Agenda anticapitalista

“El 15-M no ha muerto, ha evolucionado”

06/05/2012

El 15 de mayo se cumple el primer aniversario del 15M. Hablamos con Pere Duran y Òscar Simón, autores del folleto De la Indignación a la Revolución. La lucha para cambiar el mundo, sobre la importancia del 15M y los retos que tiene por delante. Por Manel Ros.

Fue un domingo de ahora hará un año, el 15 de mayo del 2011. Algunas personas después de la manifestación convocada por Democracia Real Ya acampaban en la Puerta del Sol de Madrid, inspiradas por la acampada en la Plaza Tahrir, símbolo de la Revolución Egipcia. Rápidamente el movimiento se extendió por todo el Estado español, pero sobre todo en Madrid con la ocupación de la Puerta del Sol y en Barcelona con la ocupación de la plaza Catalunya. Pero, ¿que ha cambiado durante este año de 15M? Según Pere Duran, ocupante de la plaza Catalunya y activista destacado del 15M, “muchas cosas y muchas más están cambiando sin que seamos capaces de captarlas todavía”. Para Duran la más evidente es la crisis de hegemonía que está sufriendo el sistema: “La potencia inclusiva del 15M ha generado una amplía radicalización en gran parte de la población”, una desafección enorme con el sistema, “una crisis muy profunda de hegemonía ideológica donde empieza a reconocerse ampliamente que el 99% no puede seguir viviendo con las normas impuestas por el 1%”.

Para Òscar Simón, una de las miles de personas que participó en la acampada de plaza Catalunya y que después ha seguido activa en los barrios, lo que ha cambiado han sido las personas que participaron en las asambleas y que durante más de un mes “desafiaron al Gobierno y a la Junta Electoral”. Para Simón estas personas “ya no son las mismas, son más conscientes” y además han sufrido un “proceso de aprendizaje” con experiencias tan importantes como “cierta autogestión y una dimensión colectiva de la vida”. ??

Sobre la desafección política de la cual se ha hablado mucho en el 15M, Pere Duran cree que ha sido por esta razón que mucha gente “ha participado por primera vez en los movimientos sociales”. Según Duran esta masividad ha generado un pozo de experiencia e inteligencia colectiva “que no teníamos anteriormente”, y ha legitimado y generalizado posturas y argumentos que antes sólo defendía una pequeña minoría de la sociedad. Por su parte Òscar Simón apunta a que esto está generando una radicalización social cada vez más grande, la cual “se vio reflejada el día de la huelga general”.

¿Está vivo el 15M?

A pesar de todo esto, más de una vez se ha declarado la muerte del 15M. ¿Qué hay de cierto en esto? Para Òscar Simón el 15M no consiguió articularse como un movimiento en torno a unas demandas concretas y esto “ha conllevado una cierta dispersión”. “Podemos constatar que las formas organizativas y los nodos del movimiento han perdido su masividad”, añade Pere Duran, a la vez que puntualiza que a pesar de esto “no hay que convertir en un fetiche lo que hemos creado”, lo que es importante del 15M no era su forma concreta, sino “la capacidad de protestar, pensar, organizar alternativas y de incluir y hacer protagonista del proceso a gran parte de la población”. Según Duran y Simón estas características y contenidos no han desaparecido, sencillamente han cambiado de formas, acumulando experiencias, evolucionando y adaptándose. “El 15M no ha muerto, ha evolucionando” sentencia Pere Duran. “Las manifestaciones, huelgas, bloqueos contra los desahucios o las ocupaciones”, más que desaparecer han aumentado y “se han radicalizado y han mejorado sus herramientas organizativas”, añade. Òscar Simón va más allá y reta a las personas que dicen que el 15M está muerto a justificar la gran cantidad de piquetes en la huelga general o las masivas movilizaciones que se han dado durante todo el año. “Creo que mucha gente se llevará una sorpresa el próximo 12 y 15 de mayo”, pronostica Simón.

Lo que ha quedado claro durante todo este año es que se hicieron muchas cosas bien, pero probablemente también algunas mal y, sin duda, con las necesidades de la situación actual es necesario un debate en torno a las fortalezas y las debilidades del movimiento. “La verdad es que este lenguaje de fortalezas y debilidades no me gusta mucho” dice Òscar Simón, ya que recuerda demasiado al “lenguaje empresarial que fue adaptado para la cooperación al desarrollo”. Pero para él probablemente lo más importante que ha conseguido el movimiento ha sido hacer prevalecer lo colectivo por encima de lo individual “poniendo la posibilidad de luchar en primer plano”. Es por eso que según Simón el PP y CiU están “tan nerviosos”, saben que “su proyecto de clase y los recortes sólo sirven para enriquecer al 1%”, y tienen mucho miedo “que el optimismo de las plazas se extienda a los centros de trabajo”.

Pero por encima de otras consideraciones Òscar Simón y Pere Duran destacan dos muy importantes. Simón destaca “la recuperación del lenguaje de la lucha de clases en el siglo XXI”, aunque no se acabó de resolver bien el debate estratégico de “cómo construir un movimiento social capaz de desafiar los planes de ajuste estructural”. Para Duran el 15M evidenció que la izquierda necesita adaptarse en un mundo cambiante “en que se combinan múltiples crisis” y donde las redes sociales están “cambiando ciertos paradigmas de la sociabilidad”. Para él la supervivencia de la izquierda anticapitalista y la capacidad de cambiar el mundo dependerán “de la capacidad de saber leer adecuadamente todos estos cambios, un ejercicio que podremos reseguir a través del estudio de las novedosas praxis del movimiento”.

Retos para el futuro

Pero probablemente la pregunta que se hace mucha gente dentro del movimiento es qué le espera en el futuro y qué retos hay que afrontar. Para entender la situación actual del movimiento y cómo puede avanzar, Pere Duran cree que hay que reconocer que el 15M es un movimiento muy joven y, por lo tanto, “no lo podemos acusar de no haber llegado a transformar el mundo, ni podemos exigirle la capacidad de ganar alguna batalla”, puesto que según su opinión la izquierda ha sido incapaz de hacerlo durando mucho años. Dicho esto, para Duran el principal reto es “reconocer y saber resolver el problema de la impotencia, afrontarlo explícitamente; preguntarnos qué nos da poder” y por lo tanto “qué nos da una posición de fuerza ante nuestro enemigo”. Òscar Simón reconoce que sobre los próximos pasos del movimiento hay un gran debate entre diferentes sectores, pero que la cuestión clave es cómo se dejan de convocar movilizaciones aisladas y se pasa a “un calendario de luchas sostenidas y crecientes”. La cuestión de cómo organizar el 99% para derrotar al 1% se pone sobre la mesa, y aclara que “aquí es clave articular un movimiento en torno a unas demandas concretas”. En Barcelona el 15M está trabajando en torno a seis puntos concretos: servicios públicos, reparto del trabajo y la riqueza, vivienda, el no al rescate de la banca, la renta básica y en defensa de las libertades.

“En mi opinión lo más adecuado sería recuperar la unidad de todas las luchas” dice Pere Duran, para así atacar directamente la circulación del capital, parar el mercado y el beneficio privado “allí donde éste se genera”, parar la economía “desde la base y ponerla al servicio de las personas” aprovechando nuestra condición de personas trabajadoras. Òscar Simón también recalca la unidad de las luchas para hacer avanzar el movimiento, desarrollando una estrategia que permita las confluencias. Esto quiere decir según él “coordinación y calendario de movilizaciones” con especial atención en tratar de traer “la energía del 15M a los centros de trabajo”. “Necesitamos un tsunami de huelgas para tumbar al PP y el neoliberalismo”. Para Simón tendremos que trabajar y salir a la calle codo con codo con los sindicatos “y esto incluye a CCOO y UGT” puntualiza. “Esto no quiere decir dejar de ser independientes y anticapitalistas”, sino reconocer una realidad y es que “en este momentos nos jugamos nuestro destino como clase social”.

En este sentido el próximo día de acción y movilización será el 12M y el 15M. Para los autores del folleto el 12M puede representar el inicio de un nuevo ciclo. Si el 15M ha cambiado tanto a lo largo de un solo año, para Pere Duran se tiene que entender que “la protesta social seguirá evolucionando mientras exista” y, por lo tanto, lo más importante es que “somos nosotros los que podemos cambiarlo y modificarlo”. El 12M será un paso más dentro de “nuestro largo camino”. Òscar Simón no tiene ninguna duda de que el 12M será todo un éxito, puesto que habrá movilizaciones por todo el mundo: “realmente la lucha se ha extendido de Túnez a Egipto, Siria, Grecia, el Estado español o EEUU”. El 12M representará “el internacionalismo y la solidaridad contra el capitalismo global”. Según Simón es el momento de arriesgar para construir un “movimiento social de masas”. Y es que para él en un día de huelga u ocupando las plazas “se aprende más rápido” que de cualquier otro modo. Además se produce una radicalización el tope de la cual sólo la marca “la incidencia de las ideas revolucionarías”.

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De la indignación a la revolución. La lucha para cambiar el mundo
Pere Duran y Òscar Simón
2’5 euros
Pídelo en info@enlucha.org

El día que derrotamos a la policía

El 27 de mayo hará un año del intento de desalojo de plaza Catalunya por parte de los Mossos d’Esquadra y la Guàrdia Urbana de Barcelona. A primera hora de la mañana llegaba la policía que, bajo la excusa falsa de la salubridad, pretendía no sólo echar a las personas físicamente, sino tratar, a través de la represión más feroz, acabar políticamente con un movimiento que empezaba a preocupar a las clases dirigentes. La idea era clara: si acabamos con la plaza, acabamos con el movimiento. Pero no se esperaban la respuesta de la gente.

Durante toda la mañana la batalla fue constante. Miles de personas se empezaron a reunir alrededor de la plaza para impedir el desalojo. Rápidamente se llevaron a cabo acciones de desobediencia civil, bloqueando la plaza para impedir la entrada de los camiones de basura y haciendo imposible la acción de la policía. Cuando parecía que la policía había conseguido su objetivo, fue cuando desbordados por la masividad de la protesta y con miles de personas tratando de entrar a la plaza, se consiguió echar a la policía. La victoria del movimiento y la derrota de la policía eran un hecho.

Es necesario recordar el día que derrotamos a la policía, para mostrar que a pesar de la represión, cuando nos organizamos y conseguimos ser un movimiento de masas, todo es posible. Hasta derrotar a la policía.

La plaza se ocupó de nuevo en pocas horas y al día siguiente, ante la posibilidad de que la policía atacara de nuevo con la excusa de la celebración de la victoria del Barça en la Champions, se crearon barreras humanas formadas por miles de personas que neutralizaron de nuevo el desalojo, demostrando la capacidad de autoorganización del movimiento. M.R.

Opinión | De la asamblea al trabajo y del trabajo a la asamblea

Por Daniel Sánchez (@Katedehcb), trabajador de telemarketing.

Vivimos en la excusa para afianzar más las clases sociales, empobrecer a la población, robar derechos que habían sido conquistados mediante la lucha. Vivimos en crisis. Además vivimos en un contexto social, donde la gente trabajadora ha perdido, en su mayoría, la conciencia de lo que son. Les vendieron un futuro mejor, un incesante crecimiento en su calidad de vida pero, pasados los años todo se difumina y los excesos del neoliberalismo salen a flote. De aquí se derivan las movilizaciones que se están produciendo en estos últimos tiempos; las acampadas, las asambleas de barrio, etc.

Estas alternativas no son ni mucho menos nuevas, pero sí es cierto que muchas de las generaciones que las encabezan no han vivido estos procesos de verdadera decisión sobre su futuro al encontrarse sumergidos en la burbuja democrática de dar su voto cada cuatro años.

Por esta razón es normal que estas movilizaciones por el momento, sin despreciar los objetivos logrados, son demasiado abstractas, no tienen unas claras directrices de actuación y no han conseguido una movilización obrera. Espero que nadie tome mis palabras como un ataque, sino como una autocrítica necesaria para los que nos encontramos en las calles, los barrios y las empresas luchando. Es justamente en este punto donde reside la importancia de mi exposición. Los barrios y su gente deben apoyar el tejido obrero, que es el que vertebra las posibilidades de luchar contra lo que sucede y paralizar los desmanes de la clase dirigente. Podría mencionar infinidad de hechos históricos que demuestran la importancia de que un pueblo pare su producción, pero entiendo que es algo de sobras conocido. Por ello voy a relatar lo vivido en primera persona en estos últimos tiempos.

Nos encontramos en un sector donde las prácticas que la nueva Reforma Laboral legaliza ya eran la praxis habitual. Un convenio pendiente de firmar que conlleva atrasos económicos, y con unos sindicatos apoltronados. Los despidos y la política del miedo son habituales en la empresa. Toda esta hostilidad hace que las huelgas sean secundadas por una parte ínfima de la empresa. Llegado estos tiempos más convulsos y con una huelga general cercana se empieza a rumorear la posibilidad de hacer piquetes combinados con otras empresas que estén en la misma situación precaria, que son todas en este sector. Para nuestra sorpresa, vemos una convocatoria de asamblea por parte de la comisión laboral del barrio de Sants de Barcelona para poder organizarnos e informarnos sobre lo que viene con la Reforma Laboral y, en consecuencia, la importancia de secundar la huelga. Asamblea no muy exitosa, pero que sí pone en común a gente que comparte horas de trabajo y que puede comenzar a hablar en términos organizativos y de lucha interna. Aunque la represión después de esa jornada no se hizo esperar y el camino que nos queda es duro, demuestra que la movilización debe ir de los barrios a las empresas que, en la soledad del neoliberalismo y la precariedad, están faltas de apoyo para hacer frente a las medidas que impone el sistema actual.

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