Agenda anticapitalista

Sudáfrica: Huelga indefinida y rebelión electoral

18/05/2014

Nikos Loudos

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Los resultados de las elecciones que se celebraron el miércoles 7 de mayo en Sudáfrica nos han ofrecido una foto de los cambios que están ocurriendo en el país. La caída del Congreso Nacional Africano (CNA) de un 65,9% a un 62,15% puede parecer un detalle. Sin embargo, por primera vez apareció en las elecciones una fuerza a la izquierda del CNA, erigiéndose como el tercer partido. Son los Militantes por la Libertad Económica (MLE), que han obtenido un 6,35% (más de 1,1 millones de votos) y ya tienen 25 diputados en el parlamento (de 400 miembros). No ha pasado ni un año desde la fundación del partido. En su liderazgo está Julius Malema, ex-presidente de la juventud del CNA hasta 2012.

A pesar del 4,5% que ha subido la Alianza Democrática, el partido donde se reúnen los votos de la población blanca, el giro hacia la izquierda se demuestra también por el derrumbe del “Congreso del Pueblo”, escisión de la derecha del CNA, con un 0,67%, frente al 7,42% que obtuvo el 2009.

Sudáfrica está hirviendo por la lucha de clases. Un estudio reciente demostró que en el país ocurren 4-5 manifestaciones violentas contra el gobierno por día. Las elecciones tuvieron lugar en medio de una huelga grande en las minas de platino, que comenzó el pasado 23 de enero. Por esta huelga se ha bloqueado un 40% de la producción global de platino, un metal necesario para la industria de automóviles. Los obreros piden que se aumente su salario básico a 12.500 rand por mes (875 euros). La militancia de los obreros en las minas los ha enfrentado no sólo a los jefes sino también a las burocracias de los sindicatos. Los huelguistas en las minas de platino pertenecen en su mayoría al sindicato AMCU y no al NUM, el sindicato tradicionalmente mayoritario en las minas. Matones del NUM fueron los que primero abrieron fuego contra los huelguistas en Maricana el verano de 2012, donde los acontecimientos llevaron al asesinato de más de 30 huelguistas por la policía, que disparó a quemarropa.

Recientemente, el acontecimiento político más importante en el movimiento sindical fue la decisión de la NUMSA (el sindicato sectorial más grande del país, con más de 330 mil obreros metalúrgicos como miembros) de parar con su apoyo al CNA y al Partido Comunista. Sudáfrica, desde la caída del régimen apartheid en 1994, ha estado gobernada sin interrupción por la alianza tripartita entre el CNA, el Partido Comunista y el COSATU (la confederación sindical). Esta alianza tripartita presume de expresar la dinámica revolucionaria que derrocó al apartheid y dio la posibilidad a la población negra de obtener acceso al Estado y la economía. Sin embargo, la misma coalición fue la que impuso los límites para que el capitalismo se mantenga intacto y la mayoría se mantenga en su miseria.Ahora, por primera vez, los obreros metalúrgicos rompen esta alianza y exigen al COSATU que la abandone.

NUMSA ha puesto en marcha ya una iniciativa para la fundación de un “Partido Obrero”, pero no ha querido intervenir “antes de tiempo” en estas elecciones. El éxito de los MLE parece ser sólo un paso hacia el desmantelamiento del tripartito por la izquierda. Puede que los MLE no sean a nivel organizativo la expresión de los obreros sindicalizados, pero está claro quién los ha votado. Peter Attard Montalto, un ex ejecutivo de Lehmann Brothers que ahora es asesor de investiduras internacionales en Sudáfrica, tiene muchas razones para estar inquieto por los intereses de sus inversores y ha afirmado: “Los resultados detallados de las elecciones demuestran un estrecho alineamiento entre el voto a los MLE y las regiones de la zona del platino, especialmente en centros electorales que están dentro de las instalaciones mineras”. El lunes 12 de mayo, cuando se escribía este texto, las acciones de Lonmin, la empresa donde ocurre la huelga, estaban cayendo un 11,5%. Lonmin es la tercera mayor empresa productora de platino del mundo.

Sólo hace dos años se puso de manifiesto de qué manera la radicalización en las minas y el miedo a una expresión política de los mineros jugó un papel en la matanza en Maricana. La investigación sobre los acontecimientos demuestra que en la reunión entre la policía y los representantes de la empresa (Lonmin otra vez) antes del ataque, la agente de policía Zukiswa Mbombo decía que estaba lista a utilizar la violencia por… “las opiniones del señor Malema sobre la nacionalización [de las minas]… habrá connotaciones políticas importantes que tenemos que tener en cuenta y encontrar una manera de desactivarlo… por eso les he dicho a los muchachos que tienen que actuar para matar esto”.

Esto” era que Malema, como otros cuadros de la juventud del CNA, cuando empezó la crisis económica se atrevió a decir que el gobierno tenía que nacionalizar las minas y no dejar a los trabajadores a merced de los especuladores. Malema había empezado a visitar las minas y a organizar reuniones. El gobierno y la policía creían que con mucha sangre conseguirían cortar el camino hacia el fortalecimiento y la politización de las huelgas.

Los resultados de las elecciones y la huelga en las minas de platino demuestran que una nueva generación de la clase obrera en Sudáfrica está decidida a continuar la revolución que se quedó a medias hace 20 años.

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