Agenda anticapitalista

Género y clase | La teoria Queer y la lucha LGTB

02/05/2011

Por Daisy Farnham. Una activista Queer afirmaba; “Lo Queer es anticapitalista. Es una pena que no haya más anticapitalistas que sean pro-Queer”. La teoría Queer se ha hecho muy popular dentro del movimiento LGTB (Lésbico, Gay, Transexual y Bisexual), pero ¿hasta qué punto sirve como estrategia política para la lucha contra la opresión LGTB?

En muchos aspectos, esta teoría ha supuesto un paso adelante muy importante para el movimiento contra la homofobia y la transfobia. Surgió durante los años 90 como reacción al reformismo, la comercialización y la política de la identidad del movimiento LGTB de los 80.

Los grupos autónomos permanecían segregados por identidades, lésbica, gay, etc., e implícitamente aceptaban que ser homosexual era algo estático y atípico. En cambio, la teoría Queer desafiaba la noción de sexualidad como algo rígido y compartimentado. Quería fraguar un movimiento más radical que buscara una liberación sexual más allá de las limitaciones de la política de la identidad LGTB que fracturaba el movimiento.

Lo Queer se define como una anti-identidad que podría incluir a todas las personas. Como explica la teórica Queer Judith Butler: “Queer es un término que aspira a que no tengas que presentar un carné de identidad antes de entrar en una reunión. Las y los heterosexuales pueden unirse al movimiento Queer…Queer no significa ser lesbiana…es un argumento contra cierta normatividad”.

Así, el concepto Queer se alinea en gran parte con la visión marxista sobre la sexualidad, al borrar las fronteras entre las identidades sexuales. Sin embargo, hay que subrayar algunas diferencias significativas.

La teoría Queer se desarrolló tras el ascenso del posmodernismo y el posestructuralismo en el ámbito académico de los 80, que rechazaban la centralidad de la clase trabajadora como motor del cambio social. De esta forma, la tendencia académica ha consistido en identificar nuevas estructuras de poder en la sociedad y nuevas maneras de cambiarlas. Influida por estas ideas, la teoría Queer señala las estructuras sociales del lenguaje y la política que se forman en el “campo contemporáneo del poder”, pero no ofrece una explicación de por qué todavía existen estas estructuras y qué las determina. De hecho, se niega conscientemente a destacar una formulación clara de los orígenes de la opresión LGTB.

Sin embargo, la opresión LGTB tiene raíces materiales en las estructuras de la sociedad capitalista. Bajo el capitalismo se promueve la familia nuclear y los roles de género del ganador de pan y la ama de casa como el único modelo a seguir. Esto garantiza una barata reproducción diaria y física de los y las trabajadoras. Frente a esta ideología heterosexual, las relaciones LGTB se discriminan como desviadas. Así que para terminar con la opresión LGTB hay que terminar con el sistema capitalista que se beneficia de ella.

Así, la teoría Queer busca una ruptura radical con el statu quo pero se niega a promover una estrategia clara para conseguirla. En la práctica, el activismo Queer acaba repitiendo la misma política de la identidad que quería evitar al principio; el enfoque ha vuelto a centrarse en las acciones individuales y cambios del estilo de vida. Se glorifican acciones alternativas, como trasvestirse y el rechazo a elegir una identidad, como desafíos a la opresión. Un lema del grupo Queer Nation (Nación Queer) de los 90 declaraba: “tú, como Queer, eres revolucionaria/o”.

En inglés, Queer es un fuerte insulto que significa “raro”. Queer Nation escogió la palabra para “recordarnos cómo nos percibe el mundo”. Paradójicamente, mediante la idea Queer, vuelve a aparecer la identidad fija y la idea de que las y los heterosexuales son el enemigo; su manifiesto declaraba “odio a los heterosexuales”.

El movimiento considera que el uso del término Queer por unos cientos de activistas en las universidades desempodera a quienes usan esta palabra de forma despectiva, pero en realidad se sigue usando como insulto contra la mayoría de la gente LGTB. El hecho de que la teoría Queer apenas haya trascendido el mundo académico muestra sus limitaciones cruciales como estrategia de cambio social radical.

La teoría Queer supone un desarrollo muy positivo para el movimiento LGTB en muchos aspectos. Sin embargo, para conseguir el objetivo común de una sociedad libre de opresión sexual, los cambios individuales no sirven. Hay que construir una lucha revolucionaria como la de los 70, capaz de enfrentar la ideología de la familia y terminar con el sistema capitalista que la genera.

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