Agenda anticapitalista

Snowden, Evo Morales y la II Guerra Fría

05/07/2013

Por Paco Priego. ¿El nombre de Daniel Ellsberg les resulta familiar? Seguramente no, al fin y al cabo es historia antigua. Daniel Ellsberg fue un analista de las fuerzas armadas estadounidenses, que trabajaba para la Corporción RAND, un laboratorio de ideas que ideó buena parte de los conceptos que dieron forma a la Guerra Fría.

En 1971 Ellsberg, desencantado con su trabajo en tan siniestra organización, filtró a la prensa mas de 7.000 páginas de documentos secretos que desmentían la propaganda gubernamental sobre la guerra de Vietnam, demostrando que el gobierno norteamericano mentía intencionadamente a sus ciudadanos, a fin de asegurar el apoyo de éstos a una guerra que secretamente se preveía larga y costosa, aunque en público siempre se decía lo contrario.

El escandalo fue mayúsculo. Por primera vez se exponía sin tapujos ante los ciudadanos la política imperialista de su gobierno. Ellsberg se convirtió en el gran enemigo del gobierno estadounidense, y aunque fue finalmente absuelto por la justicia en 1973, la campaña de descrédito personal contra su figura, e incluso algún complot para atentar contra su persona, no cesaron hasta el fin de la guerra de Vietnam.

Bien, ¿a que viene esta historia de hace más de cuarenta años? Creo que está bastante claro. En el momento en que escribo esto, otro analista militar norteamericano aguarda acontecimientos, atrapado en esa tierra de nadie que es la zona de tránsito de un gran aeropuerto internacional, en este caso, el de Moscú, después de protagonizar una huida digna de una novela de espías, tras filtrar también a la prensa documentos secretos que contradecían el discurso oficial de su gobierno.

Hablo de Edward Snowden, el hombre que destapó el escándalo del programa de espionaje a gran escala de comunicaciones privadas, conocido con el nombre de PRISM. El protagonista de esta novela de espías es objeto de una cacería implacable cuyo último episodio acaba de proporcionar un bochornoso espectáculo, cuando el simple rumor de que podría haber abordado el avión del presidente boliviano Evo Morales, de visita oficial en Moscú, ha movido a España, Francia, Italia y Portugal a negar el paso de dicho avión por su espacio aéreo, y al aterrizaje y retención durante varias horas del mismo en Viena.

El alcance del conflicto diplomático generado por este ataque de pánico aún esta por ver, pero lo que ha dejado meridianamente claro son las lineas maestras de una naciente II Guerra Fria, en la que Latinoamérica, durante décadas el patio trasero de la política estadounidense, se configura, con alguna excepción, como el Chile neoliberal de Piñera, y la Colombia aspirante a membresía de la OTAN de Uribe, como el nuevo espacio de contestación a la política de Washington.

Imperialismos

Por el contrario, la otrora orgullosa Europa, sumida hoy día en la crisis económica y social, se ve relegada ahora al papel de obediente siervo de su señor, acatando las órdenes en esta nueva definición de los equilibrios imperialistas. Un siervo que, además, no le parece muy de fiar a su amo, ya que las últimas revelaciones del topo Snowden apuntan al hecho de que los aliados europeos eran sistemáticamente espiados. Aunque no todos. Gran Bretaña se habría librado del escrutinio, junto con otros países no europeos, como Canadá, Australia o Nueva Zelanda. Parece ser que el hecho de ser anglosajón o no influye mucho a la hora de ser considerado un aliado más o menos fiable por Washington.

El nuevo episodio de esta historia protagonizado por el avión de Evo Morales muestra a las claras la debilidad de la posición de Europa en este nuevo tablero global. El lunes proclamaban ofendidos que Estados Unidos les había tratado como enemigos. El martes se tragaban sin rechistar este sapo. Especialmente hipócrita la posición de Francia que, al mismo tiempo que llamaba a suspender las negociaciones comerciales de la Unión Europea con Estados Unidos por el escándalo de espionaje, negaba el paso por su espacio aéreo al avión que se rumoreaba trasladaba a la persona que destapó ese mismo escándalo.

Y todo esto sin perder de vista que estos mismos países que se negaban a ser presuntamente sobrevolados por Snowden, en su día cerraron los ojos al paso por su espacio aéreo de aviones de la CIA repletos de prisioneros de camino a ser torturados en prisiones secretas. Lo que sí está claro es una cosa: ya se le conceda asilo o regrese a su país para ser juzgado, y en ese caso, ya sea condenado o liberado, Edward Snowden, al igual que pasó en su día con Daniel Ellsberg, al final será absuelto por la historia, y reivindicado como el único héroe de esta película de espías.

Paco Priego es militante de En Lluita

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