Agenda anticapitalista

Por la soberanía cultural, ¡libertad titiriteros!

10/02/2016

Javier Casado

foto-titiriteros

La represión y el ataque que ha sufrido una compañía granadina por parte de la derecha política y mediática está superando los límites de lo razonable. El motivo de este ataque reside en el interés en no diferenciar la ficción de la realidad con tal de que actos incluidos en una dramaturgia escénica e interpretados por unos títeres pasen a constituir un acto real frente al cual hay que defenderse a partir de lo penal. Los grandes medios de comunicación y altos cargos políticos del supuesto centro-izquierda y de toda la derecha han iniciado una campaña basada en la mentira y en la tergiversación de la realidad con tal de incriminar a estos dos artistas bajo el delito de enaltecimiento del terrorismo, estrategia ya conocida desde hace años y que se resumen en el “todo es ETA”.

Al otro lado se encuentra el Ayuntamiento de Madrid y el partido del cuál es miembro su alcaldesa, Ahora Madrid. En este caso, teniendo una oportunidad clara para poder defenderse y contra atacar en el campo cultural y simbólico frente a los ataques de la derecha han decidido aceptar el relato que les imponen los medios de comunicación y comenzar a depurar responsabilidades o anunciar que denunciarían a los titiriteros por incumplimiento de contrato. Tras el caso Guillermo Zapata y las ya conocidas claudicaciones a la derecha, han vuelto a bajar la cabeza y dejarse arrastrar por el tsunami mediático sin poder generar una estrategia de defensa y plantar cara al relato hegemónico.

Tras los cambios sufridos en las elecciones autonómicas y la crisis del bipartidismo en las elecciones estatales se esperaban este tipo de ataques. En un momento en el que este relato heredado de la Transición podía ser cuestionado y se comenzaba a acaparar tanto en medios de comunicación como en espacios políticos públicos discursos alternativos, era de esperar que la derecha no cedería terreno en uno de los espacios en los que tienen claro que se disputa la política, en la cultura. El ya citado caso Zapata, las celebraciones de navidad en Madrid o el nuevo caso del carnaval deja explicitado dónde apunta la derecha para minar las posibilidades de cambio o de ascenso de nuevas fuerzas políticas. La pregunta es, si no son capaces de defenderse ante un caso en el que la manipulación mediática roza la parodia (tanto que el propio argumento de la obra en cuestión se está reproduciendo en la realidad, la represión a partir de un montaje) ¿cómo podrán defenderse de los ataques si se llegan a plantear los cambios estructurales y materiales que resultan vitales para el sostenimiento de la vida y la dignidad en la situación de crisis actual y que son antagonistas a las lógicas capitalistas? La institución tiene sus límites y el músculo para disputar los conflictos está en la gente y en la calle. Por ello destacamos el papel y el posicionamiento explícito en defensa de los titiriteros que se ha manifestado a nivel social incluyendo distintos colectivos, sindicatos combativos, otros espacios políticos de izquierda, intelectuales y una parte de lo que podríamos considerar como el mundo profesional de la cultura y el arte, en un primer momento en forma de comentarios en redes sociales o artículos y opiniones publicados en medios de comunicación alternativos y a partir de ahora con la convocatoria de manifestaciones y acciones en distintos puntos del territorio estatal.

La disputa del relato simbólico que se genera en el campo cultural es vital para poder plantear ante la sociedad alternativas materiales reales y creíbles. Pero para disputar esta hegemonía no basta exclusivamente con combatirlas a nivel discursivo, es necesario, como comenta Emmanuel Roig: “crear condiciones materiales capaces de sostener y apoyar transformaciones reales” (1) . Es necesario crear bases materiales sólidas que permitan plantar cara en la guerra cultura que se está explicitando, aunque siempre ha existido. Es necesario ver la cultura, no como un espacio exclusivamente de entretenimiento u ocio, sino como un lugar en el que las tensiones políticas se visualizan y en las cuales podemos generar alternativas estables, no flotantes. Es necesario luchar por una soberanía cultural, por una capacidad de generar nuestros propios espacios de creación simbólica en los que poder socializar y compartir desde la diferencia, pero de forma comunitaria y dónde el feminismo, la libertad sexual, el apoyo mutuo, la solidaridad y los cuidados se hagan lo que ya son, cultura.

(1) http://blogs.publico.es/contraparte/2016/02/06/titiriteros-e-iniciativa-politica-o-como-se-perdera-el-ayuntamiento-de-madrid/

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