Agenda anticapitalista

Echemos a los corruptos. Tumbemos al gobierno con movilizaciones y huelgas

16/07/2013

En lucha

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El escándalo de corrupción que se destapó hace meses con la publicación de los “papeles de Bárcenas” afecta de manera directa a la cúpula del PP. Nos encontramos ante una profunda crisis política del gobierno. En su declaración ante el juez el ex tesorero del PP ha aceptado por vez primera la autoría de los papeles de la contabilidad B del PP. En ellos se visibiliza la financiación ilegal mediante donaciones de grandes empresarios. Además se reconoce el pago de sobresueldos a altos cargos del partido, incluyendo a Rajoy y Cospedal.

No es casualidad que entre las principales donaciones ilegales figuren importantes empresas constructoras que recibieron el trato de favor de las administraciones durante los años de la burbuja inmobiliaria. Cuando hablaban de colaboración público-privada se referían en realidad a la instauración del soborno y el pago de comisiones como práctica habitual.

Por otra parte, hoy mismo se conocía que el juez de instrucción del caso Palau ve indicios de pagos de comisiones de Ferrovial a Convergència Democràtica de Catalunya a cambio de contratos públicos. Tampoco es casualidad que dos de las constructoras del TAV en Euskal Herria aparecieran en “los papeles”, y que el PNV sea el partido que recibe proporcionalmente más donaciones anónimas.

La corrupción y las prebendas son consecuencias directas de gestionar un sistema que solo beneficia a la minoría rica, a espaldas de la mayoría y movidos por la lógica de la competencia.

La respuesta del PP ante esta nueva etapa del escándalo es negar la mayor. En la rueda de prensa Rajoy centró su mensaje en dos puntos clave: (1) compromiso con el programa de reformas –léase recortes– y (2) apuesta por la estabilidad política. Este mensaje no iba destinado a calmar los ánimos de los millones de personas indignadas con los escándalos, que además son las que están pagando el precio de la crisis con despidos, recortes y desahucios. El mensaje iba en realidad dirigido a la Troika y las élites económicas del Estado.

La “estabilidad política” que defiende el gobierno se basa en el hecho de que el PP utilizará su mayoría absoluta para cortar de raíz cualquier iniciativa institucional. Por eso, la propuesta de una moción de censura, lanzada tímidamente por el PSOE, enmarañado con sus propios casos de corrupción, como el de los ERE de Andalucía, no va a servir de mucho. Izquierda Unida, viendo cómo las encuestas le dan cada vez más apoyo electoral, ha puesto sobre la mesa la necesidad de convocar elecciones anticipadas.

Un escenario de elecciones anticipadas para echar al gobierno del PP sería deseable, pero solo podrá darse como consecuencia de una amplia movilización social. Y aun así, esto no será suficiente. El límite de las políticas de austeridad será determinado por la capacidad de resistencia desde abajo. Por eso, animamos a participar en todas la movilizaciones que estos días se están convocando, como la #BarbacoaDestituyente del próximo jueves 18. Si el gobierno cae, será sin duda una victoria de las calles. Cualquier gobierno que le siguiese estaría muy presionado por la movilización y difícilmente se sostendría aplicando políticas continuistas.

Hay que seguir impulsando todas las iniciativas que pongan en el centro la movilización. Hoy mismo, el gobierno griego se enfrenta a la enésima huelga general, igual que lo hizo el gobierno portugués hace unas semanas. Tras la ocupación de la televisión pública griega por parte de la plantilla, la idea del control obrero, impulsada desde hace tiempo por la izquierda anticapitalista, empieza a cobrar fuerza entre los sectores más combativos de la clase trabajadora, con ocupaciones en algunas fábricas amenazadas con el cierre. Lo que pasa en Grecia es una muestra de cómo, ideas que parecían muy radicales, van ganando más apoyo al calor de las luchas. En el Estado español hemos de ir construyendo un escenario que presione a las pasivas cúpulas de los sindicatos mayoritarios para que convoquen una huelga general que haga la crisis política insoportable para un gobierno ya debilitado.

Los escándalos de corrupción profundizan la crisis política e institucional que, sumada a la grave crisis social, pone en duda el corazón mismo del régimen forjado durante la Transición. Se abre una grieta en la cadena de dominación de la austeridad y la deuda. La caída de los gobiernos leales con los dictados de la Troika ha de ser un primer paso para llegar a un escenario de empoderamiento de las clases populares que nos permita construir una salida progresista a la crisis.

En este sentido, es importante que la movilización cristalice también en alternativas políticas y electorales democráticas y transparentes, capaces de participar honestamente en los movimientos sociales con el objetivo, no de hegemonizarlos, sino de aprender y generalizar las mejores experiencias de lucha y resistencia. Ésta es la apuesta política que desde En lucha queremos impulsar unitariamente y sin sectarismos.

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