Agenda anticapitalista

Podemos: La victoria de las clases populares

06/06/2014

Diego Mendoza

Miembros de Podemos pegando carteles durante la campaña electoral.

Miembros de Podemos pegando carteles durante la campaña electoral.

Hemos logrado una victoria histórica para las clases populares del Estado español. ¿Quién hubiera dicho hace tan solo cuatro meses que Podemos lograría cinco eurodiputad@s en el Parlamento Europeo? ¿Quién hubiera apostado por que una candidatura como esta transformaría en ilusión e implicación el desanimo y la voluntad de cambio radical?

Los comienzos fueron duros: la falta de cultura organizativa de mucha gente hizo pensar en más de una ocasión que, desde la debilidad inicial de los círculos en el silencio mediático, no iba a ser posible extender el proyecto y llegar a más gente. Estaba todo por hacer y en muchas ocasiones nos hemos visto completamente desbordad@s, sin confiar claramente en hasta donde podíamos llegar.

Pero la campaña electoral ha sido un revulsivo enorme difícil de imaginar incluso para las propias personas activistas de los círculos. Con las primeras encuestas que “generosamente” daban un escaño a Podemos el proyecto empezó a tener cara y ojos ante mucha gente comprometidas que aún miraba con recelos una propuesta de tan poco recorrido. Con cada vez mayor intención de voto y mayor presencia mediática, pero sobre todo dándose a conocer la gente que hay detrás de los círculos, se han superado todos los horizontes. En los últimos días cientos de personas se han unido al proyecto volcando en el trabajo de extensión y en hacer de apoderad@s todas sus energías.

Vale la pena destacar la imagen de ruptura y de compromiso real con la gente de abajo que Podemos ha mostrado durante toda la campaña. Si parar de denunciar los recortes, las políticas neoliberales y los ataques de la Troika, las personas candidatas en Podemos han visibilizado no solo la necesidad de acabar con “la casta” (los partidos del régimen) sino también la importancia de las luchas sociales y laborales. El perfil de la número 2, Teresa Rodiguez, sindicalista comprometida de USTEA, activista de marea verde y militante anticapitalista lo deja bien claro.

Podemos ha logrado volverse un proyecto de la gente, la gente crítica y luchadora, de las mareas, el sindicalismo alternativo, el 15M, la juventud… Realmente ha sido un triunfo de la voluntad popular contra ese pesimismo y el miedo que el mantra que los medios de comunicación han mantenido hasta el final como una verdad científica irrefutable. Y vemos hoy como sus encuestas no representan más que la voluntad inmovilista de este sistema que ser autorretrató en un cara a cara donde ambas eran ya las caras de la derrota, las dos caras de la misma moneda.

Analizando a grandes rasgos los resultados de Podemos observamos que ha recibido un gran apoyo en ciudades industriales fuera de Catalunya y Euskal Herria. Por comunidades, Podemos se ha colocado como 3ª fuerza en Aragón, Asturies, Balears y Madrid (obteniendo un inaudito 11% de votos en este último caso) mientras que en muchas otras la distancia frente a IU y otras fuerzas con largo recorrido han sido pequeñas. Las bases que ha movilizado Podemos son diversas, pero sin duda hay un componente de clase trabajadora muy importante.

Del resultado electoral podemos extraer varias conclusiones. Primero, la crisis de régimen se consolida el Estado español. PP y PSOE han perdido 2,5 millones de votos cada uno y en total obtienen el 49% de votos, una derrumbe sin parangón. Segundo, aparte de Podemos las izquierdas suben con fuerza con el repunte de IU, formación que triplica resultados porcentuales respecto las europeas de 2009. Tercero, los resultados de Catalunya y Euskal Herria muestran los distintos procesos y situaciones políticas que se viven en estas naciones. No abordar desde la izquierda la cuestión nacional e ignorar estos ritmos propios podría ser desastroso no solo para los proyectos de la nueva izquierda a nivel estatal sino para el empoderamineto de las clases populares dentro de las mismas naciones.

Estas elecciones explicitan la creciente radicalización social y polarización política que vive Europa. El ascenso de la extrema derecha no es un problema menos sino de primera magnitud. Pero la radicalización de la gente muestra la posibilidad de construir un espacio de ruptura claro. El reformismo aún tiene espacio y la autoorganización y la construcción de una identidad de clase, una conciencia fuerte de la gente trabajadora, aún es un camino por recorrer.

Desde los Círculos Podemos tenemos estos retos y debates aún por abordar (especialmente la democratización y definición colectiva del proyecto) así como muchas personas a nuestro alrededor que debemos incluir y organizar. Esto solo ha sido un primer paso que nos debe dar los ánimos y fuerza necesarios para ser una herramienta verdaderamente útil en la construcción de alternativas en todos sitios, la construcción de la unidad popular. Impulsar las luchas sociales y laborales (especialmente el espacio de las Marchas de la Dignidad del 22M) será clave para superar posibles dinámicas electoralistas y oportunistas y para no ser absorbidos por las dinámicas institucionales.

Sin duda hemos podido. Sin duda seguiremos. Sin duda podemos.

Diego Mendoza, miembro del Círculo Podemos Campo de Gibraltar y de En lucha.

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