Agenda anticapitalista

¿Hubo dos golpes en Turquía?

31/07/2016

Şenol Karakaş


Turquía es un país interesante. En un lugar en el que, contando el intento de golpe de estado del 15 de julio, se han experimentado cinco golpes graves, el concepto de “golpe de estado” se está aplicando a lo que cada persona quiere. La variedad de usos del concepto de “golpe” es sólo comparable a la variedad de usos del concepto de “fascismo.”

Del mismo modo que hoy día a menudo se utilizan términos como “fascismo civil”, “fascismo militar”, “fascismo colonial”, “islamofascismo” o “fascismo abierto”, en cuanto a los golpes escuchamos “golpe civil”, “golpe de estado islámico” o “golpe de palacio”.

Esta no es la realidad.

Un golpe de Estado es un proceso militar. No se puede suavizar. Los golpistas no se pueden comparar a los políticos que son objetivo de los golpes, incluso si esos políticos están poniendo en práctica las políticas de derechas más despiadadas. Un golpe militar no se puede comparar con un régimen parlamentario autoritario. La cuestión aquí es que un conflicto entre un parlamento y un golpe de estado, no es un conflicto entre poderes equivalentes. No importa cuánto de derechas, no importa cómo de corruptos sean los partidos de gobierno, un parlamento representa una democracia y eso no se puede comparar con un golpe militar.

La democracia y el parlamento como plataforma para la democracia es la expresión y el logro de la lucha de las oprimidas y de la constante batalla para conseguir derechos desde abajo. Si bien la lucha desde abajo ejerce una presión para mermar las limitaciones a la democracia, el ala derecha y la clase dominante burguesa, los partidos racistas o de centro-derecha, e incluso los partidos socialdemócratas, presionan para restringir la democracia. La amplitud de la lucha desde abajo y su capacidad para hacer permanentes sus logros, pueden disminuir la presión de la clase dominante. Pero un golpe militar es algo totalmente diferente. Si el golpe hubiera triunfado, luchar contra ello habría sido como luchar con los pies y las manos atadas, con los ojos y la boca selladas.

Hay una diferencia radical entre un espacio político en manos de las fuerzas armadas y un espacio político controlado por el poder ganado en elecciones. Mientras que en este último es posible ganarse a las bases para obtener victorias políticas, usar la astucia para tomar ventaja con la dinámica social, lograr demandas concretas y ganar, con los militares en el poder, ellos son capaces de abolir la resistencia de masas mediante la prohibición de las ideas, las protestas, la libertad de expresión y de organización en todos los espacios. Implementarían una prohibición temporal de todas las organizaciones que siguieran luchando para conseguir derechos.

¿Qué significa esto? Significa que el 15 de julio el conflicto no pivotó entre dos golpes. El 15 de julio, los golpistas atacaron a personas elegidas mediante el voto popular, y aunque tengan tendencias autoritarias, estén forzando un sistema presidencial y desgastando las prácticas democráticas, el Parlamento y los mecanismos democráticos deben ser protegidos. Ellos [los golpistas] mataron a personas que resistieron al golpe de estado para hacer cumplir su voluntad.

A lo que nos enfrentamos no es a dos golpes diferentes.

Sólo un golpe de estado se llevó a cabo el 15 de julio. Es muy importante que este golpe fuera derrotado. Es muy importante tratar de influir en el movimiento que derrotó al golpe. Es crucial oponerse al golpe, conectar con las masas que salieron contra el golpe, avanzar y organizar a los movimientos que les afectarán con tal de derrotar totalmente a los golpes y resistir a las tendencias autoritarias, para resistir al aumento de las limitaciones a la democracia, para garantizar un retorno al proceso de paz, y para reducir el apoyo a las tendencias autoritarias.

Con el fin de evitar los golpes, de tomar medidas radicales que cambien todas las estructuras del sistema educativo, el contexto político y el Estado que produce golpistas, tenemos que luchar hombro con hombro contra cada golpe. En esta lucha podemos hacer retroceder las tendencias autoritarias y el estado de emergencia.

Şenol Karakaş es militante del DSIP, organización hermana de En lucha en Turquía.

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