Agenda anticapitalista

Un análisis sobre la génesis del fenómeno Podemos

03/11/2014

Jesús A. Castillo Gómez

PI
El expresidente Zapatero argumentó, a modo de justificación, que tomó muchas decisiones, en contra de su programa, obligado por el poder económico. En un espacio de gran audiencia en televisión llegó, incluso, a afirmar que “el poder político está subordinado al poder económico y pasarán muchos años antes de que esto cambie”. En otro momento de la historia este secuestro de la democracia hubiera sido un gran escándalo pero en aquel momento se aceptó como normal. El ciudadano se había acostumbrado al quevediano “poderoso caballero es don dinero”, que consideraba inevitable, y rechazaba cuestionar estructuras económicas tan poderosas que parecían indestructibles. Este poder económico ha ido creciendo y ahora los gobiernos actúan a su dictado. Una consecuencia que percibe la gente es que no hay diferencia entre la política del PP y la del PSOE. Ambos se diferencian en importantes cuestiones ideológicas pero ambos siguen las mismas directrices económicas que condicionan su política ante las principales demandas de la sociedad.

Otra evidencia es que estos partidos no gobiernan en función de los intereses de sus votantes, sino que representan los de los grandes grupos empresariales. De forma intuitiva esta traición se atribuye a la corrupción. Ésta impregna todos los niveles de nuestra sociedad y ha alcanzado en la “casta” política cotas inimaginables. Por ejemplo, ha permitido a estos partidos jugar con ventaja en las elecciones al disponer de abundante dinero ilegal. Pero explicar la política en el terreno económico en función de la corrupción es una simplificación inaceptable, ya que la política económica actual viene dictada por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo que representan los intereses de las grandes multinacionales.

La implantación de estas políticas económicas deteriora cada vez más las condiciones de vida de la mayoría y genera un gran descontento y un auge de las luchas sociales que no es solo cuantitativo, sino también cualitativo, y en ello el 15M jugó un importante papel. Ante la imposibilidad de aportar soluciones la única respuesta son las medidas represivas pero estas provocan más movilización y radicalización de las posiciones.

Es evidente que el PSOE no puede hacer una política “de izquierda”, ni tan siquiera de bienestar social, realizando los programas económicos que le son impuestos y, por tanto, no puede satisfacer a sus votantes.

En el caso del PP las razones del divorcio con su electorado pueden no ser tan evidentes. Para entenderlo hay que tener en cuenta que las órdenes económicas que obedece favorecen a las grandes multinacionales puesto que, actualmente, en la competencia entre empresas es fundamental la capacidad de financiación, la carga de impuestos y la posibilidad de trasladar la producción a lugares donde hay más explotación de las y los trabajadores y el medio ambiente. Esto está condicionando la desaparición de muchos pequeños empresarios y que muchos agricultores que no tienen grandes fincas se sientan perjudicados por la política de la Unión Europea y, sobre todo, por las dificultades de comercialización rentable de sus productos. Muchos autónomos del sector servicios y profesionales liberales, especialmente jóvenes, no pueden ejercer su actividad. En todos estos campos el PP tenía numerosos votantes que ahora están decepcionados.

Para que un partido político tenga éxito lo primero es que tenga un espacio electoral y el escenario descrito se lo ha proporcionado a Podemos. En realidad, cuando Iñigo Errejón dice que Podemos está “en la centralidad” no se refiere a su política sino al campo electoral que estas condiciones le ha proporcionado. Y para este éxito inicial ocurrió además un matrimonio perfecto, el de los integrantes del llamado grupo de ‘La Tuerca’ con una gran imagen, conocimientos políticos y una gran capacidad de comunicación, tanto en cuanto al acceso a los medios como a un lenguaje renovado, cercano y atractivo, y activistas anticapitalistas que aportaban experiencia en las luchas, presencia en los movimientos sociales e ideas anticapitalistas muy apropiadas para cuestionar el marco socioeconómico antes descrito.

Todos los votantes son bienvenidos a Podemos; el reto es mantener la cohesión, con personas de ideologías tan diferentes cuando se aborden políticas progresistas en campos como las reivindicaciones independentistas de Cataluña y Euskadi, las relaciones con la iglesia, la financiación del Estado o la emigración, por citar algunas. Debemos afrontar, no solo la lucha contra la casta política corrupta, sino también contra la sumisión del poder político al económico que está en el origen de las políticas antisociales.

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