Agenda anticapitalista

Ni contra el SAT ni contra el activismo: Solidaridad contra la represión

20/04/2016

Diego Mendoza

sat

Foto: SAT

Hace unos días toda la izquierda y la gente comprometida nos lamentábamos y nos movilizábamos contra la injusta entrada en prisión del activista sindical del SAT Andrés Bódalo. El pasado lunes era detenido en Madrid Néstor Salvador, también miembro del SAT, y puesto en libertad horas más tarde. Ayer se emitía una orden de busca y captura contra Diego Cañamero, Oscar Reina, y Manuel Rodríguez, miembros destacados del SAT, y hoy Oscar Reina ha sido detenido al finalizar una conferencia en Granada y puesto en libertad a las pocas horas.

Esta última orden de detención se debe a la insumisión judicial que el sindicato decidió realizar a modo de protesta contra la persecución indiscriminada que sufre. En concreto, esta detención se debe a la negativa de los sindicalistas a presentarse al juicio por la expropiación de material escolar en una gran superficie en Dos Hermanas (Sevilla) en agosto de 2013. El material expropiado fue donado a la Corrala Utopía, edificio ocupado por familias sin hogar, para poner de relieve la situación de muchas familias en situación de pobreza.

Según el propio SAT, el sindicato cuenta con 637 sindicalistas procesados y se le pide 435 años de cárcel y 743.000 euros en multas. Su persecución judicial y policial tiene fines claramente políticos, pues el sindicato ha sido especialmente activo en Andalucía denunciando la precariedad y la miseria con este tipo de acciones además de denuncias el problema de la tierra mediante ocupación de fincas. La voluntad de ahogar su lucha entre multas y detenciones es manifiesta, una vieja herramienta del estado para desarmar a los sectores más combativos y amedrentar a aquellas personas que se plantean resistir contra situaciones injustas y luchar por mejorar las condiciones de la mayoría.

El SAT es uno de los ejemplos más sonados y que más simpatía despierta dadas sus fuertes conexiones con el resto de movimientos sociales, sindicales y políticos del Estado Español y el exterior. Pero son muchas personas más activistas y sindicalistas las que sufren la represión, exacerbada por la ley mordaza, muchas de ellas con escasas posibilidades de defenderse. Muchas son injustamente acusadas de actos que no ha realizado, víctimas de montajes policiales que a veces llegan a hacerse públicos gracias la labor de periodistas comprometidos, como sucedió con el documental  “Ciutat Morta”. Pero sobre todo, la extrema dureza con la que se juzga activistas progresistas o de izquierdas, la eficacia del sistema judicial para condenar a activistas, dista mucho de las facilidades y de la benevolencia que se muestra a la hora de perseguir delitos económicos cometidos por grandes fortunas, delitos de corrupción o, incluso, agresiones racistas y delitos de odio de grupos de extrema derecha.

Como siempre, nuestra mejor herramienta, nuestra mejor arma, es la solidaridad.
Solidaridad económica para hacer frente a los carísimos procesos judiciales. Solidaridad en las calles, visibilizando lo que no quieren que sea visible, su represión. Solidaridad humana, haciendo sentir a las personas víctimas de la represión que no están solas y que estamos a su lado, con nuestra mano amiga en apoyando sus espaldas. Y, por supuesto, solidaridad en la lucha, porque sus causas son nuestras causas, sus luchas son nuestra lucha, y seguiremos en las calles para demostrar que nada fue en vano.

Diego Mendoza, militante de En lucha en Sevilla

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