictoria declaración, Fabra destapaba lo que está a la vista de todos: que el gobierno del Estado y al valenciano les molestan las manifestaciones nacionalistas. Sobre todo si las promueve ACPV, organización que está en el punto de mira del PP desde el conflicto por TV3.

Todo esto ocurrió a un mes escaso de la Fiesta del País Valencià, el 9 de octubre. La fecha ha quedado fijada como la celebración del nacimiento del pueblo valenciano y en cada momento histórico ha tomado las características ideológicas del gobierno de turno. Durante la Guerra Civil, la celebración fue un acto de reafirmación republicana y de izquierdas. Pero en 1939, Franco equiparó su “liberación” con la de Jaume I. En 1976, la Mesa de Fuerzas Políticas y Sindicales proclamó esta fecha Día Nacional del País Valencià y por todas partes se clamaba por el Estatuto de Autonomía.

Diferentes visiones

Actualmente se celebran dos actos reseñables el día 9 de octubre. Por la mañana, el PP orquesta la pompa institucional. Hay una procesión cívica donde participan la tríada, Alcaldesa, Senyera y Guardia Civil. La bandera se baja por el balcón del Ayuntamiento y se pasea por la ciudad. Los fascistas de España 2000 y del GAV se añaden en connivencia. Por la tarde hay una manifestación del resto de fuerzas sociales: sindicatos, PSPV, izquierda independentista, valencianistas, movimientos sociales, etc. Ambos hechos tienen repercusión y son concurridos, haciendo de la jornada un reflejo de la situación nacional en València.

Se dice a menudo, como una idea prefijada, que en València la identidad nacional es un lío. Y en cierto modo es verdad. Lo que no lo es tanto es ese otro tópico que afirma la regencia absoluta del españolismo del PP. Las sensibilidades nacionales en València son mucho más complejas y hay que contar con la propaganda gubernamental que exagera un sentimiento anticatalanista que, si bien ha calado en un sector de la población, no es mayoritario.

La posición de la socialdemocracia del PSPV es la misma que en el resto del Estado. Mantienen un federalismo tímido del que no hablan si no es estrictamente necesario. Los líderes que ha habido han pintado muy poco en la escena política valenciana. El concepto Països Catalans no existe en su vocabulario y, de hecho, en uno de los últimos debates internos planteaban sustituir País Valencià por Comunidad Valenciana al nombre del partido.

El lugar que se esperaría lógico del partido principal de la oposición lo ocupa una formación política reciente, la coalición Compromís. La cabeza visible, Mónica Oltra, ha hecho una labor opositora como hacía tiempo que no se veía, aprovechando el escándalo de los trajes de Camps. En cuanto a la cuestión nacional, Compromís es nacionalista, pero no independentista. Reconocen la unidad de la lengua y los derechos nacionales de los valencianos, pero no se plantean un proyecto común de Països Catalans.

De momento, si desde el País Valencià debe salir un proyecto común con el resto de territorios de los Països Catalans sin duda saldrá de la izquierda independentista. A la izquierda independentista clásica, Endavant o Arran, se le añade ahora Alternativa per Valencia-CUP que está dispuesta a recorrer el camino municipalista en colaboración con los movimientos sociales de la ciudad.

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