Agenda anticapitalista

El laberinto electoral y las candidaturas ciudadanas

31/01/2014

Federico Noriega González

La propuesta liderada por Pablo Iglesias está teniendo un gran impacto en todo el Estado.

La propuesta liderada por Pablo Iglesias está teniendo un gran impacto en todo el Estado.

Elecciones | Es necesario avanzar de forma unitaria hacia una ruptura democrática.

En estos últimos meses, se ha abierto en muchos movimientos sociales y ciudadanos el debate electoral. Tras varios años de movilizaciones y luchas parciales, ahora comenzamos a preguntarnos: ¿Es posible una victoria de las demandas sociales?

Esta pregunta que salpica todas las reuniones y asambleas, desde el 15M, PAH, mareas, etc., tiene una respuesta contundente: No. No es posible derrotar a las políticas neoliberales y antidemocráticas sólo con las movilizaciones, y menos aún si están atomizadas y sectorializadas. Este debate hace tan sólo dos años creaba un terremoto en cualquier foro asambleario o virtual.

Hoy casi nadie duda de la necesidad de unir las luchas sociales y laborales, a una verdadera ruptura democrática, a un cambio profundo de las reglas de juego mediante la apertura de un proceso constituyente. Y todo este movimiento de regeneración política y social, debe ir apoyado por una mayoría social en las urnas, un gobierno de transición democrática y una asamblea constituyente.

Esta situación necesita de un agrupamiento de fuerzas suficiente para no fragmentar el voto, y a la vez convencer a esa mayoría social, que son nuevas herramientas las que se utilizan en la política institucional y no las viejas formulas del régimen del 78.
Este análisis de partida, inutiliza las herramientas de los partidos tradicionales y sus fórmulas de coaliciones al uso. Ni siquiera IU se salva de esta indignación que la gente muestra a la hora de hablar de “los partidos y los políticos del régimen”.

Tras varias intentonas, ADA, SUMA, enRED, Asamblea14D, y ahora Podemos, sin duda va a surgir el agrupamiento que el momento requiere. Las elecciones europeas cumplen con el papel de experimento ideal. Por una parte es lista única y por tanto la nefasta ley electoral tiene escasa incidencia, permite un discurso muy abierto y se pueden convertir en una experiencia para el trabajo unitario de muchos grupos diversos. Estaríamos hablando de formulas de reagrupamiento ciudadano, del tipo Agrupaciones de Electores, que funcionan para una sola cita electoral.

Mientras IU se debate entre jugar su última carta en la dilatación del debate unitario, principalmente en la iniciativa SUMA, que ya casi ha reventado definitivamente, o la apuesta por un trabajo unitario de verdad, cediendo la soberanía y el protagonismo que la gente le demanda. Mucho me temo que optará por la presión de sus burocracias oxidadas, y ojalá me equivoque, porque en esta gran batalla de la regeneración política necesitamos a todo el mundo. Eso sí, limpios de prepotencia y soberbia, y con un compromiso de trabajo en igualdad, transparencia y participación.

No cabe duda que una candidatura de carácter unitario y ciudadanista va a irrumpir en las europeas, la clave está en varios factores.

Por un lado si será la única en acudir a la cita, ya que hay varias iniciativas e incluso partidos, tipo Partido X, que se reclaman con este nuevo carácter de renovación. Esto sería bastante triste, porque el efecto de unidad e ilusión se vería tocado por la necesidad de elegir de entre varios proyectos aparentemente iguales.

De otro lado, el discurso izquierda-derecha, o todo lo contrario, puede también envenenar un panorama político que por un lado es muy apolítico en apariencia, por la falta de debate profundo y de desconocimiento político de la mayoría social, y por la irrupción de nuevos discursos políticos que ponen menos acento en lo identitario y más en lo concreto, con un mensaje directo y sencillo del tipo “los de abajo y los de arriba”, “el 1% contra el 99%”, etc., pero que por otro lado está cada día más radicalizado entre la masa social.

Encrucijada

Estamos en una encrucijada importante. Por un lado Podemos ha convulsionado el panorama. Tras meses de trabajo unitario en la base y de encuentros y desencuentros en la sombra, una patada mediática realizada aparentemente desde arriba, por personas y personajes de fuerte perfil mediático puede poner patas arriba todo ese trabajo, no forzosamente para destruirlo, sino para acelerar lo que parecía inevitable, pero dejando en la cuneta a los grupos más ortodoxos.

Si somos inteligentes, flexibles y humildes, todos los colectivos que partimos con la idea de mayoría social, podría ser el espaldarazo definitivo al movimiento político unitario y social más importante en este país, y creo que en Europa desde que comenzó la crisis. Pero si cada plataforma se pierde en debates de identidad y pureza, en soberbias y protagonismos inadmisibles, sin darse cuenta que el programa de mínimos ya está elaborado por la calle, y si no reparamos que la transparencia en la elección de candidaturas y la amplia participación en estas, tanto como en el trabajo común de programas, son la fórmula mágica, habremos perdido una oportunidad histórica que nos costará poder recuperar.

Federico Noriega González es miembro de la Asamblea Ciudadana de Sevilla, Constituyentes de Sevilla y portavoz provisional de la Plataforma estatal Asamblea 14D.

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