Agenda anticapitalista

El puzzle de la ruptura con un régimen al que ya no le encajan las piezas

24/01/2015

Nahuel Quimaso i Javier Hernando

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El pasado 10 de enero, el acto #PerLaRuptura llenaba por completo el Casino l’Aliança del Poblenou en Barcelona. Mucha gente tuvo que asistir al acto sin sitio para sentarse y mucha otra gente ni siquiera pudo entrar a verlo. Con este precedente, queda claro que este proyecto, impulsado en un primer momento por la Crida Constituent, entusiasma a muchas personas1. Esta propuesta política se presenta con el reto de articular demandas anticapitalistas como el no pago de la deuda y la salida del euro para construir unos servicios públicos y de calidad, a través de la independencia. Independencia no des del patriotismo y nacionalismo transversal sino cómo la vía más directa de ruptura con el Estado español del régimen del 78 que abra un proceso constituyente liderado y girando entorno al pueblo trabajador catalán, sus luchas, movimientos y sus demandas sociales y políticas. Entorno a este discurso hay el potencial de hacer precipitar un nuevo bloque histórico desde la acumulación de experiencias que han supuesto las luchas y movilizaciones de resistencia a los ataques neoliberales desde el estallido de la crisis, las huelgas generales y sectoriales, el 15M y el espacio anticapitalista que éstas han consolidado. La ruptura como proyecto necesitará de capacidad de movilización tras las elecciones para seguir agrandando la brecha por eso su desarrollo debe también ser capaz de articular poder popular. El proceso seguirá con la primera tanda de asambleas abiertas municipales, que tendrá lugar entre el 21 de enero y el 1 de Febrero.

Los representantes de las élites catalanas que nos gobiernan, por su parte, anunciaron el pasado 14 de enero la convocatoria de unas “anticipadas” que llegan bastante tarde. Pero unas elecciones, cuya campaña electoral empieza el mismo 11S2.

Alejando el foco de Catalunya, el régimen nacido de la transición se encuentra hoy fuertemente cuestionado y en peligro, un hecho a celebrar. El anterior consenso social se cae a pedazos, abriendo de esta forma una posibilidad de ruptura. Ejemplos de esto son el proceso soberanista catalán y Podemos entre otras. El auge de Podemos es en el fondo una cara más —y tal vez la más importante— deun amplio proceso de reconfiguración del sistema democrático3. Con una nueva socialdemocracia (Podemos) que ataca fuerte pero que no deja de moverse en los márgenes de la legalidad, entendiendo esta reconfiguración democrática no solo desde un punto de vista electoral sino a todos los niveles. Se han roto todos los consensos, entre Estado, Patronal y las principales organizaciones sociales sustento de un equilibrio que permitía la implementación del neoliberalismo, pero que ya no sirven para seguir con el mismo relato. Estamos asistiendo a la generación de una nueva correlación de fuerzas de los actores sociales. El 22-M, la PAH, la caída del PSOE… son otras caras de este proceso general. Intentado sintetizar; la situación actual no es un proceso de disputa (llevamos años y seguimos perdiendo la batalla por los servicios públicos, entre otras derrotas), sino en todo caso una actualización de las mayorías sociales y de los actores que disputarán el próximo consenso social.

Después de la polémica suscitada por el mitin de su secretario general en BCN —y como siempre— desde la izquierda rupturista nos lamentamos porque efectivamente, el programa y el posicionamiento político de Podemos estén más situadas en el imaginario actual de las clases populares que en el de sus sectores más conscientes. En realidad tiene lógica, nadie nos dijo que lidiar con una socialdemocracia verdadera iba a ser fácil.

Y es precisamente perfilar el rol de cada uno de los actores lo complicado de entender de lo que está pasando. Las actuales condiciones de oportunidad son precisamente el caldo de cultivo de esta nueva socialdemocracia. Igual que el marco contextual más favorable que nos hace a nosotros pensar, que la dirección de Podemos está derrochando oportunidades al rebajar la radicalidad en el discurso de su proyecto.

Dejemos de engañarnos, el límite real de Podemos es el nivel de consciencia de clase en todo el estado. Si su dirección se refugia en que hace falta abrir un proceso constituyente estatal es por la lectura que harían sus votantes —incluso sus bases— de tal posicionamiento. Y precisamente esta es la idea, Pablo Iglesias no es Lenin, pero es mejor para todos luchar contra el capitalismo en un marco en el que Podemos es fuerte y se ha roto la dinámica del bipartidismo4.

Diferenciación de los procesos de ruptura catalán y español

Pero… ¿es este proceso de reconfiguración uniforme en todo el estado? Nada más lejos de la realidad. Ya previamente a la crisis Catalunya mostraba un mapa político diferente (integrado en el pacto del 78). Pero más allá de los resultados de los diferentes ciclos electorales. En Catalunya ha existido una diferencia cualitativa y cuantitativa de implantación de los movimientos sociales en el territorio. El movimiento okupa, la composición diferente del sindicalismo alternativo y estudiantil, las CUP y cerca de una década de historia de las Candidatures Alternatives del Vallès y un tejido asociativo “al margen” de las instituciones que no existe en el resto del estado (EH aparte). Este será precisamente un factor diferenciador en el proceso catalán. No es casualidad que Podemos en Catalunya, haya sido un espacio hueco hasta ahora. O que Procés Constituent no haya tenido la capacidad de constituirse como el referente de masas que quería ser. Estos dos fenómenos vienen dados porque en Catalunya ya existía previamente todo un sector social que organizaba el descontento. Ha sido la crisis de legitimidad derivada de la aplicación de la austeridad lo que ha generado división en las élites. El poco margen de gobierno de ambas clases dirigentes (y el callejón sin salida que ha significado para la derecha asumir el discurso de independentista) ha sacado a relucir las diferencias en la configuración ideológica de ambas sociedades.

Prueba de esto es como la derecha de ambos territorios ha problematizado de formas diferentes la crisis. El PP —sin conseguir que este sea el relato del sentido común— argumenta que estamos pagando “la herencia del PSOE” …y la clases populares saben que el PP nos roba. El eje central del problema a nivel estatal es la corrupción y la deslegitimación de las instituciones.

A su vez CiU y ERC construyen exitosamente el relato “España nos roba” en un contexto en que una mayoría social (no necesariamente nacionalista) tiene un odio intrínseco al PP y su gobierno. Se hace cierta la frase de que “la mayor cantera del independentismo actual es el gobierno del PP”. En este sentido CiU sí que construye el relato del sentido común pues controla —como dice Errejón— la dimensión “problematizadora” que genera las mayorías sociales. Aunque solo en el aspecto nacional, la otra dimensión, la de lo social le ha costado cerca de 20 escaños desde que Artur Mas es President. Esto muestra una cosa; la interpretación del cambio de régimen que hacen las clases populares catalanas pasa por la ruptura con el Estado español, ya que entienden que este no permite ningún cambio significativo. Pero no necesariamente desde una óptica nacionalista. Pues el proceso independentista actual tiene su precipitador —cierto, como única salida para la clase dirigente— en la crisis social generada por la austeridad. Y tiene como horizonte la recuperación del estado del bienestar en Catalunya, al menos a nivel de sentir general. Esto hace entrar en contradicción la política económica de CiU con el relato general que la sociedad catalana ha construido en torno al proceso. Y es este el espacio de oportunidad que intenta batallar ideológicamente la izquierda en Catalunya.

Lo que se desprende las polémicas palabras de Pablo Iglesias es que no ha entendido lo siguiente: la batalla por la hegemonía en Catalunya no pasa por confrontar ideológicamente todos los elementos del relato de la derecha. Sino en llenar de nuestro contenido el continente de la identidad nacional, entendiendo que las expectativas de las clases populares en el proceso no pueden ser cumplidas en el marco de la austeridad europea que defiende CiU. . .Y esto lo ves, a no ser que tengas miedo a perder votos —o incluso perder la cohesión estatal de un partido de masas todavía en formación— en el resto del estado. Acaba apareciendo el problema del partido que acaba mostrando los tics reaccionarios del propio sentir de clase.

El proceso catalán

Asumiendo pues las diferencias de escenario, mientras en el resto del Estado español el proceso de ruptura y reconfiguración pasa únicamente por las siguientes elecciones generales y la aplicación de políticas antiausteridad, en Catalunya el horizonte de cambio se dibuja como una ruptura con la legalidad española y el posterior debate constituyente. Con el valor añadido de que si bien en Catalunya también están reconfigurándose las izquierdas de masas5, los sectores anticapitalistas tienen su propio espacio parlamentario, muestra de cierta implantación y estructura en el seno de la sociedad. No es que la CUP mole mas por tener a David Fernández haciendo declaraciones que entusiasman a todo activista, sino que estamos hablando de un salto cualitativo en el momento en que la Unidad Popular plantea como incuestionable el no pago de la deuda y la DUI. Tener un actor político de estas caracteristicas torsiona a la izquierda un escenario que en sí ya es más rupturista que el estatal.

Uno de los factores más importantes a remarcar en este 2015 de urnas que nos espera es que el enfoque de los anticapitalistas a los ciclos electorales trasciende más allá de la actuación parlamentaria. Recuperando la tesis de la reconfiguración del sistema de partidos y asumiendo la realidad de que el anticapitalismo ha crecido a nivel numérico desde el 15M vemos que este ciclo electoral tiene que servir para que los y las anticapitalistas tengamos nuestro propio proceso de reagrupamiento, creación de estructuras y prioridades políticas. Para dar batalla lo mejor posible en el nuevo escenario general que se está creando. Y en este punto la catalanización de la crísis no tiene que hacernos perder la perspectiva, el crecimiento del polo anticapitalista ha abarcado más allá que el crecimiento directo de la Izquierda Independentista (como muestra: el 22-M, las CAV, Procés Constituent, entre otras). Este ciclo electoral —y la entrada de Podemos en Catalunya— servirá para organizar a toda la gente que estamos por la ruptura. Hablando en plata, la CUP y el espacio #PerLaRuptura tiene la oportunidad de liderar todas las fuerzas rupturistas de Catalunya, pero tiene que abandonar sectarismos y posturas identitarias. Y no solo depende de ella.

Procés Constituent se dibuja como un actor principal en este culebrón, pues representa a gran parte del independentismo no nacionalista de Catalunya. La propia idea de partido del Procés Constituent (idea fallida en Catalunya) es muy similar a la de Podemos, y eso genera el riesgo de la dilución de ambas fuerzas. Pero lo que desde arriba parecen intenciones políticas lejanas a la confluencia, a nivel de municipal se niega una y otra vez6.

#PerLaRuptura, por su parte es un proyecto que nace de la Izquierda Independentista y gente cercana a esta, pero que pretende llegar mucho más allá. Se espera que participen desde candidaturas municipales rupturistas hasta organizaciones de la izquierda transformadora, pasando por activistas individuales, y por supuesto toda la izquierda independentista actual. Los objetivos de este proceso son ampliar y asentar la red de organizaciones y activistas que conforman el polo anticapitalista en los Països Catalans, así como constituirse como candidatura para las elecciones autonómicas, intentando forzar el proceso soberanista hacia posicionamientos claramente de ruptura. La suma del Procés Constituent en el marco general de este proceso de confluencia implicaría una notable ampliación de los sectores sociales pertenecientes a la unidad popular.

Como decíamos arriba nos espera un 2015 de urnas, intentar negarlo no servirá más que para darse de cabeza contra la pared. Nos guste o no de momento las cosas se están moviendo en torno a estos procesos claramente electorales, incluso la próxima gran movilización es muestra de ello. Ahora bien, es importante no caer en el error contrario a las fantasías “movimientistas”. A saber: viendo la profundidad que están teniendo estos procesos de reconfiguración política, caer en la ilusión de creer posible el cambio desde las instituciones. Este ciclo electoral removerá los cimientos de lo que hoy se entienden por “actores sociales” (partidos, sindicatos y patronal) y las mayorías sociales que estos (los viejos o los nuevos) representan. Una vez sentado el nuevo marco, con Podemos y ERC en ambos gobiernos (o no) seguiremos encontrándonos en el sur de la Europa de la austeridad. Y con una nueva correlación de fuerzas que habrá que explotar. La movilización del 21 de marzo y, sobretodo, la huelga general convocadas para el otoño de 2015 por las marchas de la dignidad serán las grandes batallas en este nuevo escenario. Es entonces donde veremos hasta qué punto ha servido este proceso de ampliación de la unidad popular que estamos viviendo a dia de hoy. Independientemente de cuantos parlamentarios tengamos.

1 Un breve resumen enwww.perlaruptura.cat

 

2 Es curioso, pero parece que a las élites no les da miedo que decaiga el “impetu nacionalista” con el paso de los meses http://www.eldiario.es/catalunya/politica/independentismo-empuja-adelanto-electoral-dubitativo_0_345766370.html

 

3 Este proceso muestra otras caras cuando vemos a cañamero gastando serias bromas el dia de los inocenetes…http://sevilla.abc.es/andalucia/20141229/sevicanameroabandonaizquierdaunida-201412291128.html , inicativas como ganemos o el paso adelante de las marchas de la dignidad a convocar huelga generalhttp://www.publico.es/actualidad/marchasdignidadquierenhuelgageneral.html son diferentes caras de la misma moneda.

 

4 Llegados a este punto vemos lo bien que se amolda la descripción de zizek de un buen lider en su articulo “la izquierda necesita una margaret tatcher” (el sur pide la palabra-Slavoj Zizek y Srecko Horva) con Pablo Iglesias y su función en el fenomeno de PODEMOS.

 

5 Un análisis sobre la relación entre la reconfiguración de la izquierda catalana y el proceso: http://blogs.publico.es/no-hay-derecho/2015/01/02/podemos-y-el-derecho-a-decidir/

 

6 Por ejemplo en Sant Cugat: http://www.cugat.cat/noticies/politica/105853.htm

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