Agenda anticapitalista

Hacia un movimiento internacional contra el fascismo

02/03/2014

José Romero

En Catalunya, UCFR ha conseguido frenar el partido fascista Plataforma per Catalunya.

En Catalunya, UCFR ha conseguido frenar el partido fascista Plataforma per Catalunya.

Antifascismo | El crecimiento de la ultraderecha plantea el reto de cómo organizarse para frenarlo

Las consecuencias de la crisis económica son la “tormenta perfecta” para el crecimiento del fascismo en toda Europa. Países tan distintos como Francia –con el Frente Nacional liderando las encuestas para las elecciones europeas– o Grecia –donde Amanecer Dorado ha estado asesinando impunemente a personas migrantes o militantes de izquierda- son sólo los ejemplos más conocidos del crecimiento de la ultraderecha que se ha dado en otros territorios, como Hungría, Alemania, Holanda o Catalunya.

Las elecciones al Parlamento Europeo de mayo de este año pueden ser una oportunidad para sus objetivos institucionales. Hablamos con varias personas activistas contra el racismo y el fascismo sobre cómo se puede frenar la ultraderecha y la importancia de la movilización internacional del 22 de marzo.

Un ascenso preocupante

Sobre el avance institucional y social del fascismo en Europa, Amaia, activista contra el centro nazi Tramuntana en el barrio del Clot de Barcelona explica que “la sociedad europea sufre desde hace varios años las consecuencias de una crisis económica que la ha empobrecido y un ataque sistemático a sus derechos sociales”. “La extrema derecha ofrece respuestas fáciles y simplistas a sus problemas, así como chivos expiatorios en los que focalizar su malestar”, afirma la activista social.

Por su parte Ilestre Balhazard, miembro del NPA de París, señala cómo “la crisis del capitalismo, y el desplome de los grandes partidos de izquierda hace que no sólo la extrema derecha crezca, sino que como en Grecia, la izquierda radical también crezca”.

Por eso, la izquierda anticapitalista debe aprovechar estos momentos para presentar su alternativa a las ideas y prácticas violentas de la ultraderecha, al mismo tiempo que construye un movimiento amplio y masivo capaz de frenarla.

A nivel local, hay ejemplos exitosos de este modelo. El freno a la entrada del partido fascista Plataforma por Catalunya en instituciones como el Parlament de Catalunya, así como su actual crisis –Josep Anglada, jefe de la formación ultra, ha sido apartado del liderazgo– han sido dos grandes victorias del movimiento. Nil Puigvila, del grupo municipal de la CUP de la ciudad catalana de Vic y activista de Unitat Contra el Feixisme i el Racisme (UCFR), explica de la siguiente manera la crisis de PxC: “Por ejemplo, si Anglada se hubiera declarado independentista (que no lo es, sino todo lo contrario) hubiera tenido mucho más apoyo en Vic del que ya ha tenido, mientras que en el área metropolitana, donde el independentismo es en su mayoría gente de izquierdas convencida, necesita salir de la ambigüedad donde se encuentra y posicionarse claramente en el españolismo”. Esto, sin la presión de UCFR no hubiera sido posible.

El proceso soberanista en Catalunya también ha azuzado a fascistas de diferentes partes del Estado. Por ejemplo, ha surgido la iniciativa la España en Marcha, coalición fascista formada entre otros por Democracia Nacional o Alianza Nacional, que protagonizó el ataque del pasado 11 de septiembre a diputados catalanes que celebraban la Diada en Madrid. Para Aitana y Omar, activistas de la Asamblea Antifascista de la Sierra de Madrid, “estos grupos como la España en Marcha defienden un mensaje muy racista, muy machista y exageradamente reaccionario”.

En Andalucía, las actividades de grupos como Respuesta Estudiantil en las universidades o Partido por la Libertad –partido hermano de PxC en el resto del Estado español– están envenenando la convivencia, pero se están encontrando con la resistencia del tejido social andaluz. “Gracias a la movilización antifascista en la calle se ha conseguido minimizar los efectos de la actuación de este personaje –Ángel Bordas, el “Anglada” sevillano- y sus secuaces” asegura Juan D., miembro de la Marea Verde en Sevilla y de Unidad contra el Fascismo y el Racismo en Andalucía. Juan D. afirma que si Bordas “decide dar el salto hacia las instituciones, también habrá que plantar batalla en ese campo, como también habrá que plantar cara en la universidad, que es quizá el terreno que está resultando más fértil para su cultivo”.

Construyendo movimiento contra el fascismo

El ascenso del fascismo se ha encontrado con una oposición desigual. Estrategias que van más allá de los límites de la izquierda alternativa han sido ensayadas de manera exitosa en territorios como Catalunya. Ese potencial ha sido tal que Nil Puigvila señala que “en el último año y medio por suerte la movilización popular entorno a UCFR está provocando que la clase política de la ciudad empiece a posicionarse sobre la problemática del fascismo”.

Juan D. cree que la construcción de un movimiento exitoso para frenar a la extrema derecha tiene que hacerse “de manera multidisciplinar, como se dice en el ámbito educativo”. Según Juan los problemas en la unidad de acción contra la extrema derecha en Andalucía y Sevilla son “quizás los dogmas, la necesidad por parte de los distintos grupos implicados de defender las diferencias por encima de los puntos en común, que son la mayoría”.

Casos como el del ascenso del Frente Nacional en Francia desde los años 80, demuestran dos errores comunes a la hora de combatir el fascismo. Por una parte, minimizar su peligro y creer que ignorándolos su influencia va a decaer, y por otra la estrategia de la confrontación de una minoría consciente. En esa línea Ilestre señala que “hay que construir de nuevo un movimiento antifascista militante, poderoso y amplio, especialmente porque ahora se refuerzan pequeños grupos afuera del FN, más orientados hacia la presencia en las calles, hacia la violencia. Parte de la izquierda revolucionaria no tiene una conciencia clara de eso: dicen que el FN no es estrictamente un partido fascista, o que no son tan peligrosos, o que combatirlos es una distracción de la lucha contra el gobierno y los empresarios. El resultado es que las estrategias que dominan en la lucha antifascista son sectarias (solo los revolucionarios o anarquistas pueden combatir el fascismo de verdad), o institucionales idealistas (la lucha debe ser solamente ideológica, en las elecciones, etc.)”.

La movilización del 22 de marzo

El 22 de marzo movimientos antifascistas y antirracistas de toda Europa sacarán a miles de personas a las calles para gritar que ningún ser humano vale menos por su origen o su preferencia sexual y que no van a acabar con los derechos democráticos que tanto han costado de conseguir.

Amaia explica la relevancia de la movilización del 22 de marzo: “Es importante que haya una respuesta unitaria y masiva en el mayor número de lugares posibles. Se prevé un aumento importante de votos a las candidaturas de ultraderecha en las elecciones europeas, y tienen que saber que se van a encontrar con un rechazo unánime y contundente por parte de la ciudadanía. Por ello es importante que todas las personas que no comparten su ideología lo hagan patente y se manifiesten ese día”. Aitana y Omar esperan que “no quede en un evento puntual, sino que sea el comienzo de una lucha continuada en el tiempo”.

“El fascismo tiene una estrategia común en toda Europa; es necesaria una coordinación del antifascismo a nivel de toda el área mediterránea como mínimo, y también a nivel de Europa. La experiencia del Reino Unido, Alemania o Francia nos enseñan que esta estrategia es la más efectiva para combatirlo”, señala Nil Puigvila. Esperemos que el día 22 vaya por ese camino.

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