Agenda anticapitalista

Grecia | La izquierda ante las nuevas elecciones

08/06/2012

La magnífica lucha de la clase trabajadora griega contra los ataques y los recortes ha comportado una impresionante subida en votos de la coalición de izquierdas, Syriza. Según las encuestas, esta candidatura podría incluso ganar las elecciones de junio. Andy Durgan analiza las nuevas perspectivas.

Nadie puede dudar del rechazo del pueblo griego al plan de rescate de la UE, tras el resultado de las elecciones del 6 de mayo.

Mientras el voto del principal ejecutor del plan, el partido socialdemócrata PASOK, cayó del 44% en 2009 al 13% ahora, el voto de los partidos más a la izquierda subió en más de 20 puntos, llegando a un histórico 33%.

Las directrices de la UE y del Banco Central Europeo (BCE) han significado unos ataques durísimos a las condiciones de vida del pueblo griego. Ahora más del 20% de la población está en paro, los ingresos reales de la gente han bajado en casi un 50% y los servicios públicos han sufrido un deterioro sin precedentes.

Hace tres años aparecieron los primeros indicios de la crisis griega, con una subida del interés sobre su deuda y la subida imparable de las primas de riesgo y, como consecuencia, la inyección de cada vez más dinero público a los bancos. Y todos estos elementos están presentes en la situación actual del Estado español.

Ante este panorama, la clase trabajadora griega ha mostrado una resistencia ejemplar, con 17 huelgas generales en dos años, además de una multitud de huelgas parciales, ocupaciones de lugares de trabajo y ministerios, así como manifestaciones de todo tipo.

Un nivel de movilización sorprendente dado que los dirigentes sindicales griegos son tan pactistas y conservadores como los del Estado español. Con una afiliación más alta que aquí y con dos centrales divididas entre el sector público y el privado, y no políticamente, la presión desde abajo ha sido imparable.

A esta resistencia obrera, se suma la irrupción del movimiento de la indignación, con miles de personas ocupando el centro de Atenas durante varias semanas a principios del verano del año pasado.

La osadía del pueblo griego al rechazar la dictadura de los mercados tiene a toda la Europa burguesa al borde de un ataque de nervios. Las amenazas más o menos veladas de la UE y la clase política europea son constantes.

Hasta ahora, mucha gente ha mostrado su rechazo hacia tales presiones y los sondeos apuntan a una victoria en las nuevas elecciones legislativas, el 17 de junio, de la Coalición de la Izquierda Radical, Syriza.

Syriza

La posibilidad de una victoria electoral de Syriza es la gran esperanza de mucha gente de izquierdas, y no solamente en Grecia.

Syriza fue formada en 2004 a iniciativa del partido Synaspismós que tiene su origen en la escisión eurocomunista del Partido Comunista (KKE) en 1968. La corriente eurocomunista, que tuvo fuerza también en los partidos comunistas francés, italiano y español, defendió una línea independiente de Moscú y una orientación más reformista.

Con el auge del movimiento altermundalista a principios de la década de 2000, Synaspismós promovió la formación de una coalición más amplia con ecologistas, socialdemócratas y sectores de la izquierda radical.

El mayo pasado, esta coalición ganó un sorprendente 16,78% del voto y 52 diputados, 39 más que hace tres años.

Ante la crisis, Syriza ha girado a la izquierda. Sin embargo, es significativo que la coalición se identifica como la versión griega de Izquierda Unida (IU); sus programas se parecen bastante.

Los diversos grupos de la izquierda radical presentes en Syriza le dan un aire bien diferente a IU, pero tienen poca influencia en comparación con Synaspismós: de los 52 diputados elegidos en mayo, 48 son de este partido.

La clave en las próximas semanas será la actitud de Syriza hacia el plan de rescate y la deuda. Ya en su programa electoral plantea derogar las medidas de austeridad, repudiar la deuda y echar a la Troika de Grecia.

Su líder, Alexis Tsipiras, ha declarado que si Syriza formase gobierno no pagaría la deuda contraída con el BCE hasta que la economía griega vuelva a estabilizarse.

No obstante otros dirigentes de Syriza hablan de ‘renegociar’ el plan de rescate, o dicen que rechazarán parte del plan. Todos afirman, de todas maneras, que no tomarán ninguna medida unilateral. Esta posición no es del todo sorprendente, dado que la coalición defiende la necesidad de quedarse dentro de la eurozona y la UE.

Syriza defiende la necesidad de un ‘gobierno de izquierdas’. Su formación abriría grandes esperanzas entre la gente, al mismo tiempo que surgirían problemas serios sobre la naturaleza del poder y la transformación social. Los gobiernos de izquierdas se encuentran en poco tiempo ante el sabotaje de los grandes poderes económicos, tanto domésticos como internacionales. Hará falta una amplia movilización para defender cualquier programa que realmente beneficie a las masas populares.

De todas maneras hay una posibilidad muy real de que, si es el partido más votado el 17 de junio, Syriza tendrá que aliarse con fuerzas más allá de la izquierda si quiere gobernar. Esto probablemente comportará una ‘renegociación’ del plan de rescate, en lugar de su rechazo frontal. Se abriría así un escenario incierto sobre el futuro de la coalición y el apoyo popular que recibe como la principal alternativa de izquierdas.

Ante tales contradicciones, es esencial que la izquierda anticapitalista mantenga su independencia política, al mismo tiempo que busca la máxima unidad en la práctica con las bases de Syriza.

Una alternativa

Hay dos fuerzas principales que se presentan como una alternativa más radical a Syriza: el KKE y Antarsya.

El Partido Comunista, el KKE, tiene una larga historia como la principal fuerza de la izquierda griega, con una base importante en la clase trabajadora. En las elecciones del mayo pasado, ganó 26 diputados con el 8,5% del voto, una proporción del electorado que se mantiene más o menos fiel al partido desde hace años.

De entrada el KKE mantiene una posición intransigente en relación con el plan de rescate y se niega a formar parte de cualquier gobierno que no se base en estructuras de ‘poder popular’.

No obstante, la práctica la política del KKE es bastante abstracta. No contemplan ninguna alianza con otras fuerzas de la izquierda, ni dentro ni fuera del gobierno. Su política queda reducida a pedir el voto para el KKE como única solución. Además, su supuesta radicalidad queda en entredicho por la propia historia del partido; sobre todo por su participación en el gobierno con la derecha entre 1989 y 1991. En realidad el KKE no rechaza la posibilidad de una vía institucional y reformista para introducir el socialismo, siempre que sea bajo su propia hegemonía.

Por eso, siempre se organiza y se manifiesta por separado. Con tales actitudes sectarias es difícil que se abra hacia la gran cantidad de gente que busca un cambio real y hacia quienes han votado a Syriza; un partido al que el KKE denuncia como ‘oportunista’ y ‘falsos revolucionarios’.

Antarsya (Frente de la Izquierda Anticapitalista) fue fundado en 2009 y sacó unos 75.000 votos en las elecciones pasadas (1,2%). Sus dos componentes principales son el NAR (Nueva Corriente de Izquierda) y el SEK, organización hermana de En lucha; además de otros grupos menores, incluyendo el equivalente de Izquierda Anticapitalista en el Estado español. El NAR surgió después de una escisión del KKE en 1989 como protesta ante la participación del partido en el gobierno con la derecha; escisión que se llevó consigo a un sector importante de la juventud comunista.

A pesar de su poco peso electoral, Antarsya tiene una fuerte presencia en las manifestaciones, así como en algunos lugares de trabajo y en las universidades. Además, trabaja estrechamente con las bases de Syriza.

Antarsya defiende, entre otras cosas, que no se debe pagar la deuda bajo ninguna circunstancia y esto implica la retirada de Grecia de la eurozona y la nacionalización de los bancos bajo control obrero. Cualquier otra política dejaría el control de la economía en manos del capital e imposibilitaría una solución favorable a los intereses de la gran mayoría de la población.

Entiende la importancia de una victoria de Syriza, pero insiste en que es necesario presentar una alternativa anticapitalista, aunque saque pocos votos, de cara a los meses que viene.

Un fracaso de la izquierda parlamentaria podría abrir un futuro incierto. Además, como se vio el pasado mayo, el fascismo es una amenaza creciente.

Sea cual sea el resultado de los comicios del día 17, todo el futuro de la Europa del capital está en entredicho gracias a la resistencia popular griega.

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