Agenda anticapitalista

¡OXI! Se ha ganado una batalla importante: la lucha continúa

06/07/2015

David Karvala

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1. El resultado del referéndum griego, en que el 61,3% ha votado OXI (no), rechazando los planes de austeridad de la Troika, es una gran victoria popular que debemos celebrar. La lucha en Grecia también nos ofrece unas lecciones muy importantes. Estas notas señalan algunas de ellas.

2. La campaña del “sí” ha intentado fomentar el miedo entre la población de Grecia. El año pasado los dirigentes británicos consiguieron ganar el referéndum escocés mediante el alarmismo y el chantaje. En Grecia, no ha funcionado.

3. Todo indica que el OXI ha sido un voto de clase. La gente rica votó por la austeridad, porque se benefician de recortar los servicios sociales de los pobres y de dar dinero a los bancos. La gente trabajadora votó por el no. Ojalá se enterrasen de una vez las estupideces posmodernas, tales como “la clase social es cosa del pasado”. La realidad las desmiente.

4. Hubo un intento de impugnar el referéndum, mediante el argumento de que la cuestión era demasiado “complicada”. Así los dirigentes y los ricos demostraron su menosprecio hacia la “gente común”. Como señaló la izquierda, países como Francia y Holanda hicieron referéndums sobre la constitución europea, un documento muy complejo: ¿los defensores del sí estaban diciendo que la población de Grecia era menos inteligente que la de estos países? Su intento giró en su contra.

5. En poquísimo tiempo, se ha creado una oleada de solidaridad internacional con movilizaciones sin precedentes en casi todo el mundo. Ha contribuido a la victoria, a pesar de que dentro de Grecia poca gente normal tiene conexión permanente de internet en sus móviles. Las noticias de las acciones internacionales se transmitieron dentro de Grecia a través de las redes sociales reales: de persona a persona y dentro de los movimientos. Las movilizaciones de estos días deberían constituir una base importante para la lucha contra la austeridad en los diferentes países.

6. El “derecho a decidir” obviamente tiene un sentido añadido en el Estado español, y aquí se han visto contradicciones reveladoras. Por un lado, un sector muy minoritario del catalanismo, la corriente de la derecha neoliberal, se opuso al derecho del pueblo griego a rechazar las exigencias de la troica. Se nota que defienden una soberanía muy selectiva. Por otro, algunos sectores de la izquierda española que celebraron por todo lo alto la valentía del referéndum y el derecho de Grecia de decir no a los dirigentes de la UE, no aceptan que el pueblo de Catalunya pueda decidir su futuro. Les parece (correctamente) una barbaridad que el futuro de Grecia se decida en Berlín o Bruselas, pero les parece bien que el futuro de Catalunya se decida en Burgos o Madrid. Hace falta un poco de coherencia.

7. Un elemento importante de la victoria han sido los comités unitarios del No en los barrios, en los que se han unido activistas de Antarsya (la coalición de la izquierda anticapitalista, en la que participa SEK, el grupo hermano de En Lucha), de Syriza, de los sindicatos, movimientos sociales… Sólo gracias a la movilización popular desde abajo se pudo derrotar a los dirigentes que controlan casi todos los medios de comunicación. Los falsos mensajes en la TV no se combatieron principalmente con otros mensajes en la TV, sino en la calle, con octavillas, carteles y sobre todo, hablando cara a cara. Estos sectores de la izquierda y de los movimientos han demostrado su capacidad de unirse alrededor de uno punto común, que es el rechazo a la troika, no el apoyo acrítico a Tsipras.

8. En cambio, ha sido muy triste el papel del KKE; el partido comunista griego. Éste se negó a pedir el OXI, optando por distribuir papeletas propias que en teoría rechazaban tanto a la troica como al gobierno de Syriza, pero en realidad contaban como voto nulo. Los indicios son que dos tercios de las personas que votaron al KKE en enero ignoraron sus consejos esta vez, y votaron por el No de verdad; contra la troica, lo que no implica dar un cheque en blanco a Syriza.

9. ¿Ahora qué pasará? Es muy temprano para saberlo. Dos cosas están muy claras, hay otra que está bastante clara pero que tendremos que ver cómo se desarrolla. La primera cosa evidente es que los dirigentes del mundo no aceptarán dignamente que sus políticas (de hecho su sistema) han fracasado. Volverán con alguna combinación de palo y zanahoria para intentar recuperar lo perdido. Tendremos que estar alertas ante cualquier intento suyo de imponerse mediante la fuerza (económica/financiera/ institucional, se supone). Es seguro que también hablarán de reabrir el diálogo (bastante hipócrita por su parte, tras insistir que la victoria del No traería consigo inmediatamente el fin de la civilización). Esto nos lleva a la segunda cosa.

10. La dirección de Syriza vacila permanentemente. Estando en el gobierno, han reabierto la TV pública, ERT… pero también han impulsado la privatización del puerto de Pireo. Ante las exigencias de la troika, convocaron el referéndum… pero en medio de la campaña (¡el martes pasado!) Tsipras envió una carta en la que aceptaba gran parte de estas exigencias. Durante la campaña, el entonces ministro de finanzas, Varufakis, declaró que al ganar el no, se podría llegar a un nuevo acuerdo en 24 horas. Tras la votación, Varufakis dimitió, “para facilitar un acuerdo”, dada la hostilidad hacia él de los dirigentes europeos. No hay duda de que la dirección de Syriza busca un acuerdo que también incluiría medidas de austeridad. Un tema de fondo es que quieren reestructurar la deuda pero aceptan, en principio, que el pueblo de Grecia debe pagar gran parte de la misma. Otro es que Syriza quiere rechazar elementos del neoliberalismo, pero insiste en la permanencia dentro del Euro y la UE, lo que conlleva la aceptación del neoliberalismo.

11. La victoria del OXI no se debe a estas vacilaciones, sino a una magnífica campaña popular (a la que Syriza ha contribuido mucho, en parte con sus grandes mítines, pero sobre todo mediante la participación de sus activistas de base). El futuro de Grecia depende mucho de cómo se desarrolle este movimiento desde abajo; como se ha comentado, un movimiento de clase. Esta gente no se ha movilizado porque quiera deudas reestructuradas y austeridad maquillada, sino porque quieren algo diferente, una esperanza de cambio real.

12. El gran reto es éste. Si, como parece probable, la dirección de Syriza firma un nuevo acuerdo que acepte una parte de las exigencias de la troika, ¿qué pasará en la calle y en los lugares de trabajo? ¿Habrá resignación, porque “no hay alternativa”? O se mantendrá el espíritu de estos días, el OXI a los recortes y más en general a la humillación a la que los quieren someter. Aquí harán falta, más que nunca, redes de activistas anticapitalistas, con raíces entre la gente, con capacidad de trabajar codo con codo con otras personas, más allá de las diferencias de siglas y otras cuestiones, para construir un movimiento que rechace todo lo que representa la troika, la UE, los bancos… En Grecia, Antarsya está en ello. Aquí, es una tarea pendiente.

13. Celebremos la victoria en Grecia, y aprendamos de ella.

David Karvala es militante de En lluita.

(Artículo en ampliación)

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