Agenda anticapitalista

Podemos, pero queda mucho por hacer

09/06/2014

Ana Villaverde

podemosHay varias conclusiones que se pueden extraer de los resultados de las elecciones al Parlamento europeo. En primer lugar, muestran que aquel “no nos representan” que se gritaba en el 15M ha pasado a ser una realidad cada vez más evidente también en las urnas. Existe una mayoría social profundamente desengañada con las políticas económicas en las que coinciden PP y PSOE. Por desgracia, las realidades cotidianas de la mayoría de la gente, que se traducen en pobreza, despidos, desahucios, precariedad laboral, exilios económicos, etc. se han convertido en evidencias de que sus políticas de recortes, desregulación laboral y sometimiento a la voluntad de los bancos, lejos de sacarnos de la crisis, sólo sirven para seguir asegurando los beneficios de unos pocos y profundizar cada vez más en las desigualdades sociales. No se trata sólo de un problema de corrupción en el sentido estricto de la palabra, la desafección tiene que ver sobre todo con eso que algunos llaman la “corrupción legal” o lo que es lo mismo, con una gestión política al servicio del poder económico y financiero.

En segundo lugar, los resultados demuestran también que hacía falta una alternativa en el espacio electoral que fuese capaz de responder a toda esa indignación que ya se estaba expresando en las calles. Los 5 escaños obtenidos por Podemos, con sólo 4 meses de vida y con una campaña modesta hecha con muy pocos medios y muchas horas de trabajo colectivo por parte de todas las personas que están construyendo los círculos, nos sitúa en una posición de partida claramente favorable para ser esa alternativa.

Podemos ha sabido combinar dos cuestiones fundamentales que hacen que mucha gente haya percibido este proyecto con ilusión y que no podemos perder de vista en el futuro. En primer lugar, ha incorporado en su forma de hacer uno de los cambios más importantes que introdujo el 15M en la conciencia colectiva: la idea de que la gente puede hacer política por sí misma, de forma directa y sin delegar la toma de decisiones en terceros. El origen de la propuesta, que implicaba la autoorganización de la gente en los círculos y que las decisiones se tomen desde abajo, así como la elaboración del programa de forma colectiva, ha posibilitado que conectara con mucha gente que en el 15M había experimentado por primera vez (o no), eso de hacer política y que seguramente no estaba dispuesta a hacer concesiones a estructuras de partido clásico excesivamente burocratizadas y poco conectadas con las demandas de las bases.

Otro elemento central es que de las distintas propuestas del programa de Podemos, se puede extraer una clara oposición a las políticas de recortes de derechos sociales y laborales que bajo el mandato de la Troika y la complicidad de los gobiernos, imperan en la Europa actual. El impago de la deuda ilegítima, la prohibición de los despidos en empresas con beneficios, la renta básica y universal, la reforma fiscal y eliminación de los paraísos fiscales o la recuperación para el sector público de los sectores estratégicos como la energía, el agua o las telecomunicaciones, son propuestas vinculadas a las necesidades de ese 99% que conforma la mayoría social que está sufriendo las consecuencias de la crisis.

Aunque teniendo en cuenta las circunstancias, los resultados obtenidos han sido muy buenos, com ya se ha dicho no podemos hacer grandes celebraciones. La situación que hemos venido denunciando durante toda la campaña, de pobreza, desempelo masivo y precariedad vital generalizada sigue siendo la misma, aunque también es cierto que las herramientas para enfrentarla han mejorado. Podemos ha de ser eso, una herramienta para los y las de abajo que nos pemita cambiarlo todo de abajo a arriba. Para ello, hay varios retos que tenemos que abordar a partir de ahora. En primer lugar, no hay que olvidar que llegar a las instituciones no es en ningún caso un fin en sí mismo, sino un medio más para alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto. Igual que denunciamos que la política no se juega sólo en los parlamentos y que muchas cosas se deciden en los despachos de banqueros y en consejos de administración de grandes empresas, sabemos que ocupar escaños no servirá de mucho si fuera del parlamento no existe en las calles y en los centros de trabajo una fuerte movilización social que plante cara al poder económico. Por eso, es fundamental que trabajemos desde ahora para que Podemos participe también en esas luchas que ya existen, colaborando en construirlas desde abajo y sirviendo de altavoz de sus reivindicaciones en las instituciones.

Ante el relativo éxito electoral, es muy posible que más gente se acerque a los círculos. En este sentido, un segundo reto que tenemos por delante ahora que ha pasado la urgencia de los tiempos que marcaba el calendario electoral, es mejorar el funcionamiento interno de Podemos, de forma que seamos capaces de implicar a todos los círculos en la toma de decisiones y garantizar eso que ya se ha convertido en una de sus señas de identidad: la democracia participativa y desde abajo.

Ante la frustración y la desafección con la política que se han ido expandiendo en los últimos años, hemos conseguido que mucha gente empiece a creer que hay alternativas. La pelota está en nuestro tejado, ahora tenemos la responsabilidad de trabajar en todos los frentes y junto a quienes ya están luchando, para echarles y empezar a tener victorias reales que mantengan viva la ilusión y sobre todo, que mejoren las condiciones de vida de la mayoría. Claro que podemos, pero tenemos mucho que hacer.

 Ana Villaverde candidata número 12 por Podemos a las elecciones europeas, miembro del Círculo Podemos de Granada i de En lucha.

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