Agenda anticapitalista

La memoria hecha jardín

18/06/2015

Aitor Bayón

yolanda
Yolanda González Martín ya es Madrid. Joven, estudiante, vasca, trabajadora, feminista, trotskista, revolucionaria, socialista. Hoy ya contamos en Madrid, en el barrio obrero de Aluche, con unos jardines que llevan su nombre. El nombre de una revolucionaria que fue asesinada por el fascismo, tan lejos de su lugar de origen, Bilbao.

Yolanda González, era una joven estudiante, militante del Partido Socialista de los Trabajadores. Era una dirigente estudiantil en el crepúsculo de la lucha contra la transición pactada entre el franquismo y la oposición domesticada. Y la mataron por eso, por querer más, por no conformarse con lo que venía, con lo establecido. Con diecinueve años, la asesinaron vilmente.

Se había trasladado en 1979 a Madrid para estudiar electrónica en otro barrio obrero de Madrid, Vallecas, y vivía en Aluche en un piso de estudiantes con su novio y otra compañera del PST. La época que transcurre entre los años sesenta y ochenta estuvo marcada por innumerables conflictos políticos, sociales y laborales. En ese momento existía una izquierda revolucionaria bastante fuerte y decidida a batallar por una ruptura con el régimen franquista, decidida a no conciliar. Yolanda representaba el sector más joven de ese movimiento y estaba presente como representante de su instituto ante la Coordinadora de Estudiantes de Enseñanzas Medias de Madrid y en las luchas estudiantiles de finales de los setenta. Participó en las huelgas y era una figura conocida por la policía y la extrema derecha.

Su asesinato fue un asesinato político, planeado y ejecutado por miembros del partido de extrema derecha Fuerza Nueva y por miembros del aparato represivo del estado. Fue perpetrado el 1 de febrero de 1980 con la intención de frenar las luchas obreras y estudiantiles. Emilio Hellín uno de los ejecutores, fue condenado y posteriormente se fugó, aprovechando la benevolencia de las autoridades judiciales al concederle un permiso, a la dictadura paraguaya, la cual le amparó hasta que en 1990 fue extraditado. De nuevo no volvió a estar mucho tiempo en la cárcel y en 1996 cambia su nombre, en el 98 se le relaciona con una empresa de investigación y seguridad y entre 2006 y 2011 se constata que asesora a las distintas policías del estado español. Lo que vendría a confirmar la connivencia entre las fuerzas de seguridad del estado y los fascistas. El grupo al que pertenecía Hellín y que reivindicó el atentado contra Yolanda, el Batallón Vasco Español, es uno de los grupos terroristas articulados por la extrema derecha con la colaboración de policías, guardias civiles, etc. a los que se encargó la guerra sucia contra la izquierda y los movimientos sociales.

Nuestra memoria sigue viva y por tanto nuestras muertas no mueren. Yolanda sigue teniendo diecinueve años, sigue siendo estudiante, revolucionaria, mujer. Sigue presente en cada chica y chico que se incorpora a la lucha social y que desea romper todas sus cadenas, en cada joven que lucha por la revolución social. Su memoria es ejemplo para darle el mejor homenaje, continuar su lucha.

El pasado 14 de junio, nos reunimos en sus jardines distintas generaciones, personas que la conocieron y militaron con ella y personas que no habíamos nacido todavía. Cada cual mira sus grandes ojos y ve su reflejo en ellos. Esos ojos, nos hacen mirar más allá, nos llenan de energía para vencer el miedo que sus asesinos nos quisieron imponer.

Ellos perdieron, pues Yolanda Vive.

Aitor Bayón es militante de En lucha

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