Agenda anticapitalista

Cartas

02/01/2007

Seguir después del 23 de diciembre

El movimiento por la vivienda digna avanza a pasos agigantados. El 23 de diciembre, como colofón a la semana de lucha, se desarrollaron varias manifestaciones por el Estado español. Yo estuve en la de Madrid, y puedo decir que la movilización no dejó indiferente a nadie. Lo que comenzó de manera estática en Puerta del Sol a las 17 horas, se prolongó hasta cuatro horas por las calles de la zona centro. Alcalá, Montera, Preciados y otras calles se llenaban de manifestantes, llegando hasta cortar el tráfico y ocupar la calzada en algunas de ellas. Entre una mezcla de entusiasmo y rabia, sonaban consignas como “qué pasa, que no tenemos casa” o “Espe, especulación”. El panorama que mostraba Gran Vía es inolvidable: un cúmulo enorme entre manifestantes y gente que venía de hacer compras hacía rebosar las aceras bajo una misma postura, siempre simpatizando con la manifestación. Cláxones, gritos, comentarios, panfletos o pancartas, todos pedían una vivienda digna. Mientras, los poderosos nos enviaban a sus pequeños cancerberos que causaron heridos y cargaron bien cerca de carritos con niñas y niños. Una noche más de violencia gratuita, violencia nostálgica de tiempos fascistas.
Entiendo el miedo de los peces gordos, porque de extenderse el discurso anticapitalista, intrínseco a un problema tan sumamente evidente como es la vivienda, las posibilidades transformadoras serán enormes.
Lorenzo García, Madrid

Participé como una de las miles de personas que asistieron a la manifestación del pasado día 23 para exigir una vivienda digna. Asistí además en calidad de reciente afiliado de En lucha, grupo que hace una gran labor en este tema de la vivienda tanto a nivel de organización, como de participación y sobretodo concienciación.
La manifestación fue realmente impresionante: muchísima gente, muy buen ambiente y la conciencia de estar haciendo y participando de una cosa realmente importante. No nos importó a los que asistimos el hecho de que fuera el día de navidad, cauterizado entre otros por el consumismo exacerbado, ni tampoco por el frío; lo importante era estar allí y alzar nuestra voz para protestar contra un problema que cada día es más presente y preocupa cada día más, y que sobretodo, afecta a muchísima gente, tanto a los que la tienen como a los que en un fututo quieran tenerla.
Creo que sobretodo una cosa es importante, y es el hecho de que la labor de concienciación que se está realizando es muy positiva, y si eso continua así, las próximas manifestaciones serán mucho más numerosas que las del día 23. Hay que seguir así.
Javier Ceresuela, Barcelona

Desalojo con violencia en Sabadell

El 19 de diciembre los Mossos desalojaron sin previo aviso el Centre Social Alliberat Calamarsa de Sabadell donde, durante nueve meses, un proyecto de recuperación cultural y popular de un espacio abandonado durante 10 años era la contribución y apoyo a la exigencia de una sociedad más justa. Es el cuarto centro social desalojado en los últimos tres años. La clase política y sus tentáculos se afanan en silenciar, reprimir y criminalizar nuestros proyectos. Luchamos y nos enfrentamos al aparato político-judicial, nacido para perpetuar la injusta sociedad de clases, con la autogestión, la autonomía, la acción directa, la cultura popular y la desobediencia.
Trabajo precario y temporal, inaccesibilidad a una vivienda digna, destrucción del territorio, degradación de los servicios sociales, control de las calles,…por todos los medios necesarios se ha de vender y camuflar como sociedad del bienestar y sistema democrático en pro de una paz social que no beneficia a la mayoría. Es en esta coyuntura de falsa sociedad del bienestar y falsa paz social en la que se identifica quien rompe la convivencia entre ciudadanos y quien practica un incivismo sistemático.Mientras haya desigualdades e injusticias sociales, los enfrentamientos serán inevitables. No podrán desalojar nuestras ideas. Quien siembra miseria recoge la rabia.
Centre Social Alliberat Calamarsa, Sabadell

¡Paremos el TAV! (AHT gelditu!)

El Tren de Alta Velocidad (TAV) es el claro ejemplo del modelo de desarrollo que nos quiere imponer el mercado neoliberal y sus instituciones. Un modelo de desarrollo basado en la acumulación de capital para las clases dominantes de la sociedad, profesionales que cobran por dirigir nuestras vidas, a costa de condenar a la precariedad al resto de la mayoría de la sociedad. Proyecto impuesto en nombre de la democracia y la sostenibilidad. Políticos que se llenan la boca con el discurso demagógico de “derecho a decidir” y mientras, eliminan cualquier capacidad de participación y decisión a la ciudadanía.
El TAV es un proyecto faraónico que se construirá con dinero público, la mayor y más cara infraestructura jamás construida en Euskadi; esto es, 6.000 millones de euros o lo que es lo mismo, el presupuesto del Departamento de Vivienda para 33 años o el de educación para 50. Además, el daño medioambiental será irreparable.
La construcción supone la destrucción y contaminación de importantes reservas naturales. Es un proyecto que refuerza el desequilibrio social; un proyecto elitista, que únicamente une a las grandes ciudades y que obvia la importancia de los trayectos comarcales (97% del total de desplazamientos en Euskadi).
En vez de impulsar un transporte ferroviario respetuoso con las personas y con el entorno que le rodea, los dirigentes del PNV y sus acompañantes impulsan un proyecto que únicamente beneficiará a sus bolsillos.
Hay multitud de personas que están luchando contra esta barbarie, personas y colectivos que están aportando alternativas y que se oponen frontalmente a un modelo generador de sufrimiento y desigualdad.
Erik Zubiaga, Madrid

Fascistas de cacería

En la madrugada del día viernes 30 de diciembre, en Moncloa, tres jóvenes del Colectivo 1984, fueron agredidos por un grupo de 12 nazis, varios de ellos conocidos provocadores de Pozuelo y Aravaca. Uno de los compañeros agredidos tuvo que ser ingresado hospitalariamente y fue intervenido quirúrgicamente de un tobillo que le rompieron a patadas con las botas militares características de la indumentaria fascista.
Este no es un episodio aislado, es parte de los ataques que protagonizan los nazis en Pozuelo impunemente, pretendiendo aterrorizar, entre otros, a jóvenes como el Colectivo 1984, una asociación abierta, plural, democrática, asamblearia y antiautoritaria que resulta incómoda para ciertos sectores que dan cobertura, disculpan o minimizan la peligrosidad de las bandas nazis, y desfiguran la realidad tras la acusación que se trata de una “guerra entre tribus”. El fascismo, el nazismo, sólo postulan y provocan terror. Ya no hay más lugar a la indiferencia.
Andrea Benites-Dumont, Colectivo Casapueblos, Madrid

Cuba, ¿un modelo a seguir?

Respondiendo a la carta del mes pasado sobre la revolución cubana, creo que el título es apropiado, pero no su contenido. Veo más aprender de los fallos de la revolución cubana que de sus logros. Es indudable el mérito de haber derrocado una dictadura como la de Batista, haber sobrevivido tantos años al imperialismo y haber conseguido grandes reformas sociales.
Sin embargo, Cuba dista mucho de ser un modelo a seguir en el camino al socialismo: una revolución liderada por una minoría, en tanto que el pueblo era un espectador pasivo no puede nunca consolidarse como socialista pues no se han creado los necesarios vínculos de lucha entre los trabajadores. Esto es palpable si analizamos el desgaste del régimen y de su apoyo popular, si bien es cierto que a Castro aún le queda la credibilidad de haber liberado al pueblo de un régimen terriblemente opresor, y de haber resistido los ataques imperialistas. Por otro lado, la dependencia del turismo y la exportación, la falta de democracia obrera, el olvido del carácter internacionalista… creo que son incompatibles con el socialismo.
Daniel Bravo Nieto, Huelva

Sin piso y sin calle

En Sevilla se impide que la gente se reúna en la calle, que se ha construido, sobre todo, con el dinero de la clase trabajadora. Son los jóvenes de esa clase los que no disponen de piso en el centro, y los que tampoco pueden pagar los precios que ponen los bares al garrafón. Naturalmente, esta ley sólo beneficia a aquellos “acomodados”, los que disponen de una casa para reunirse, los que pueden pagar 5€ por un cubata y los propietarios de los bares.
Lo peor es que cuando el pueblo se reúne sin alcohol para jugar al pollito inglés en una callejuela de la Alameda, recibe una carga policial brutal donde a uno le parten la muñeca, a otro lo patean y a otro le lanzan una porra de hierro a dos metros. Y es que la policía no puede soportar que el pueblo (cuya misión en el sistema es obedecer y callar) tenga iniciativas divertidas, que no han sido organizadas por la fachada social de la autoridad incompetente.
En vez de convertir casas sin gente en casas de la juventud, en vez de colocar más urinarios públicos, en vez de dar ideas, el Ayuntamiento (formado por una coalición PSOE+IU= a fascismo) impone una ley ilegítima que viola el “derecho de reunión” por el que tantos compañeros han caído en el garrote vil.
Germinal Valiente, Sevilla

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