Agenda anticapitalista

Debate | ¿Qué tipo de movimiento necesitamos para frenar la Ley del aborto?

31/05/2013


Frente a la contrarreforma del PP, un movimiento amplio

Ana Villaverde, activista feminsita y de En lucha.

Han pasado nueve meses desde el primer anuncio del Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, de sus intenciones de reformar la ley actual. Según se ha anticipado, se eliminarán algunos de los avances más importantes de la ley actual, como el aborto libre durante las primeras 14 semanas, o la posibilidad de las mujeres de abortar sin consentimiento paterno a partir de los 16 años. Además, se anuncia la eliminación del supuesto de malformación del feto.

Como no podía ser de otra forma ante un retroceso tan grave, la oposición a la reforma anunciada por el Gobierno aglutina a muchos sectores con diferentes posturas.

Por un lado, hay sectores que defienden que se mantenga la ley actual, aprobada durante el anterior Gobierno del PSOE, que combina plazos con supuestos. El problema de este tipo de fórmulas de consenso es que han caído en el debate interesado que plantean los grupos antiabortistas, al intentar compatibilizar unos supuestos derechos del no-nacido con la libertad de las mujeres.

Pero los derechos no se pueden garantizar a medias y la ley vigente presenta importantes limitaciones. Además de mantener determinados supuestos a partir de un primer plazo, el aborto continúa estando tipificado como delito en el código penal y se mantiene la objeción de conciencia para los facultativos. En esta situación de inseguridad jurídica, el personal sanitario en muchas ocasiones prefiere acogerse a la objeción de conciencia antes de arriesgarse a practicar una IVE (Interrupción

Por otro lado, una parte importante del movimiento feminista y organizaciones de la izquierda anticapitalista coincidimos en defender el aborto libre y gratuito. Entre estos sectores, las consignas más escuchadas son las que hacen referencia al derecho de las mujeres a decidir sobre el propio cuerpo. Esta defensa del derecho a decidir, sin embargo, no debería leerse sólo como un derecho individual, sino también como un derecho social.

De hecho, este tipo de argumentos biologicistas son muy peligrosos y han funcionado históricamente para justificar que seamos nosotras, porque parimos, quienes debemos encargarnos del trabajo de cuidado. Si somos las mujeres las que debemos decidir sobre la reproducción es precisamente, porque aún hoy somos quienes, en la práctica, asumimos todo el trabajo que supone el cuidado de esos niños y niñas. En el contexto actual de crisis y recortes, obligar a las mujeres de clase trabajadora a tener hijos e hijas, supone en muchos casos condenarlas a la sobre explotación y la pobreza.

Cuando se aprobó la ley actual en el 2010, hubo feministas que aún denunciando sus limitaciones, entendieron que había que dar un apoyo crítico a la ley frente a la oposición de los antiabortistas. Ahora, como entonces, es necesario elaborar consensos de mínimos, fundamentados en el rechazo común a la reforma que plantea el Gobierno.

Sin renunciar a las reivindicaciones históricas, si queremos frenar este ataque, debemos ser capaces de apostar por movimientos amplios, que sean capaces de aglutinar tanto a los sectores que defienden la ley actual, como a quienes defendemos que el aborto debe ser un derecho de todas las mujeres, al que podamos acceder de forma plenamente libre y gratuita.

Una vez más: aborto libre y gratuito ya

Helena Renuncio, activista feminista y del Foro de Memoria Histórica.

Tener que volver a hablar del derecho a la libre interrupción del embarazo a estas alturas, parece absurdo y fuera de lugar. Sin embargo, una vez más, los embates de la iglesia católica, a través de sus férreos seguidores instalados en el gobierno, nos obligan a ello.

Así pues, aunque sea agotador, volveremos a plantear la defensa cerrada y absoluta de un derecho conquistado con muchas luchas y que ni siquiera ha sido plenamente conseguido.

En el año 1985 se aprobó una ley del aborto (sólo antes la II República en el año 36 se había atrevido a promulgar una ley del aborto, que fue derogada casi inmediatamente por el fascismo), que costó 25 años ampliar y mejorar.

Es precisamente ésta última ley, la que el ministro (miembro numerario de los legionarios de Cristo) quiere derogar y modificar. La derecha siempre sueña con que las mujeres volvamos a ser sometidas y aleccionadas para cumplir un modelo como madres y mujeres perfectas en las que se reproduzcan los ridículos valores del patriarcado, para poder así ofrecer amplios servicios dentro de las familias y la comunidad de forma gratuita e invisibilizada.

Esta pretensión entronca además con la crisis económica de forma perfecta, pues si consiguieran enviarnos otra vez al ámbito privado de las casas, la poca oferta de trabajo sería cubierta por los hombres y las cifras de paro descenderían considerablemente.

Es por ello, que nosotras, en el amplio espectro del feminismo y de la izquierda, estamos llamadas a hacer un frente común compacto que impida que estos ministros y obispos decidan sobre nuestros úteros y pretendan gestionar nuestra maternidad.

Sobre si como estrategia, sería más conveniente defender la actual ley o exigir de una vez el aborto libre y gratuito, estoy convencida que tenemos que conseguir lo que entendemos como absolutamente lógico, y es que nosotras, y sólo nosotras, tenemos el derecho a elegir cuándo queremos ser madres y debemos por ello exigir que la ley respalde este concepto fundamental, garantizando de forma contundente todos los casos y el acceso libre y gratuito a toda mujer que tome la decisión de interrumpir su embarazo. Además, esto entronca con la práctica actual de los países de nuestro entorno, y llevar la norma, como el Gobierno pretende, a una involución, nos haría más vulnerables y estaríamos en una situación de retraso comparativo.

Las mujeres no somos sujetos de intercambio y negociación, no debemos aceptar las propuestas de la iglesia ni del Gobierno de hacer aún más restrictiva una ley que consideramos de mínimos. Si la derecha casposa y cavernaria no duda en mostrar sus decimonónicos argumentos, no entiendo por qué nosotras tendríamos que sostener nuestras demandas a la baja, sino, muy al contrario, defiendo un posicionamiento rotundo y claro que muestre sin reservas lo que desde el feminismo llevamos defendiendo hace tantas décadas, y es que las mujeres debemos decidir cómo y cuándo ser madres, estando la sociedad al servicio de esa decisión y garantizando en todos los términos el beneficio de las mujeres que, en última instancia, es el de la sociedad en su conjunto. Por tanto y definitivamente: aborto libre y gratuito ya.

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