Agenda anticapitalista

Operación “Bikini”: ¿simple dieta o norma social?

11/05/2016

Cristina Fernández Cobo


La primavera ha llegado y, con ésta, el modelo heteropatriarcal, de dominación social y cultural que justifica el rol de dominación del hombre sobre la mujer, que está socialmente normalizado y legitimado, ataca con su mejor arma: el cuerpo femenino y la imagen de la mujer perfecta. Quién no ha escuchado alguna vez “voy tarde con la operación bikini”? Quién no ha visto ninguna campaña publicitaria con maravillosas mujeres de metro ochenta y medidas imposibles, cuando comienza la nueva colección de primavera-verano de todas las grandes multinacionales?

¿Belleza ideal o irreal?
Actualmente el ideal de belleza femenino consiste en conseguir un cuerpo excesivamente delgado y con unas características físicas muy determinadas que exigen un supuesto nivel de perfección prácticamente imposible. El rechazo por la obesidad femenina hace que miles de mujeres y, sobre todo, adolescentes sientan un impulso irrefrenable de estar delgadas como las modelos de la publicidad que los medios de comunicación presentan a diario. No hay que olvidar que no sólo el cuerpo es importante, la juventud eterna es una característica más de este ideal machista donde la mujer tiene que estar perfecta a ojos de la sociedad y, sobre todo, a ojos de los hombres.

A través de un análisis marxista, es decir, una visión de sociedad que lucha por una realidad sin clases sociales entre personas, ni desigualdades y / o jerarquías frente al acceso a los recursos, es fácil ver que la mujer se encuentra sometida bajo una explotación y una dominación patriarcal. Esta viene dada por el modelo patriarcal o machista en el que vivimos, el cual acepta la dominación del hombre hacia la mujer, creando así desigualdades sociales, sexuales, laborales y económicas a consecuencia de explotar el trabajo doméstico, la reproducción biológica y el trabajo sexual ilegal.

Todo este negocio a gran escala y el consumo capitalista en el que vivimos inmersos oprime y somete a la sociedad, pero sobre todo a las mujeres. Estas, son las más afectadas por la sencilla razón de que son las más bombardeadas por la publicidad y los medios de comunicación a ser excesivamente delgadas, con un rostro perfecto y una juventud eterna que cumpla los requisitos de la sociedad actual y el canon de belleza aceptado. Los hombres también están afectados por este negocio, pero la intensidad no es comparable. Es cierto que surgió la corriente de metrosexualidad en hombres, una nueva terminología que define al hombre heterosexual (remarcando así la orientación sexual sin necesidad) que cuida minuciosamente su apariencia física. Pero queda claro que el mensaje en hombres es percibido con pasividad por la sociedad masculina y es comparable, de nuevo, a los medios de comunicación, donde tenemos presentadores o periodistas con grandes cargos que no cumplen excesivamente o nada los requisitos del canon de belleza y aún así, tienen éxito televisivo, económico y social.

Por lo tanto, hablamos de un problema social causado por el capitalismo. Su manera de actuar en cuanto a la producción masiva y alto beneficio privado es creando nuevos modelos de consumo y poniendo a la mujer en el punto de mira como consumidora principal, con las motivaciones del modelo machista y paternalista. Nos encontramos frente un consumo masivo de moda (ya sea ropa o productos de belleza) y productos de alimentación, los cuales se hacen populares de forma esporádica -cada verano hay una dieta diferente, primero fue la Dukan, la cual se centraba al ingerir una alta cantidad de avena; hasta los actuales batidos e infusiones milagrosas que, supuestamente, hacen perder peso sin mucho esfuerzo aparente.

Nos separan entre “delgadas” y “gordas”
El día 16 de septiembre de 2015 aparece en el diario El País la noticia titulada: “El beneficio de Inditex se dispara 26% en el primer semestre”. En la noticia se detalla que Inditex vuelve a batir records de venta y beneficios en el primer semestre del año manteniendo un fuerte ritmo de crecimiento al alcanzar 9.421 millones de euros en la primera mitad de su ejercicio fiscal, suponiendo un 16 , 5% más que en el mismo período del año anterior. El incremento de ventas supone, pues, un aumento de rentabilidad y da como resultado 1.166 millones de euros en total.

Como podemos ver, son unas cifras impresionantes para tratarse de una multinacional que entalla a las mujeres entre la 32 y la 44 -en el mejor de los casos, ya que en muchas ocasiones el tamaño más grande de pantalón es la 42. La talla media de pantalones en España es la 38 y la 40, e Inditex, la empresa española de diseño textil que recoge millones de euros al año, pone de talla máxima la 44. Dónde queda la posibilidad de englobar a todas las mujeres? Nos encontramos ante un un acto de discriminación y perjudicial para la salud física y mental de la población.

Por esta cuestión se crea Violeta by Mango, la Mango de tallas grandes que van desde la 40 a la 54. La idea es buena, incluye a todas las mujeres, a todos los cuerpos y con un estilo teóricamente igual de actual y moderno que en la Mango “tradicional” pero sorprende, y mucho, que las tallas empiecen a 40. Recordemos que es una de las tallas medias en España. Por lo tanto, a las mujeres nos separan entre “delgadas” y “gordas” según el establecimiento en el que compramos.

Además, hay que decir que si ya es difícil, como mujer, saber encontrar la talla que mejor se adapte a nuestro cuerpo y en nuestro estilo, llega la pesadilla de la diferencia de tallas entre tiendas, aunque sean de la misma empresa . El acuerdo de sanidad sobre la unificación de tallas del año 2007 a partir de un estudio antropométrico con más de 8.500 mujeres de entre 12 a 70 años, según el diario 20 minutos, se acordaba que la talla 46 dejaría de ser una talla especial y que se llevaría a cabo una unificación de tallas en un primer momento, estatal y, más tarde, europeo. A día de hoy, no se ha cumplido ni parece que sea una prioridad. Una reflexión, fijémonos en las tiendas de ropa masculinas, casi ninguno tiene sección de tallas grandes o una delimitación concreta.

Como conclusión final sólo queda decir que se necesitan revoluciones sociales contra este mercado de cuerpos perfectos y la cultura machista que llevamos tantos años aguantando por encima de nuestras cabezas y que dominan a la mujer en pleno siglo XXI creando enfermedades psicológicas crónicas en forma de epidemia social dando lugar a desórdenes y trastornos alimentarios (bulimia, anorexia, vigorexia, etc.), depresión, trastornos obsesivos, baja autoestima …

Cualquier persona puede ser víctima de esta estafa capitalista del ideal de belleza, partiendo de la población adolescente como población de mayor riesgo y vulneración ante esta problemática. Acabaré con una propuesta reflexiva, intentamos cambiar el dicho “de operación bikini” para referirnos a ponernos en forma. Y es que la mujer se ha convertido en el punto de mira y de crítica, incluso, en términos referentes a la nomenclatura de las dietas y actos de adelgazamiento en general.

Referencias:
Faour, N. (2010). Influencia de los mitjans de comunicación en la apariciones de AN y BN en adolescentes. Facultad de Psicología y Relaciones Humanas.
Jiménez, M. (2015). El beneficio de Inditex se dispara 26% en el primer semestre. El país.
A.M (2007). Sanidad firma un ACUERDO para unificar las tallas de ropa. 20 minutos.

Cristina Fernández Cobo
es estudiante de Trabajo Social en la Universidad de Barcelona.

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