Agenda anticapitalista

Virginie Despentes, el feminismo en constante debate

03/01/2014

Rebeca Palacio

Fotograma de Fóllame dirigida por Virginie Despentes.

Fotograma de Fóllame dirigida por Virginie Despentes.

“Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, y todas las excluidas del mercado de la buena chica”. Virginie Despentes es clara y sincera. La que en tiempos fue una superviviente de la sociedad capitalista, una exiliada de la vida convencional en la que nunca encajó, es hoy una de las voces más estridentes del feminismo más punk.

Su obra es una declaración explosiva de sinceridad; compuesta por novelas, películas, y manifiestos que deambulan entre su cruda experiencia personal y la reflexión más concienzuda –como su obra omnia Teoría King Kong, que ha vendido más de 50000 ejemplares solo en Francia –. Entre la feminidad más punk y el feminismo más transgresor, entre la sexualidad más perra y el romanticismo lésbico más dulce, entre la teoría más profunda y potente y la literatura más transgresora, Virginie Desprentes es una autora postmoderna, que declara que no hace falta pasar por la universidad para escribir teoría feminista ni pisar una escuela de cine para realizar obras maestras del séptimo arte. La misma voz disidente que desvela los grandes tabúes del feminismo, como la fantasía de la violación; o que reivindica la dignidad de la prostitución.

Y está claro que directoras de cine hay muchas, pero el cine de Viginie Despentes es único. O quizás más exactamente, su manera explosiva de representar o su radical punto de vista convierten su cine en ejemplos de subversión pura. Su primera película, Fóllame es la reivindicación de que las mujeres también pueden hacer cine de explotación, de sexo explícito y de violencia extrema. Basada en su novela de 1999, la película estuvo ferozmente censurada en distintos grados alrededor del mundo; calificada como cine X en Francia, editada en países como el Reino Unido y totalmente prohibida en otros como Irlanda. Fóllame es la historia de una trabajadora del sexo y una actriz porno que, tras ser violadas, le declaran la guerra al heteropatriarcado y se convierten en asesinas en serie. Es la versión no censurada del clásico de Ridley Scott Thelma y Louise; y tampoco tiene final feliz. Claro que Ridley Scott estaba haciendo cine mainstream, altamente endulzado; Desprentes prefiere mostrar las escenas de violación, los encuentros sexuales de las chicas o las escenas de masacre de manera contundente, en una cinta que bailan entre el porno y el cine de explotación. La propia autora señala en su libro Teoría King Kong que sus grandes influencias son las teóricas y artistas pro-porno, como la legendaria Annie Sprinkle, y declara que la violencia de la representación en lo que ella respecta, no es exclusividad del hombre. Aunque claro,  el público conservador prefiere no enfrentarse a la verdad incómoda, de que las mujeres tienen voz y pueden ser tan o más perras y violentas que los hombres.

Su trayectoria biográfica –marcada por la precariedad, la violación, la exclusión y la prostitución–, es clave en su cine, que se mueve entre la más pura crítica al heteropatriarcado, el ritual pro-sexo y la reflexión concienzuda acerca de la ética de la representación y la representación de la violencia, en la misma línea que el cine de autores como Hanneke o el grupo Dogma 95; solo que esta vez, con el toque del feminismo punk.  En Fóllame, la autora hace reflexionar acerca del valor de lo ético, juega con el cuestionamiento de la ética hegemónica y tanto defiende como juzga a sus propios personajes extremos. La manera en la que la autora hace entrar tan en profundidad en el debate de la violencia convierte a su cine en no solo una obra de culto, si no en una obra-debate, que merece la atención propia del cine de reflexión del medio. La propia ambivalencia de su título Fóllame –“Viólame”,  “haz que me corra”, “dame más” – nos hace comprender la postura de cuestionamiento que la directora propone.

Y tras la fulminante y rotunda Fóllame, tuvieron que pasar 11 años hasta que la directora dirigió y escribió su segunda película, Bye Bye Blondie. Esta última es la historia de Gloria y Frances, dos chicas que, tras conocerse en una clínica para “adolescentes con problemas”, emprenden un amor apasionado a la vez que amargo; todo esto en el contexto de la utópica Francia punk-rock de los años 80: envueltas en las medias de rejilla, litros de cerveza y enfrentamientos entre bandas–. Las chicas se vuelven a encontrar en el tiempo presente, cuando el pasado punk-rock ha dejado sus posos, en forma de respectivos éxitos y fracasos profesionales. Pero lo que comienza siendo un nuevo devenir incierto se convierte en un reciclaje de conexión máxima e irremplazable, y desemboca en la aventura de sus vidas, nunca más por separarse. Una historia tierna, siempre de la mano de unas feminidades subversivas, libres y locas; una historia que dialoga entre nuestro pasado y nuestro presente, entre nuestro presente y nuestro futuro, que por un lado utopiza el punk en los 80 y por otro lado desmitifica su propia filosofía de vida. Una vez más, Despentes nos sitúa en un terreno donde es obligatorio ser personas críticas; nos ofrece las dos caras de la moneda y nos invita a juzgar.

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