Agenda anticapitalista

La lucha contra la precariedad laboral en la Junta de Andalucía

19/04/2015

Eli P.

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Trabajo desde 2010 en el Servicio de Teleasistencia de la Junta de Andalucía (SAT), cuyo director gerente es Manuel Martínez Domene. Este servicio es conocido como “el botón rojo”, un servicio de atención y gestión telefónica para personas mayores de 65, personas con discapacidad y personas dependientes ofrecido de manera gratuita o semigratuita con el fin de promover la autonomía dentro del entorno familiar y evitar situaciones de soledad y aislamiento. El SAT es un área dentro de la Agencia de Servicios Sociales y Dependencia (ASSDA). La ASSDA pertenece a la Consejería de Salud, Igualdad y Políticas Sociales, con Mª José Sánchez Rubio a la cabeza como consejera.

Las teleasistentas atendemos llamadas de emergencia como caídas, infartos, ictus, accidentes en el hogar y activamos los recursos necesarios inmediatamente. También atendemos llamadas de conversación, de seguimiento, recordamos medicación, llamamos para dar un pésame, felicitar un cumpleaños e incluso denunciamos en ocasiones situaciones de abandono o maltrato. El servicio cumple con los parámetros de calidad por nuestra labor y tiene muy buena reputación. Canal Sur, emite programas periódicamente elogiando nuestra labor, entrevistando a usuarios y a trabajadoras.

Trabajo de lunes a domingo en un turno fijo de tarde, de 15:15 a 22:15 y eventualmente hago turnos de noche de 10 horas, de 22:00 a 08:00. Mi sueldo es de 850 euros. Si trabajo un fin de semana cobro 15 euros más y si hago un turno de noche me pagan 3 euros la hora nocturna. Los 15 minutos que trabajo diariamente en horario nocturno no me los pagan. No tengo ninguna posibilidad de acceder al turno de mañana porque, junto con 95 compañeras, soy la menos antigua y hace 4 años que no se contrata personal nuevo.

Mi contrato está en fraude de ley. Llevo 5 años con un contrato por obra y servicio, hace 3 años que debería tener un contrato indefinido. Los recortes no sólo me han quitado parte de mi sueldo por la cara, me han quitado un 10% de mi jornada laboral con el correspondiente descuento en nómina. El personal indefinido trabaja al 100%.

Además de la desigualdad que sufrimos las de la tarde frente a las de la mañana, las temporales frente a las indefinidas, hay otra desigualdad que también se traduce en sueldo: no cobro el complemento de nivel que debería estar cobrando y que cobran todos las compañeras con más de 5 años de antigüedad. En resumen, media plantilla tenemos un sueldo que es unos 300 euros menor que el de la otra mitad y estamos anclados a un turno de tarde.

Hace 4 años y medio que no se contrata personal, hace 3 años hubo despidos y las bajas no se cubren. Sin embargo, el número de usuarios no para de crecer. La empresa lo soluciona presionándonos, cargándonos de trabajo. Mi trabajo, que era excelente hace 5 años, ahora, supuestamente, es “insuficiente”. Me reúnen en despachos periódicamente para que justifique por qué no hago mayor número de llamadas diarias, me mandan sentarme si estoy de pie, me llaman la atención si hablo con un compañero, el tiempo que no estoy en línea por estar resolviendo una tarea administrativa ocasionada por una llamada, lo llaman “descansos” o “paseos”, ya que se supone que tengo que hacer la tarea con otra llamada en curso. Si tardo en volver del baño, me piden explicaciones, me ha llegado a perseguir un supervisor por la sala, escondido, para decirme después que he estado 20 minutos fuera de mi puesto, tanto tiempo en el baño, tanto tiempo hablando con una compañera, tanto tiempo hablando con otra, delante de todo el mundo. Me han parado un día cualquiera, en mitad de la sala, delante del resto de compañeras, para decirme que el día anterior fui la persona con menor número de llamadas (fueron 65 llamadas ese día, en 6 horas y 35 minutos).

Este acoso también lo sufren mis compañeros y compañeras, la mayoría. Tienen miedo de levantarse, hablan unos con otros comprobando de reojo que no los estén vigilando, nerviosos porque les van a llamar la atención.

Hace varios meses el gerente de la Agencia nos abrió un expediente a mí y a otros 22 compañeros por hablar de trabajo en Facebook y por contar anécdotas completamente anónimas, tal y como se hace en los programas de Canal Sur que tratan sobre el Servicio de Teleasistencia de Andalucía. Nos tipifica la falta como grave. Finalmente, tras meses de reclamaciones, se archivan la mayoría de los expedientes excepto el mío y el de otras tres mujeres. Nos sancionan con 15 días de empleo y sueldo. Poco después, en vísperas de elecciones, Juan y Medio hace un programa donde se da un premio a la Teleasistencia de Andalucía y salen en el programa algunos usuarios, la Consejera, el Director Gerente, un supervisor de la UGT y varios de mis compañeros maltratados, todos en armonía dándose abrazos. Los únicos que no actuaban eran los usuarios, una señora se emocionaba en el plató por el agradecimiento que sentía. No pude ver el programa entero de la rabia que sentía.

El ambiente de trabajo, el estrés y el maltrato recibido han hecho que desarrolle ansiedad, depresión, y fobia al trabajo que me han llevado a una baja. He intentando incorporarme tres veces cuando me he encontrado mejor, las tres veces sin éxito. La última incorporación fue obligada por la inspección médica de la Seguridad Social, aunque ahora estoy, de nuevo, sin poder trabajar y esperando una reubicación que no llega…

Felizmente, mis compañeros y compañeras han comenzado a movilizarse contra tanta explotación y han empezado paros parciales a las puertas del centro de trabajo. Aunque no puedo estar allí físicamente con ellas por motivos de salud, estoy con ellas moralmente con todo mi apoyo porque sé que si luchamos juntas podemos acabar con la explotación laboral de la Junta de Andalucía.

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