Agenda anticapitalista

No a Mas: la unidad popular puede ganar la independencia y el cambio social

26/12/2015

En lucha/ En lluita

Para mantener el fortalecimiento de la Unidad Popular como orientación estratégica para lograr la independencia y el cambio social, la presencia de Mas y la derecha a la cabeza del proceso es un freno en este sentido.

Las oportunidades ante unas nuevas elecciones
El escenario de nuevas elecciones catalanas conlleva el fortalecimiento de un posicionamiento contra el antiguo régimen autonomista, contra las políticas de recortes y las privatizaciones, la oposición estricta a los gobiernos infestados de corrupción y la visualización o concreción de una opción política íntegramente transformadora social, nacional y democrática.

Este escenario también ofrece la oportunidad de hacer efectiva la hegemonía de la izquierda en el proceso independentista. El proceso independentista que estamos viviendo ha sido conducido por la movilización de amplios sectores de la sociedad conformados mayoritariamente por las clases populares. Sin embargo, la coyuntura institucional ha hecho que estuviera comandado por CDC, quien representa los intereses de una minoría. En estas últimas elecciones de carácter plebiscitario, se ha consolidado un giro hacia la izquierda que no se ha visto reflejado atendiendo a la configuración interna de Junts per sí, lo que ha quedado bien patente con los resultados de las elecciones generales del 20D.

Por otra parte, los efectos de la crisis y el descrédito de la partitocracia han hecho aflorar instrumentos políticos con voluntad transformadora que todavía hoy no reconocen de manera clara la ruptura con el estado como una oportunidad real de cambio social. Los límites del parlamentarismo español, que quedan más patentes tras las elecciones del 20D, ofrecen la oportunidad de aglutinar a una izquierda de amplio espectro en torno a las posibilidades transformadoras de un proceso constituyente que culmine el proceso independentista.

Ante los resultados del 20 de diciembre se visualiza una oportunidad de construir un frente de izquierda transformadora (CUP + (En Comù Podem) para convertirse en la fuerza mayoritaria en unas nuevas elecciones en el mes de marzo. En esta apuesta ambas organizaciones deberíamos asumir ciertas rebajas de nuestro discurso, resumidas en la convocatoria de un referéndum no avalado por el estado español. Por el contrario, nos une la apertura de un proceso constituyente, la aplicación de un plan de choque contra la emergencia social, la paralización y reversión de las privatizaciones de las empresas públicas y las externalizaciones de los servicios o un discurso global de izquierda rupturista.

En este posible marco de configuración de un frente de izquierda transformadora, se debería asumir la posibilidad real de encabezar el nuevo gobierno de la Generalitat, por tanto encarar un triple reto: conformar un equipo humano capacitado para asumir el gobierno, desarrollar un programa electoral y un plan de gobierno común y establecer un mecanismo firme de toma de decisiones. Este triple reto debería construirse en un tiempo récord de un mes.

La configuración de este frente de izquierdas con opciones de gobierno mantendría el estado de confrontación con el Estado español y sobre todo con sus políticas de austeridad y recentralizadoras. Por tanto, en un tiempo relativamente corto, se debería volver al escenario de desconexión con el estado español, pero con la incorporación de estos nuevos agentes (En Comù Podem) y el liderazgo del proceso.

El camino a la independencia es el verdadero debate tras la investidura
Dentro del espacio de la Unidad Popular existe un debate un sobre cómo valorar los resultados del 27S. Muchas compañeras y compañeros valoran que con una mayoría de diputadas se puede avanzar hacia la independencia, sin necesidad de hacer un referéndum. Esta sería la que podríamos decir la vía Kosovar, dado que sería la mayoría parlamentaria que acabaría proclamando la independencia. Las personas que parten de este posicionamiento defienden que hay que tragarse el sapo de aceptar la oferta de JxS, mostrar que es la garantía de independencia y tensar el eje social para ir ganando legitimidad. También se argumenta que ir a elecciones en marzo significa volver a un escenario autonomista y que los resultados de la CUP-CC pueden ser mucho peores.

Quien defienda la investidura es consciente de quién es y no se puede reducir su postura a la caricatura de apoyar los recortes. Sin embargo, hay que leer los resultados del 27S como un empate técnico entre el independentismo y el unionismo. De modo que el independentismo ha conseguido la mayoría de escaños pero no ha superado el 50% de los votos.

Pensamos que investir a la derecha tiene dos consecuencias:

1) Mantener para muchos sectores de las clases populares la identificación de la independencia con la derecha neoliberal y, por tanto, frenar el crecimiento del independentismo en los sectores de las clases populares.

2) Favorecer las tesis de Ciudadanos y de los sectores españolistas de Podemos que teorizan sobre la idea de dos pueblos. Todo lo que vaya en este sentido nos lleva a abrir el espacio al españolismo reaccionario, puesto que, si se inviste a Mas, el eje izquierda-derecha (sin dejar de actuar) quedará prácticamente subordinado a la cuestión nacional.

No podemos olvidar que los acuerdos entre organizaciones rupturistas y burguesías nacionales que han tenido lugar en momentos considerados excepcionales han significado derrotas históricas. Un ejemplo claro de esto fue el Compromiso Histórico teorizado por Enrico Berlinguer (secretario general del Partido Comunista de Italia) en la Italia de los 70. Este acuerdo defendía la colaboración del principal partido de la burguesía con el PCI para garantizar la democracia a partir de reformas parciales y renuncias mutuas. Resultó en la desaparición del PCI y de su espacio político y el fracaso en las reformas.

Esta misma alianza de clases se ha dado también en procesos de descolonización que han desembocado en pueblos sometidos y expoliados por las élites locales aliadas a las multinacionales de las antiguas metrópolis. Ciertamente, el hecho de que Cataluña sea un país industrializado puede atenuar este efecto, pero tenemos el riesgo de continuar en manos de Endesa, Gas Natural, Repsol, Banco Santander, el BBVA, la Caixa, OHL, etc.

La cuestión nacional catalana es el eslabón más débil de la estructura de dominación de clases que es España. Por este motivo, el anticapitalismo debe defender la independencia, pero hay que generar el escenario político para alcanzarla. De hecho los resultados del 20D dejan claro que el referéndum y el proceso constituyente sólo son posibles desde la unilateralidad.

Esta meta pasa por situar la CUP-CC en una lógica de movilización tanto en el sentido nacional como en el sentido social. No podemos tener la militancia esperando el resultado de las mesas de negociación pasivamente. Si se da apoyo a la investidura, habrá una amplia movilización social para implementar el plan de choque y, si vamos a elecciones, será necesario activar la militancia para reforzar y ampliar el espacio de la Unidad popular desde la base.

Así, defendemos:

1) Que es mejor afrontar los riesgos y las oportunidades de unas nuevas elecciones antes que investir a Mas o alguien de CDC, porque valoramos que, al aceptar la lógica plebiscitaria del 27S, no haber “ganado” en votos nos sitúa todavía en un horizonte de acumulación de fuerzas para la independencia. Del mismo modo, pensamos que invistiendo a Mas el peligro de entrar en una dinámica de fagocitosis de la independencia política de la CUP-CC, en pro de salvar el proceso, es muy real y puede ser nefasta.

2) Que hay que llenar de contenido relevante para las clases populares el concepto de soberanía plena y generar discurso y alternativas sobre la soberanía económica, alimentaria y energética.

3) Que, si queremos ganar la independencia desde la izquierda, será necesario el trabajo y la colaboración entre sectores que forman parte de (o apoyan) En Comù Podem, ERC y la propia CUP-CC. El acuerdo de Badalona que permitió situar a la Unidad Popular como 1a fuerza, a partir del reconocimiento de la independencia como paso previo para cualquier proyecto federalista, y el manifiesto “Giro a la izquierda” se deben tener en cuenta y valorar para avanzar hacia la ruptura democrática en Cataluña.

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