Agenda anticapitalista

Venezuela: crónica de una crisis

05/04/2016

Mike Gonzalez

venezuela

Este viernes Nicolás Maduro anunció “el renacimiento del bolivarianismo y el chavismo”. Se han anunciado planes y “motores” e iniciativas casi semanalmente. Sin embargo, la crisis sigue. La tasa oficial de inflación está en 350. En estas semanas se añadió a la falta de agua y electricidad, la de productos más fundamentales. Escasean la harina de pan (para arepas), champú, leche, pañales y para de hablar.
Algunos se consiguen todavía en el mercado paralelo, pero a precios entre tres y diez veces más que los precios “justos” del gobierno. El costo de la canasta básica alcanzó 176.000 bolívares – ante un sueldo mínimo de 24.000. Las cifras hablan solas.

El “bolivarianismo” ha llegado a tener dos acepciones. Después de 2007 surgió una capa burocrática que ha llegado a controlar el estado y el presupuesto público. Maneja el discurso del chavismo con destreza, pero su administración de la renta petrolera acabó en un despilfarro gigantesco. De vez en cuando hay campañas contra la corrupción y relanzamientos de programas económicos. En general no se cumplen, como atestiguan los proyectos a medio hacer a través del país. Esta capa burocrática maneja el poder político a través del PSUV, el partido oficialista, y la economía desde los ministerios. Este es el chavismo “oficial” y no admite crítica ni disidencias. Dos respetados profesores que cuestionan su actuación fueron despedidos de la Universidad Bolivariana (chavista). Varias figuras históricas del chavismo, de lealtad incuestionable, han propuesto cambios de rumbo; Maduro los ha tildado de “traidores”

Hay un resurgir, lento e inseguro, de un chavismo de base ante la escasez, la mala administración y el paramilitarismo que el estado ha sido incapaz de controlar. Ha habido pequeñas protestas del sector popular ante la crisis económica. Pero las bases se encuentran en una situación contradictoria. Defienden el chavismo a ultranza, como lo hicieron durante le golpe fallido de 2002. Pero su descontento se expresó en los votos nulos que llevaron a la derrota electoral de diciembre pasado.

Ni oposición ni gobierno tienen respuestas al desastre económico y la inseguridad social. La derecha está obsesionada con la privatización y con conseguir la renuncia de Maduro. La ley de amnistía que acaban de pasar en la Asamblea es sumamente reveladora. Propone eximir de toda responsabilidad legal a los dirigentes del golpe fallido de abril de 2002, que dejó muertos y heridos, además de exigir la libertad de Leopoldo López, jefe del grupo de extrema derecha Vanguardia Popular.

Las propuestas económicas de Maduro, pecan de generales y abstractas. Se plantea construir la “economía productiva” como alternativa a la rentista. Se anima a la gente a sembrar en casa, a imitación de la economía de la escasez del “período especial” en Cuba. Al mismo tiempo se pretende ampliar las exportaciones (en un país cuyo sector productivo está prácticamente quebrado).

Chávez propuso desde el principio aprovechar el alto precio del petróleo para financiar programas sociales y diversificar la economía, para acabar con la dependencia del extractivismo. De hecho, este proyecto arrancó entre 2003 y 2006, pero después se paralizó. Es muy distinto relanzarlo ahora en las circunstancias de una inflación rampante, una crisis económica, la parálisis de la actividad productiva y con el precio del petróleo por los suelos.

Esta semana, Maduro anunció que la zona minera del sur de Venezuela se abría a la explotación. Cientocincuenta empresas mineras extranjeras ya expresaron interés en los ricos yacimientos de oro, diamantes, coltán y cobre que hay en lo que llaman “el arco minero”. Hace una década Chávez rechazó la misma propuesta, por sus efectos nocivos sobre el medio ambiente y los territorios de los pueblos originarios. Pero sobre todo porque ceder al extractivismo significaba entrar de nuevo en la dependencia y rendirse ante la globalización.

Los 460 billones de dólares “desaparecidos” del estado hubieran servido para relanzar la economía, repatriándose obligatoriamente. ¿Porqué no se ha hecho nada en ese sentido? ¿Será que la burocracia bolivariana los tiene acaparados por si pierden el poder? Lo que les espera en ese caso a las mayorías, que apoyaron al comandante en su visión, el chavismo de base, está fraguando a la derecha ya. Y su primer paso será atacar de frente todo lo ganado con el chavismo.

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