Agenda anticapitalista

Oleada de izquierdas de un maremoto rupturista

25/05/2015

En lucha

victoria GBDN

Los resultados de las municipales han supuesto un fuerte giro a la izquierda en el conjunto del estado, derribando muchas de las mayorías históricas de la derecha. A nivel global El PP ha perdido 2’4 millones de votos, un millón más de los 1’4 millones que ha recogido Ciudadanos, nueva herramienta regeneracionista de las élites, lo que supone un descalabro de la derecha además de estar ahora dividida. El municipalismo de izquierdas y de ruptura con el régimen y la austeridad ha irrumpido en multitud de localidades incluidas las capitales, con resultados impresionantes alcanzando mayorías que repararán en más de una alcaldía.

Ahora Madrid ha quedado a un escaño del PP de Aguirre, pero la mayoría de izquierdas podría investir a Manuela Carmena como alcaldesa con el apoyo del PSOE, de la misma manera que en Valencia Rita Barberá, que ha perdido la mayoría absoluta, ha quedado a un escaño de Compromís que sumaría mayoría con PSV y Podemos para echar al PP. Barcelona en Comú ha derrotado a CiU y Ada Colau será alcaldessa de Barcelona, histórica victoria de los movimientos sociales y luchas populares que han conseguido que gane y gobierne una de sus activistas. En Sevilla el PP ha perdido 8 escaños, el PSOE-A se ha mantenido y la irrupción de Participa Sevilla hace posible una mayoría de izquierdas junto a IU que desbanque al PP. También 8 escaños ha caído el PP en Palma de Mallorca a la vez que la irrupción de Som Palma habilita la mayoría de izquierdas con PSIB-PSOE y MES.

Estos resultados municipales se han proyectado a las comunidades autónomas. En el País Valencià, Illes Balears, Zaragoza y Comunidad de Madrid el PP ha perdido las mayorías absolutas históricas frente la oleada de izquierdas.

Retroceso del fascismo y la austeridad

Del mismo modo, nos debemos alegrar de la disminución general del voto fascista. En muchos lugares donde el fascismo pensaba construirse confiado utilizando el miedo y la desesperación de la gente de abajo, el enorme trabajo de desenmascaramiento y concienciación de activistas de izquierdas ha sido clave para aflorar sus contradicciones. Especial mención merece Unidad Contra el Fascismo y el Racismo (UCFR) y sus activistas de toda clase de partidos y movimientos, que han confrontado sin tapujos todas aquellas candidaturas fascistas y todas las campañas xenófobas. La debacle lograda en enclaves como Vic e Igualada así lo confirman, aunque no debemos perder de vista otros municipios como Salt donde no existe UCFR les ha permitido crecer y ganar confianza. Parar a los nuevos partidos nazis disfrazados seguirá siendo una tarea fundamental para el futuro, así como lograr su aislamiento institucional y político sin excepción.

Mirando el plano general esta ha sido la primera batalla electoral que se libra estatalmente en este nuevo ciclo político. En ella se ha constatado lo que ya se vio en las elecciones andaluzas: el fin del bipartidismo tras la consolidación de alternativas tanto a la izquierda como a la derecha del espectro político.

Estas elecciones han supuesto un enorme avance contra los representantes de la austeridad y las políticas neoliberales. Han sido la expresión de un cambio de conciencia social y política. Estos resultados no vienen de la nada, pues las luchas populares no solo has sido un factor fundamental en la construcción de nuevas ideas y identidades transformadoras sino también la generación de miles de activistas que han dado forma a estos proyectos y los han avalado con su participación muchas de las listas. Las mareas y las PAH, el sindicalismo alternativo o los grupos nacidos del 15M, son solo un ejemplo del poder popular que las calles han generado y conectado formando el armazón de proyectos políticos con vocación transformadora.

La ruptura se profundiza

Aunque es difícil generalizar sobre el municipalismo (son múltiples los factores a tener en cuenta en cada localidad y territorio), a grandes rasgos, se puede constatar la consolidación de un modelo de municipalismo abiertamente anticapitalista en el ámbito catalán, representado por las CUP que han pasado de 101 concejales a 372, entrando con fuerza con 3 escaños en Barcelona. Guanyem Badalona en comú, donde participa la CUP junto a Podemos, es segunda fuerza con posibilidad de gobernar echando al PP del racista Albiol. Esto sumado a la entrada en el ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat y en Santa Coloma, con candidaturas de confluencia, las CUP alcanzan una presencia crucial en el área metropolitana. Su avance sin rebajar el discurso social y de ruptura con el Estado español demuestra que la radicalización social es cada vez mayor. Las CUP y candidaturas rupturistas donde participan han logrado aglutinar y coordinar una militancia anticapitalista consecuente que será un sujeto fundamental en la lucha contra la institucionalización y la presión reformista y posibilista de este nuevo ciclo. Esto ya se está produciendo en el apoyo a la huelga de más de 40 días que está llevando el personal técnico de las subcontratas de Movistar, aspirando a arrastrar a Barcelona En Comú para llevar a esta huelga a la victoria.

Por otro lado, y en el conjunto del estado, la irrupción de múltiples candidaturas articuladas entorno la idea flotante de ciudadanía, principalmente en la órbita de Podemos, ha supuesto la cristalización de nuevas experiencias más diversas. De manera parecida, las iniciativas Ganemos/En Comú han constituido en muchos casos la unión de sectores aperturistas de IU con otros sectores de la izquierda reformista y el “ciudadanismo”, con formas más participativas y abiertas que los aparatos de la izquierda institucional.

Aunque existan contradicciones y el oportunismo puede haber copado ciertas candidaturas, sin duda el surgimiento de multitud de proyectos con multitud de formas va a favorecer las dinámicas desde abajo. Si bien los aparatos estatales de los proyectos reformistas pueden limitar o utilizar parte de esta autoorganización municipalista, por lo general las dinámicas de construcción abierta, plural y desde debajo del municipalismo serán una característica fundamental en la defensa de principios políticos y demandas por las clases populares como la lucha contra la austeridad, contra las opressiones o por la autodeterminación de los pueblos.

Para terminar, aquellas personas comprometidas con una profunda transformación de la sociedad debemos ser conscientes de los enormes retos que aún quedan por delante. Vencer al régimen y construir alternativas reales supone mucho más que terminar con el bipartidismo. Ha cambiado todo, pues hoy nos inunda el optimismo y la constatación que también en sus instituciones se les puede plantar batalla. No ha cambiado lo más importante, que para superar el sistema es necesaria la movilización masiva y organizar la lucha desde abajo, especialmente en los centros de trabajo. Mañana, como ayer y hoy, seguimos construyendo la lucha en las calles.

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