Agenda anticapitalista

¿Por qué la derrota electoral en Venezuela?

10/12/2015

Mike González

nicolas_madurot
El 6 de diciembre, la oposición de derecha ganó la mayoría de los escaños en la Asamblea Nacional de Venezuela. Es importante saber quiénes son. Hace trece años, en 2002,los mismos sectores secuestraron al presidente electo Hugo Chavez, prometiendo devolver el país a su condición de cliente de las grandes multinacionales petroleras. Eran partidarios del neo-liberalismo más feroz, y se declararon gobierno sin preocuparse por votos ni derechos. Hoy son los mismos que se erigen en defensores de la democracia.

Lo que quieren los que ahora tomarán el poder es venganza – por los avances que trajo Chavez en materia social y sindical, y por la amenaza que él representaba para sus intereses históricos. Una y otra vez las urnas hablaron dando alrededor del 60% de los votos a un presidente que hablaba el lenguaje de las mayorías que sufieron las consecuencias de un sistema político clientelista que siempre repartía la renta petrolera entre una pequeña minoría a expensas de las masas.

Ahora esa minoría se dedicará a poner en revés el proceso de cambio social que Chávez inició. El también hablaba de la democracia, pero de una democracia mucho más profunda, un control de la sociedad desde abajo, el uso de los recursos nacionales para beneficio de las mayorías, creando escuelas, viviendas,sistemas de salud. Cuando murió Chavez en 2013, estos objetivos estaban aún lejos de cumplirse, pero indudablemente hubo grandes avances sociales. Sin embargo, aun después de su temprana muerte, el carisma personal de Chávez seguía siendo garantía de la lealtad de las mayorías.

¿Cómo es posible entonces que gente que apoyaba a Chávez con todo y sus desperfectos, y a pesar del despilfarro de recursos públicos, la corrupción de altos representantes del chavismo, y las fallas repetidas en los programas sociales – trasladara sus votos a una derecha siniestra y anti-popular apenas dos años más tarde?

En la Venezuela de diciembre de 2015 la vida para aquellos que vivían y cubrían sus necesidades diarias con un sueldo en bolívares era triste y dura. La cifra oficial de inflación alcanzaba hasta el 200% mensuales. El costo de una canasta básica para una familia de cinco representaba diez sueldos mínimos. Peor todavía, los productos más básicos – café, arroz, leche por ejemplo – desaparecían durante semanas de los anaqueles.

Los capitalistas venezolanos se beneficiaban dos veces. Traficaban con los dólares que el gobierno les daba a un tipo bajisimo de cambio y luego acaparaban los productos , creando carestía, para que aumentaran los precios cuando los sacaban de sus depósitos. Cuando reaparecían en el supermercado se formaban colas enormes y las existencias muy pronto se agotaban. Y aunque en el supermercado se vendieran a “precios justos” impuestos por el gobierno, la gran mayoría de la gente tenía que recurrir a revendedores (cuya gente colmaba las colas) que pedían cuatro o cinco veces el precio oficial. Escaseaban o faltaban del todo casi todas las medicinas.

En la calle se repetían las mismas conversaciones – sobre la creciente violencia criminal que amedrentaba a la gente, sobre la corrupción de los dirigentes que se enriquecían descaradamente con la renta petrolera que debía ser la garantía del proceso bolivariano, que lavaban dólares y los mandaban, junto con sus familias, al extranjero. ¿Cómo era posible que desaparecieran 300 billones de dólares sin que el gobierno reaccionara? ¿Dónde estaba Rafael Ramírez, el expresidente de Pdvsa, la petrolera estatal, que se marchó del país repentinamente con cientos de millones repartidos entre bancos en varios países? ¿Porqué se filtraban alimentos, medicinas, gasolina a través de la frontera con Colombia con complicidad del gobierno, el ejército y la Guardia Nacional? Y por encima de todo ¿porqué no intervenía el gobierno que supuestamente defendía los intereses del pueblo? La detencion de dos sobrinos del presidente Nicolás Maduro en pleno tráfico de drogas era simplemente el colmo. No eran garantía –eran cómplices.

La oposición de derecha ha sido el beneficiario del hastío, el agotamiento y la decepción del pueblo con los que pretendían enarbolar la bandera de la revolución social. El programa de la oposición, sin embargo, representa la contrarrevolución más brutal, un anuncio de una arremetida por venir contra ese pueblo.

Habrá que montar desde ya una resistencia popular, en defensa del proceso transformador, quizás en nombre del mismo Chávez, pero esta vez con una estrategia clara y un control verdadero desde abajo. Ésta es el único chavismo que merece el nombre.

Mike González es profesor emérito de estudios latinoamericanos en la Universidad de Glasgow, y miembro del Socialist Workers PArty, organización hermana de En lucha en Gran Bretaña

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