Agenda anticapitalista

La reforma sanitaria de Obama: Cuando la sanidad es negocio

06/01/2014

Jesús M. Castillo

web_obamacare

Una de las políticas estrella del emperador Obama de puertas a dentro en los EEUU ha sido la reforma sanitaria. Una reforma que ha entrado en vigor, finalmente, en los inicios de 2014. Se trata de una novedad insuficiente para la mayoría de la población trabajadora de EEUU y llena de problemas a la hora de su puesta en marcha. Problemas que han hundido la popularidad de Obama a niveles mínimos en su segundo mandato.

Sin duda, la nueva ley sanitaria de Obama es un avance en algunos aspectos respecto a la situación anterior. Así, aumentará el número de trabajadores y trabajadoras con seguro médico, por ejemplo, al prohibir a las compañías aseguradoras el no asegurar a gente con enfermedades “preexistentes” antes de la firma de la póliza y obligar a que estas enfermedades “preexistentes” sean cubiertas por todas las pólizas. Además, hay ayudas para la gente más pobre para poder adquirir sus seguros médicos; una medida, en principio, positiva pero que tal y como está diseñado el sistema inyecta directamente miles de millones de dólares a la mafia de las aseguradoras. Sin embargo, la reforma es insuficiente porque la ley se amoldó a los intereses de la industria de la salud y los seguros, un poderoso lobby empresarial en EEUU. Así, el ‘Obamacare’ no pone las bases para la creación de un sistema universal de seguridad social de calidad. Además, crea un nuevo impuesto, la ‘Tasa Cadillac’, para aquellos seguros médicos con mejores condiciones, que normalmente tienen las plantillas mejor autoorganizadas en sindicatos, lo que probablemente haga que los empresarios intenten cargar los costes del nuevo impuesto en estas plantillas.

Los problemas para la puesta en marcha del ‘Obamacare’ están siendo muy numerosos. Por ejemplo, ha hecho que mucha gente haya perdido sus seguros médicos (porque éstos no cumplían los requisitos mínimos de la reforma) y aún no hayan podido obtener uno nuevo. Y alguna gente que ha podido conseguir ya un nuevo seguro médico tiene que pagar más que antes de la reforma. Pero los problemas de la puesta en marcha del ‘Obamacare’ se han centrado en el diseño defectuoso de la web donde la gente debe apuntarse para obtener un seguro médico a cambio de pagar miles de dólares cada año (HealthCare.gov). Llama la atención que el diseño de esta página web haya sido subcontratado (¿no hay gente preparada para hacerlo en la administración federal?), subcontratación en la que el gobierno federal se ha gastado más de 175 millones de dólares, a lo que hay que sumar el trabajo de miles de funcionarios debido a la enorme complejidad burocrática de una reforma diseñada para no amenazar el negocio de la salud. Así, EEUU es el país del mundo que gasta más en salud y aún así no tiene un sistema universal de seguridad social y presenta unos resultados muy deficientes respecto a otros países industrializados.

Las contrareformas que sufrimos aquí, en el Estado español, encaminadas a la privatización de la sanidad con la excusa de la crisis nos llevan a un escenario cada vez más parecido al de EEUU. Privatización de la sanidad impulsada por gobiernos del PP, CIU en Catalunya y el PSOE (por ejemplo, en Andalucía), para los que la salud es un negocio para unos pocos que se enriquecen con el sufrimiento de la mayoría de la población.

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