Agenda anticapitalista

Hacia la República Catalana. Ganar la independencia y disputar la hegemonía

28/09/2015

enlucha


El SÍ (Junts pel Sí, CUP – Crida Constituent) ha sumado un 47,9% de votos (1.943.588). El NO claro (Ciutadans, PSC, PP) es de un 39,1% (1.586.763). Y el SÍ/ NO (Catalunya Sí Que Es Pot, Uniò) representa un 11,49% del electorado (463.648 votos). En cuanto a escaños, 62 obtienen Junts pel Sí, 10 la CUP – CC, 25 Ciutadans, 16 PSC, 11 el PP y 11 CSQEP.

De este modo, en el parlamento catalán 72 diputados están claramente por la independencia, 52 están en contra, y los 11 de CSQEP formalmente defienden un proceso constituyente unilateral con un referéndum final.

Junts pel Sí ha obtenido 1’6 millones de votos, los mismos que la suma de CiU y ERC el 2012. Si los restamos los 100.000 votos de Unión, quiere decir que su apuesta por el frente nacional tanto sólo los ha aportado 100.000 nuevos votos de los cerca de 500.000 en que se ha incrementado la participación.

Ciutadans (C’s) ha crecido 450.000 votos, los cuales provienen en parte del hundimiento del PP (que pierde 130.000 votos), algunos del PSC (que pierde tan sólo 9.000 votos), y también de los 60.000 votos de PxC (ahora desaparecida del Parlamento) y de la alta movilización del voto unionista, en otros ocasiones abstencionista. Así pues, el campo netamente contrario a la libre determinación de Cataluña gana respecto a 2012 unos 250.000 votos, mientras que el campo favorable a la independencia gana más o menos 200.000. Es decir, la subida de participación se ha repartido prácticamente por igual entre CUP – CC y C’s.

La CUP – Crida Constituent, con un programa que incluye desde la nacionalización de la banca hasta el impago de la deuda, ha obtenido unos magníficos resultados, triplicando prácticamente los resultados de 2012 y ganando 200.000 votantes. CSQEP ha consumido el efecto Podemos en Cataluña para ganar tan sólo unos 10.000 votos respecto a los que obtuvo ICV-EUiA el 2012; aun así, el crecimiento de la participación le ha hecho perder un punto porcentual y 2 diputados. Por otro lado, y a pesar de que no se diga mucho, estas dos fuerzas, que se sitúan claramente contra la austericidio y que plantean un proceso constituyente en Cataluña, han sumado 361.512 y 333.582 respectivamente, es decir 695.094 (tan sólo 30.000 menos que C’s).

Victoria del SÍ
A pesar de las amenazas de la banca, la gran patronal, el Banco de España, las declaraciones de Obama, Hollande o Merkel, ha ganado el SÍ (a pesar de que sin mayoría absoluta en voto). De hecho, la insistencia de PP, PSC y C’s sobre este hecho deja claro que se han tomado las elecciones como plebiscitarias. La enorme participación también ha roto el mito parcial de qué si vota mucha gente el independentismo no tiene nada que hacer. Aun así, estas elecciones no se pueden equiparar a un referéndum, atendiendo a dos factores: la gente ha valorado más aspectos que el posicionamiento sobre la independencia; y mucha de la gente que ha votado Uniò y especialmente CSQEP votaría independencia en un referéndum legal.

Escenario cercano
Como era de prever, Junts pel Sí es la fuerza hegemónica. La inexistencia de un acuerdo real entre CDC y ERC los ha llevado a situar, en unos lejanos 18 meses, la proclamación de la independencia. De hecho, desde Junts pel Sí bien poco se hará antes de las elecciones estatales, a la espera de ver si PP y C’s cierran cualquiera de las ya remotas posibilidades de cambiar de estrategia, o bien que se genere una mayoría más favorable a un entendimiento. Esta estrategia de dilación se contradice con el anhelo de mucha gente partidaria de proclamar la república catalana lo antes posible.

Este escenario, pues, dibuja dos tareas claras para la izquierda. La primera, ampliar y fortalecer la unidad popular. Esto quiere decir buscar estrategias para la acción conjunta de cada vez más amplios sectores de las clases populares. La segunda, pero directamente ligada al anterior, es disputar la hegemonía. Hace falta ahora reforzar la unidad popular desde posicionamientos consecuentes. El ascenso de Ciutadans se debe de en parte a la carencia de contundencia social de CSQEP que, con un discurso tibio y ambiguo, ha permitido a un partido neoliberal aparecer como fuerza renovadora.

Investidura y presupuestos
Tanto la investidura como los presupuestos serán dos puntos claves para utilizar la fuerza decisoria que la CUP-CC ha adquirido en el parlamento. Ya se ha dicho que, el 11 de septiembre, la gente no gritó “¡Artur Mas presidente!”, sino “¡Independencia!”. Hay que seguir insistiendo en que Artur Mas no puede ser presidente, porque no es de consenso entre las fuerzas que defienden el SÍ (ni siquiera dentro de Juntos por el Sí), porque CDC no es mayoritario en la coalición y porque es el presidente catalán que más políticas antisociales ha hecho, así como por los casos de corrupción que ya no salpican, sino inundan CDC.

La siguiente batalla serán los presupuestos. Aquí hay que plantear claramente unos presupuestos desobedientes que destierren el pago de la deuda y que hagan saltar por los aires las políticas de austeridad impuestas por la UE y el Estado español. Esto no sólo se tiene que hacer desde el parlamento, sino que ahora ya hay que empezar a preparar movilizaciones en torno a las fechas de la aprobación presupuestaria. Sería inaceptable una prórroga de los presupuestos del 2015. El parlamento catalán tiene que dejar de reconocer la supremacía del gobierno español.

Un proceso constituyente unilateral y desde la base
Ahora mismo en el parlamento se encuentran, en diferentes estados, la ILP de Renta Garantizada y la ILP de educación, que de ser aprobadas, supondrían enormes mejoras para las clases populares. Así las izquierdas tienen que encontrar la manera de llevarlas adelante tanto frente a la derecha nacionalista como a la derecha españolista (que en eso seguro que pactarán).

Aquí CSQEP tendría que dar un paso adelante y apostar claramente por la unilateralidad catalana, que de facto quiere decir ejercer la independencia. Es el momento de forzar el no reconocimiento de las más que probables injerencias del gobierno central y de su brazo ejecutor, el Tribunal Constitucional.

Por otro lado, la marcha global por el clima que tendrá lugar el 29N y que querrá incidir sobre la cumbre mundial sobre el cambio climático que tendrá lugar en París, nos tiene que permitir plantear un nuevo modelo energético, basado en la producción distribuida de energía de fuentes alternativas a los combustibles fósiles y nucleares; en definitiva, plantear la soberanía energética.

Todo el mundo habla de proceso constituyente. Aun así, hay que concretar qué queremos decir para evitar que se haga una constitución en unos despachos con 20 o 30 expertos. Hace falta, pues, utilizar los conocimientos y alternativas que durante años los movimientos sociales y el sindicalismo alternativo han planteado para sacar del poder a los lobbies y los despachos, para devolverlo a las clases populares, y así acabar con la mercantilización de la vida.

Formulario de suscripción

Rellena este formulario si quieres suscribirte a alguna de nuestras publicaciones.

Periódico En Lucha y revista La Hiedra - 25€ / año
Periódico En Lucha - 15€ / año
Revista La Hiedra - 12€ / año

×