Agenda anticapitalista

El velo, la laicidad y el racismo

29/02/2008

A comienzos de 2003, dos muchachas, Alma y Lila, fueron excluidas de un liceo en Aubervilliers por llevar un velo musulmán. A partir de ese momento se reactivó, como hoy en día, el debate que existe desde hace más de 15 años sobre el lugar del Islam en la escuela y más ampliamente en el conjunto de la sociedad.

En el caso del actual Gobierno francés esta ofensiva contra el Islam forma parte de un ataque racista que pretende estigmatizar a los inmigrantes, encontrar un chivo expiatorio con el de desviar la atención de los verdaderos problemas. Esto es especialmente importante en el sector de la enseñanza que es desde hace años un sector esencial de resistencia (las huelgas de profesores en 2000 obligaron al ministro socialista Allegre a dimitir) y ha sido en los últimos meses la vanguardia del movimiento de protesta contra la política de Raffarin.

El Gobierno conservador de Raffarin intenta coger ventaja haciendo de la cuestión del velo un factor de división entre alumnos, profesores y padres…”divide y vencerás”.Polarizar la atención sobre el pelo permite ocultar los verdaderos problemas de la escuela: desigualdades sociales, paro, precariedad, discriminación y desmantelamiento de los servicios públicos, en lugar de afrontarlos
La idea de una ley prohibiendo llevar velo en la escuela es una prolongación de la ofensiva xenófoba y de seguridad del ministro Sarkozy. La estigmatización de la población musulmana, desde hace tiempo acusada de ser la responsable del paro y de la delincuencia, se ha intensificado después del 11 de septiembre, con el fantasma de un complot terrorista fomentado en los barrios.

Además, el contexto global en que esta cuestión es situada es fundamental. Para justificar la guerra sin limites, Bush hace del Islam y de los musulmanes el pretexto de una nueva “cruzada”.Esta propaganda permite enmascarar las verdaderas razones y motivos de esta guerra sin limites, que son en realidad la continuación de la guerra económica.

Durante la guerra fría, la “amenaza comunista” servía a las clases dirigentes para justificar los incrementos en gastos militares y en seguridad y la consiguiente disminución de las partidas de gastos sociales. Después de la caída del muro de Berlín, era necesario buscar una nueva amenaza. El Islam juega ese papel para Bush y las clases dominantes occidentales: “Quien no está con nosotros, está con los terroristas”. Así en los días que siguieron al 11S, varios miles de musulmanes fueron detenidos USA y más de cien mezquitas saqueadas e incendiadas. En Francia asistimos también en los últimos años a un incremento regular sólo de actos anti-musulmanes.

Con relación al tema del velo en la escuela, es necesario defender el derecho a la educación de las muchachas. Desgraciadamente esta no es la posición dominante hoy en la izquierda. Fabius, Lang y la casi totalidad del Partido Socialista se han pronunciado por la prohibición del velo en la escuela, lo que no resulta extraño si tenemos en cuenta que hacen casi la misma política que la derecha en el gobierno y no han dudado en otras ocasiones en utilizar el arma del racismo para sacar adelante sus políticas liberales.

Por el contrario, parece mucho más sorprendente que la izquierda radical esté dividida sobre esta cuestión. En Aubervilliers, fueron profesores miembros de Lutte Ouvriére quienes desencadenaron la campaña para excluir a Alma y Lila. En la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) el debate sobre el tema del velo en la escuela también esta abierto, sobre todo después de que un miembro de su dirección, profesor de Alma y Lila, votara por la exclusión durante las reuniones del consejo disciplinario.

No es que la izquierda radical o los profesores que participaron en las luchas contra la destrucción de los servicios públicos se hayan vuelto de pronto racistas y reaccionarios; continúan combatiendo al gobierno, luchando contra el racismo y manifestándose en apoyo de los sin papeles. En fin, reina una gran confusión sobre esta cuestión. Los que respaldan las exclusiones se apoyan sobre dos argumentos principales: el velo sería un instrumento de opresión de las mujeres y su uso en la escuela pondría en cuestión la laicidad. En las páginas que siguen vamos a intentar responder a esos argumentos.

El Islam en Francia, mito y realidad

La población musulmana en Francia representa entre 3 y 4,5 millones de personas. En su mayoría, son inmigrantes originarios de África (Maghreb o África negra) o franceses descendientes de inmigrantes. Contrariamente a lo que difunde la extrema derecha, “la Islamización” de Francia es un fantasma. Esta cifra es relativamente estable desde principios de los años 80.

Hasta comienzos de los años 70. la inmigración del Maghreb y del África negra estaba constituida esencialmente de hombres que la mayoría de las veces regresaban a su país después de varios años de trabajo. Pero con la trágica degradación de la situación en África a partir de los años 70, con la crisis económica, los ataques neoliberales y los planes de ajuste estructurales, cada vez más inmigrantes quieren quedarse en Europa. Su instalación definitiva ha creado lo que también se denomina la “segunda y tercera generación”.

El Islam se ha convertido así en la segunda religión en Francia. Con el control de la inmigración y la política de reagrupamiento familiar puesta en práctica por Giscard en 1974, la población inmigrante ha evolucionado. La población femenina inmigrante o de origen inmigrante ha aumentado: muchas mujeres vinieron ya que los maridos no regresaban a su país y se instalaban en Francia; los nacimientos de niños inmigrantes han formado la segunda y tercera generación constituida en más de un 50% por mujeres. Para la mayoría su religión es el Islam (sean o no practicantes) lo que permite comprender porque desde los años 70 ha aumentado el número de mujeres musulmanas y permite también explicar el número cada vez mayor de mujeres que llevan velo.

Comprender esta relación entre inmigración y religión musulmana es esencial ya que subraya el hecho de que no todas las religiones son iguales en Occidente. El Islam es principalmente la religión de inmigrantes y es victima del racismo, el Islam es una religión oprimida en Francia.

Racismo y colonialismo

El racismo se desarrolló con el capitalismo y el colonialismo, la Islamofobia es su resultado. Como señalaba Pierre Tevanian en un articulo aparecido a finales del 2003: “Hay un contexto racista, de Islamofobia, reactivado por el 11 de septiembre, que tiene profundas raíces en la historia colonial francesa. Cuando uno lee los textos jurídicos de 1865, que justifican el estatuto de excepción de los colonizados, no se trata de un racismo biológico sino de un racismo culturalista que se funda sobre la pertenencia de los colonizados al derecho musulmán decretado “contrario a la moral”(…). La segregación en Argelia era oficialmente religiosa.

La caracterización por la administración francesa de la población argelina antes de 1962 era “francés-musulmán”. El racismo y la Islamofobia juegan así un rol fundamental en Francia para dividir y debilitar al conjunto de los trabajadores.

El racismo moderno, con su retórica de las diferencias culturales recoge de manera tácita las viejas nociones de la inferioridad de las razas. Para desarrollarse, el capitalismo se apoya en la explotación del salario libre. Pero la clase trabajadora que vende su fuerza de trabajo al capital esta a su vez dividida. La producción capitalista se basa en la división del trabajo ( manual e intelectual), cada trabajador no es más que un eslabón de una inmensa cadena.

Pero el capitalismo se desarrolla también a escala global, más allá de las fronteras, y apela a trabajadores de diversos orígenes nacionales. Los capitalistas emplean trabajadores inmigrantes puesto que obtienen un beneficio.

La inmigración aumenta la flexibilidad del aporte de mano de obra: Hacen venir masivamente a Francia inmigrantes de África en los años 60 pues hace falta mano de obra, el paro es casi inexistente, pero cuando llega la crisis, a partir de los 80, entonces los quieren devolver a sus países. Con frecuencia, los inmigrantes, por su situación precaria, son obligados a aceptar salarios más bajos y malas condiciones de trabajo.

En fin, la inmigración permite a los capitalistas bajar el coste de la mano de obra para preservar sus beneficios. En septiembre de 1963, G.Pompidou, entonces Primer ministro, declaraba “la inmigración es un medio de crear cierta distensión sobre el mercado de trabajo y de resistir a la presión social”.

Ya lo había señalado Marx a propósito de las divisiones en la Inglaterra del siglo XIX entre trabajadores ingleses protestantes y los inmigrantes irlandeses católicos: “Este antagonismo es mantenido vivo artificialmente e intensificado por la prensa, los profesores de universidad, en resumen, por todos los medios de que dispone la clase dominante. Este antagonismo es el secreto de la impotencia de la clase obrera inglesa, a pesar de su organización, Este es el secreto por el que la clase capitalista mantiene su poder. Y esta clase es totalmente consciente de ello”.La ideología racista es pues crucial para los capitalistas y deben mantenerla, haciéndola evolucionar. En los años 30, se estigmatizaba a los españoles, portugueses y judíos .hoy son los árabes, los musulmanes…

La realidad del velo en la escuela

Para mantener el racismo, la clase dominante difunde prejuicios que no se apoyan en ninguna realidad, pero que causan estragos en la conciencia de la mayoría de la gente. Así, hoy en día, nos quieren hacer creer que existe un problema musulmán en las escuelas de Francia, aunque esto esté en completa contradicción con la realidad. Por eso es necesario desmontar los mitos dominantes sobre el velo.

Sobre 5 millones de alumnos de secundaria, el gobierno estimaba que en el periodo 1990-1992, había aproximadamente 150 casos problemáticos. En una entrevista concedida al periódico L´Humanité en abril de 2003, Anifa Cherifi, mediadora del gobierno sobre el tema, explicaba que hubo un “pico” en 1994 con 300 casos (momento de la ofensiva racista de Pascua) pero que en ese año 2003 se había vuelto a los 150 casos por año. Otros investigadores hablan de una centena. ¡No se comprende como un centenar de chicas pueden ser una amenaza para la escuela!

Después de la pausa del Consejo de Estado de 1989 autorizando el llevar velo en la escuela (de manera ambigua con la prohibición de “signos ostentatorios”) el uso del velo no se ha extendido de una manera espectacular. Los estudios estiman en varios miles como mucho el número de chicas que llevan velo en la escuela (de los que sólo en torno a 100 podrían ser “problemáticos”), lo que demuestra que sigue siendo muy minoritario, sin que por el contrario haya estudios que muestren un incremento reciente.

Sin embargo organizaciones de la izquierda radical y revolucionaria caen en esta trampa. Por ejemplo Lutte Ouvriére, en su periódico del 26 de septiembre de 2003, a propósito de la exclusión de Alma y Lila en Aubervilliers -, sacaba el siguiente titular: “El velo al asalto de las escuelas”, retomando así muchas de las falsedades tan extendidas y haciendo creer que se trata de un gravísimo problema, que el uso del velo se dispara. Es necesario explicar pacientemente y mostrar que esto no es verdad.
Frecuentemente se dice que aceptar el velo en la escuela, es abrir una puerta al “comunitarismo”, que es cuestionar el universalismo republicano. Al decir esto se enmascara de hecho que existen ya comunidades en todos los distritos. La sociedad es desigual, constituida por clases sociales que son bien reales. La derecha es totalmente hipócrita denunciando el pretendido comunitarismo de los musulmanes o de los inmigrantes cuando ellos son los primeros en enviar a sus hijos a escuelas privadas para ricos en las que existe una fuerte selección social. La situación inferior de los inmigrantes en las sociedades occidentales es la principal razón de la tendencia a replegarse sobre si mismos.

La historia de los musulmanes en Francia es la de una mano de obra explotada en el trabajo y a menudo sobreexplotada en la vivienda: incluida socialmente pero excluida cultural y políticamente.
Las jóvenes generaciones salidas de esta situación han sido más bien excluidas socialmente…el racismo ha marcado un doble rechazo por parte de la sociedad francesa: social y culturalmente…esto ha tenido mucho peso en la afirmación identitaria que autoriza al Islam a decir: “¿Vosotros decís que yo soy diferente? Pues bien si, yo lo soy, yo soy musulmán y ahí encuentro la fuerza para vivir y sobrevivir en esta sociedad”. Es necesario enfrentarse a las causas de esta situación, y no ir en contra de los oprimidos.

También se oye hablar mucho de una amenaza Islamista, integrista en las mezquitas y en los barrios. Esto no corresponde a ningún estudio serio. Xavier Ternisien, editorialista de Le Monde ha reunido y contrastado varios de estos estudios en el libro publicado a finales de 2002 titulado “La Francia de las mezquitas” (2002) y la conclusión demuestra lo contrario de lo que los medios de comunicación y el conjunto de la clase política nos quieren hacer creer: “En realidad todas las investigaciones de campo demuestran que las mezquitas de Francia no son focos de Islamismo radical, con unas pocas excepciones. Los hechos son estos: las mezquitas y salas de rezo no son lugares de predicación para la guerra santa”.

Las mezclas incesantes entre la pretendida deriva Islamista en Francia y lo que pasa en Afganistán o Argelia, son totalmente infundadas. No parten de la realidad sino de presupuestos ideológicos o políticos, y no permiten comprender la necesidad de oponerse aquí a la represión organizada por el Estado francés contra los jóvenes musulmanes.

Por ejemplo, hay toda una corriente intelectual alrededor de Alain Finkielkraut, Taguieff y también Henry-Levy que se oye mucho en los medios de comunicación, que se presenta como democrática, progresista y que ahora milita para la exclusión de las jóvenes musulmanas. En realidad, detrás de esta fachada respetable, se desprende su racismo anti-árabe ligado al apoyo incondicional a la política del Estado de Israel.

Como señala el ensayista Rony Brauman en “Antisemitismo, el intolerable chantaje”: “Es impresionante observar que los más comprometidos en favor de la prohibición del velo en la escuela son los mismos que han acogido con benevolencia el ardiente alegato racista e Islamófobo de Oriana Fallaci. Finkielkraut y Taguieff han dado pruebas de una gran indulgencia por este abjecto libro”.

Un contexto de ataques contra los musulmanes

Desde el 11 de septiembre de 2001, la combinación “Islam= integrismo=terrorismo” ha sido reactivada.

Después de la explosión de la fábrica química AZF en Toulouse, algunos días después del atentado de Nueva York, Hassan Jandoubi, trabajador de la fábrica, muerto en el accidente, es acusado de haber cometido un atentado pues lleva puesto “dos pantalones superpuestos y cuatro prendas de ropa interior, dos slips y dos calzoncillos”, forma de vestir que, según un teletipo de la agencia Reuters del 21/11/01, recuerda la “mitología de los soldados kamikazes”.Durante algunos días, esta información es difundida por todos los periódicos y todas las cadenas televisión. Delante de la mezquita que Hassan frecuentaba se suceden los periodistas que nos explican que el imán era un peligroso integrista. Todo esto no era más que una mentira que desviaba las pistas de la responsabilidad de la multinacional Total en el accidente y reforzaba el racismo anti-musulmán.

El mismo tipo de manipulación de la opinión pública se reproduce regularmente. En diciembre de 2002 el ministro del interior Sakorzy lanza una campaña de detenciones en las “redes Islamistas” de La Courneuve, Romainville y Bondy. Nueva propaganda para hacernos creer que Bin Laden está a nuestras puertas .Al mismo tiempo, todos los medios de comunicación hablan del descubrimiento de una prenda NBC (nuclear, bacteriológica, química) en Seine-Saint-Denis. Atentados Islamistas estarían en marcha. ¡Está probado que el pertrecho terrorista no era más que una prenda de pintura industrial!

En la misma semana, la policía arresta a Abderazak Besseghir, mozo de equipajes en Roissy y musulmán. Varias armas habían sido descubiertas en su maletero, en pocas horas se convierte en el terrorista número uno (semanas después se confirmó que el “affaire Besseghir” nada tenía que ver con el terrorismo) Se necesitaban culpables para probar la realidad de la amenaza.

Todo era falso y Besseghir fue liberado semanas más tarde. Sin embargo, en el mismo periodo, y según declaraciones de varios sindicalistas, 200 trabajadores de la plataforma aeroportuaria de Roissy fueron privados de su permiso de trabajo por su aspecto (“delito de facciones”) y por frecuentar una mezquita considerada peligrosa por la policía. Todavía hoy, varias decenas de jóvenes se pudren en prisión, acusados de terrorismo islamita, sin que haya ninguna prueba.

El racismo se banaliza, el acoso policial se vuelve cotidiano, es lo que se denomina “acciones preventivas contra las amenazas potenciales”.

Velo y opresión de las mujeres

Un argumento mayor para excluir a las chicas que llevan el velo es que este constituye una opresión.
Efectivamente, las religiones en su conjunto reproducen las ideas y los modelos dominantes. Todas las religiones mantienen valores familiares, que quieren confinar a las mujeres en un rol subalterno principalmente valorizado por la reproducción, mientras la autoridad del padre es mitificada. Pero esto no es exclusivo del Islam. En nuestras sociedades occidentales, es la religión católica la que condena la contracepción, el aborto, la homosexualidad, prohíbe el divorcio y justifica las desigualdades entre los sexos.

Tener conciencia de los valores reaccionarios transmitidos por las religiones no justifica en modo alguno las exclusiones.

En efecto, si uno piensa que las chicas que llevan velo están oprimidas, es totalmente contradictorio quererlas excluir de la escuela donde frecuentaran otras muchachas que no lo llevan y donde pueden tener acceso a mayores posibilidades de emancipación. El punto de vista de los que defienden las exclusiones es pues totalmente contradictorio: consideran a las muchachas que llevan velo como víctimas, y es sobre ellas sobre quien se ejerce la represión. La exclusión no hace otra cosa que reforzar la represión.

El sexismo está en la sociedad

G.Salom y A-Seksig (consejeros del ministro socialista ack Lang) decían en un artículo aparecido en el diario Liberation el 12/11/99: “El velo es incontestablemente una marca de discriminación de las mujeres, intolerable para un país de derecho como el nuestro”.

Muchos de los que, como ellos, justifican las exclusiones en nombre del derecho de las mujeres olvidan que la opresión de las mujeres es fuerte en nuestra sociedad. Se nos presenta a menudo un mundo occidental “progresista, avanzado” donde la situación de las mujeres sería buena, que serviría de ejemplo a los musulmanes “atrasados y anticuados”. Habría que recordarles que “nuestra” sociedad es profundamente sexista:

– A igual trabajo, los hombres ganan por término medio un 25% más que las mujeres.
– El 85 % de los empleos a tiempo parcial están ocupados por mujeres.
– En los matrimonios, las mujeres se ocupan del 98% de las labores de limpieza, 96% del tiempo de cocinar y el 80% del tiempo de compra.
– Sólo un 12% de los diputados en Francia son mujeres.

Las familias musulmanas inmigrantes reproducen estos mismos esquemas. Es importante precisar que no existe ninguna estadística que demuestre que hay más violencia sexista en las familias musulmanas o inmigrantes que en las demás, con un nivel de vida comparable. Por el contrario, hay muchas más familias inmigrantes pobres, que viven en los barrios pobres y degradados masivamente afectados por el paro. No se trata de negar que las mujeres musulmanas estén oprimidas, pero la razón de esta opresión no reside en el Islam, reside en el rol que juega la familia en la sociedad capitalista. El velo simboliza la dominación del hombre sobre la mujer, es uno de sus aspectos pero no se puede seriamente creer que se combatirá la opresión estigmatizando este símbolo, focalizándolo principalmente sobre la cuestión religiosa.

En efecto nuestra sociedad “laica y democrática” rebosa de símbolos y estructuras que reproducen esta opresión, en primer lugar el matrimonio, pero también otras muchas puesto que “la idea de propiedad va más allá de los límites del matrimonio legal”.

El primer sitio de violencia contra las mujeres, de violaciones, de abusos a menores es la familia capitalista (según una encuesta, en el 90% de los casos de violaciones, el violador forma parte del entorno o de la familia de la víctima). Sin embargo nadie afirmaría que todos los que se casan reproducen y son responsables de la opresión de las mujeres. Sin embargo este es el razonamiento que repiten muchos militantes de izquierda que justifican las exclusiones: son las jóvenes musulmanas, oprimidas en tanto que mujeres y en tanto que musulmanas, quienes son encima reprimidas. Esto viene a inflingirles una “doble pena”, lo que es totalmente absurdo.

El peso de los integristas

Se acusa también frecuentemente a las chicas que llevan el velo de estar manipuladas por los integristas. Algunos intelectuales como Finkielkraut llegan a afirmar: “las muchachas son vigiladas por imanes que patrullan a la salida de las clases para verificar que llevan puesto su velo”.

Este puro fantasma es abundantemente difundido por los políticos, la prensa, la televisión después de cada caso. La socióloga Françoise Gaspard muestra en un magnifico estudio lo contrario.: “Los casos que han llevado a expulsiones de los liceos, en Mantes, Lille, Estrasburgo o Goussainville, han contribuido a rebelar en realidad, en la mayoría de los casos, que el velo no es impuesto por las familias sino resultado de una libre elección y no es vivido como una sumisión sino como una afirmación de si mismas. Estas muchachas son el producto de una sociedad que desde hace 10 años se dedica a cazar a los inmigrantes maghrebies”. El libro de Gaspard y Khosrokhavar muestra incluso cosas sorprendentes: “Numerosas chicas con velo que hemos conocido nos han parecido más cercanas a una actitud moderna que algunas mujeres y chicas que no lo llevan. La mayoría rechazan la poligamia, la prohibición de trabajar fuera de casa y la desigualdad de derechos en ciertos ámbitos…etc” “Cuando se discute con ellas, no estan dispuestas a renunciar a su autonomía. No se trata de quedarse en casa o de aceptar un matrimonio forzado…” “Aún con el pelo cubierto, se mueven según la sensibilidad corporal de la sociedad francesa, y no la de la sociedad islámica tradicional. En los recreos, su movimiento y sus relaciones con las chicas y los chicos lo muestran muy bien. No evitan el cuerpo a cuerpo con los otros: no están en un “espacio de pudor”, impenetrable para los chicos; no tienen miedo de la promiscuidad con ellos…”.

En 1994, el ministro de educación Bayrou envía como delegadas del ministerio a dos mujeres jóvenes descendientes de inmigrantes a entrevistarse con las muchachas que llevaban velo. El informe elaborado va en contra de todos los prejuicios, por lo que fue poco difundido. Una de las delegadas cuenta en una entrevista aparecida en el diario Liberation de 8/12/94: “Paradójicamente, es un fenómeno de emancipación. Con el velo, se sienten liberadas. Colocándose bajo la autoridad de Dios, se liberan de la autoridad de sus padres y de sus hermanos. ..Una de ellas incluso me ha dicho que desde que lleva velo, iba a los debates y a las conferencias”.

Como señala Pierre Tévamian, la equivalencia “velo= sumisión” es extremadamente simplificadora. Puede suceder por el contrario que el velo sea utilizado por muchachas, por otra parte dominadas, como medio de emancipación. No se trata de idealizar el papel que puede jugar la religión, que no deja de ser un elemento de dominación, sino mostrar que en una sociedad racista donde los inmigrantes y los musulmanes están oprimidos, la religión puede jugar un papel para forjarse una identidad, para resistir. En efecto, las sucesivas políticas de austeridad han precarizado y marginado capas enteras de la población, con un creciente racismo de Estado.

De hecho, quienes defienden la exclusión, atribuyen una especificidad al Islam: Así lo expresa C. Djavann cuando afirma “El velo no es sólo un simple signo religioso, como la cruz, que chicas y chicos pueden llevar al cuello”, es “la estrella amarilla de la condición femenina”. El Islam es comparado al fascismo y así pues debe ser combatido. Un diputado de derechas concretaba su pensamiento indicando que la ley no debía de oponerse a los símbolos religiosos en general sino al velo islámico en particular, que se trataba de conseguir su total estigmatización puesto que constituye una amenaza específica. Ahora bien, es totalmente absurdo comparar el velo en Francia con el fascismo.

Existe también una confusión ampliamente difundida por algunos, que es particularmente escandalosa: la mezcla entre el Islam en Francia y el Islam de los países donde es una religión de Estado (Arabia Saudita, Irán). No se pueden igualar y hacer responsable a las muchachas que llevan el velo en Francia de la situación de las mujeres allí. Sin embargo algunos dicen que llevar el velo en Francia es aceptar los ataques contra las mujeres allí. Esto es totalmente absurdo, las muchachas que llevan el velo en Francia quieren conservar sus derechos, luchan justamente por poder estudiar en la escuela pública y no en una escuela religiosa. Como decía una estudiante de Censier: “se puede luchar aquí por el derecho a llevar libremente el velo y apoyar la lucha de las mujeres en Irán por tener el derecho a no llevarlo”.

Luchar por los derechos de las mujeres y contra el racismo

Es el gobierno de derechas quien constituye la principal amenaza para los derechos de las mujeres en Francia y no las jóvenes musulmanas.

Es la derecha la que quiere volver a introducir el salario maternal (reenviando a las mujeres al hogar), aprueba una reforma de las pensiones que afecta particularmente a las mujeres o habla de replantearse la escuela mixta.

Es también esa derecha la que, a propósito de los debates surgidos sobre la cuestión del velo, ha tenido reacciones abiertamente sexistas y reaccionarias. Xavier Darcos, ministro adjunto de educación nacional declaraba, a propósito de las chicas que enseñan su obligo o su tanga “Es normal que se les pida a las jóvenes, cuando comienzan a ser deseables, que se comporten de tal forma que no provoquen a nadie”. Otros hablan de replantearse la escuela mixta. Incluso el Partido Socialista, que pretende apoyar la causa de las mujeres apoyando las expulsiones, tiene menos escrúpulos cuando se trata de volver a permitir el trabajo nocturno de las mujeres.

Debemos pues luchar contra toda tentativa de cuestionar el aborto, la contracepción .Nosotros luchamos para que se pongan más medios para que las mujeres se puedan emancipar: construcción masiva de guarderías, gratuidad del divorcio, igualdad real y no sólo formal en los derechos laborales.

Porque son verdaderamente reales, las discriminaciones pueden llevar a los oprimidos a creer que su opresión es la principal causa de su situación. Los jóvenes árabes en Francia pueden pensar que si los musulmanes son discriminados en Francia es porque el Islam no es respetado y aplicado y que entonces la única comunidad en la que pueden encontrar solidaridad en una sociedad racista es la comunidad musulmana, lo que les lleva a reivindicar un lugar para la religión musulmana. De manera confusa, a menudo inconsciente, afirmar su religión musulmana en una sociedad racista e Islamófoba es ya un combate, una forma de resistencia contra los prejuicios racistas. En los años 60, en los Estados Unidos, en una sociedad profundamente racista, Malcom X y el boxeador Mohamed Alí justificaron su adhesión a la Nación del Islam por el hecho que un descendiente de esclavo debía romper con la religión cristiana de los esclavistas. Esta afirmación era parte de una evolución que les lleva a combatir el Estado racista y opresor.

Hoy en día, dentro de la izquierda y la extrema izquierda, muchos justifican su postura de apoyo a las exclusiones en nombre de la lucha contra la opresión de las mujeres, simbolizado por ellos en el hecho de llevar velo. El rechazo de combatir a su lado una opresión real y reconocida por ellas (el racismo anti-musulmán) es justificado por la voluntad de combatir, contra ellas, lo que sería un símbolo de la opresión de las mujeres. Esta concepción de la lucha lleva a pensar que una minoría, con buenas intenciones, que defiende la verdad, puede convencer a la mayoría fuera de todo proceso de toma de conciencia a través de la experiencia de las luchas y la confrontación de ideas.

Las jóvenes musulmanas se convierten así en peligros que es preciso combatir y excluir, en lugar de llevar junto a ellas una lucha común contra el racismo y, a través de este combate, comenzar a ganarlas para otros combates contra el sexismo y el capitalismo.

En última instancia, esta visión, recuerda las justificaciones dadas en otras circunstancias, como por ejemplo en la guerra de Afganistán. Una de las razones esgrimidas para justificar esta guerra era la de liberar a las mujeres afganas de su opresión, del burka. Se pudo ver que ninguna emancipación puede ser conquistada desde fuera, sobre todo apoyándose en el Estado, él mismo, racista, sexista e imperialista. Un artículo colectivo aparecido en el diario Liberation en octubre de 2003, con motivo de las expulsiones en el liceo d´Aubervilliers, lo decía bien claro “emancipar a la fuerza a las muchachas es una total ilusión. Nuestra visión es la autoemancipación, es a través de la lucha como los oprimidos y explotados se pueden autoliberar”.

Velo, laicidad y el nacimiento de la escuela laica

El otro argumento frecuentemente utilizado para justificar la exclusión es la defensa de la laicidad, que sería cuestionada por las muchachas que llevan velo en la escuela. Según el diccionario laicidad significa que la escuela es “independiente de toda confesión religiosa”. Esto no significa que los alumnos no tengan convicciones religiosas.

La teoría de quienes dirigen actualmente el sistema es que la escuela laica es neutra, un “santuario” apolitico donde se preserva a los niños de las peleas que libran los adultos. Sin embargo la escuela es todo menos neutra, como lo demuestra su historia.

Esta Idea aparecida durante la Revolución francesa, la laicidad fue causa de muchas luchas a lo largo del siglo XIX. Bajo el feudalismo, existía una fusión entre el poder temporal, representado por el rey, y el poder espiritual representado por la iglesia. Por eso, en su lucha por el poder, la burguesía tiene que luchar contra la ideología religiosa.

La burguesía triunfante va a conquistar progresivamente los bastiones del antiguo régimen. Hacía
falta desposeer a la Iglesia católica y arrancarle el control de la enseñanza con el fin de inculcar al pueblo la ideología dominante de la nueva clase en el poder.

La voluntad de la burguesía de abrir la escuela a los hijos de obreros y campesinos tenía un aspecto progresista pero, al mismo tiempo, daba a la laicidad un aspecto elitista, justificando las desigualdades sociales.

La educación se convierte en un desafió importante. En 1880 hay 75.000 escuelas, escolarizando a 5.600.000 alumnos en escuelas primarias públicas o privadas.

La burguesía republicana quiere un sistema estatal separado del dominio de la Iglesia católica. En 1881 Jules Ferry, fundador mítico de la escuela laica, hace votar la ley que transforma la escuela en gratuita y obligatoria, y en 1882 la ley sobre la laicidad de la enseñanza pública.

Hacía falta hacerla gratuita y obligatoria para mostrar que la escolarización de todos era un imperativo del Estado que se imponía a las familias bajo la vigilancia de una comisión municipal escolar y asegurar esta obligación entre los 6 y los 13 años. Una presencia más larga y regular, ese era el fin buscado para que la escuela juegue eficaz y plenamente su doble rol de instrucción y educación. Gracias a la educación, se trata de formar a la masa de población para responder a la necesidad creciente de mano de obra cualificada necesaria para la industrialización y el desarrollo del capitalismo, pero también de evitar que la experiencia de La Comuna de 1871 se repita.

La pretendida neutralidad de la escuela no hace más que esconder el verdadero monopolio ideológico que ejerce el gobierno sobre la enseñanza. La escuela es puesta así al servicio de la política colonialista y militarista del Estado. En 1885, Jules Ferry declara ante la Asamblea Nacional que la colonización es justa pues “las razas superiores tienen un derecho frente a las razas inferiores, un derecho porque es deber para ellas civilizar a las razas inferiores”. Es la época de los “batallones escolares” .Una invención republicana lanzada en 1882 por Paúl Vert. Se trataba de aprovechar el paso de los alumnos a la escuela primaria para inculcarles a golpe de ejercicios militares nociones de ciudadanía patriótica”.Los niños aprendían a desfilar con un falso fusil con bayoneta de madera, pero también hacían ejercicios de tiro con balas reales, fuera de la escuela, en casetas de tiro del ejercito. Las recompensas, cruces del honor, son copias de las medallas militares y para los castigos, servían los látigos. Para Jules Ferry, la escuela es un medio para “enderezar” las masas ignorantes, dirigidas por una élite civilizada, la burguesía republicana.

Marx y Engels explicaban ya hace 150 años que “las ideas dominantes son las ideas de la clase dominante”. La ideología republicana no escapa a esta regla. Jules Ferry nunca quiso una escuela neutra. Quería una escuela al servicio de la burguesía. Fundador mítico de la escuela republicana, laica, Ferry no duda en multiplicar las concesiones a los conservadores. Hubiese querido, en nombre de la libertad de conciencia, que pudiese existir un curso de religión facultativo. Finalmente es otra la solución que ha prevalecido: la vacación escolar, un día por semana, para facilitar la conservación del catecismo.

La Iglesia católica pudo mantener en la mayoría de las escuelas públicas una capilla. El calendario escolar fue elaborado a partir del calendario católico. Los crucifijos se mantuvieron en la mayoría de las clases. El mismo Ferry exalta los valores cristianos y la necesidad para los maestros de desarrollar los valores espirituales. Al mismo tiempo que el Estado desarrolla su control sobre la educación, favorece la escuela privada elitista y reaccionaria. En 1880, los efectivos de las iglesias confesionales, casi exclusivamente católicos, son de 500.000, pasando a 1.250.000 a principios del siglo XX.

La escuela es todo salvo neutra. Es un útil ideológico y político esencial para la política de colonización. Para instalar destacamentos “blancos” en las colonias, para explotar y saquear sin vergüenza esos países. El Estado necesitaba mucha mano de obra. Las misiones católicas van a ser a lo largo de la colonización un destacamento ideal. Un fusil en una mano y un crucifijo en la otra. La laicidad servía de máscara a la verdadera naturaleza de la escuela capitalista.

En 1905, bajo la presión de las fuerzas de izquierda, la burguesía debe ceder y proclama la separación de la Iglesia y el Estado. Sin embargo, el lugar de la iglesia en la escuela nunca será seriamente combatido. La burguesía nunca ha querido luchar verdaderamente contra las instituciones religiosas ( en particular con quien es a menudo su aliada, la jerarquía católica) porque continuamente tiene la necesidad de una ideología y de mitos para mantener su dominación, Así en 1914, al comienzo de la Primera Guerra Mundial, se suspende la ley que prohibía a las congregaciones enseñar y en 1918, no se aplicará la Ley de 1905 en las regiones de Alsacia Y Mosela, porque la burguesía republicana necesita la alianza con la jerarquía católica reaccionara para oponerse al desarrollo de las luchas obreras inspiradas por la revolución rusa.

En 1951 y 1959 se hacen nuevas concesiones a la iglesia con la autorización de la financiación de los establecimientos privados y pago por el Estado del profesorado y los gastos de externado.
Después de la victoria de 1981, Miterrand había prometido el “Spulen”, es decir un gran Servicio público unificado y laico de educación nacional, que debía suprimir la enseñanza confesional. En 1984, después de las movilizaciones de la derecha a favor de la escuela privada, el gobierno de izquierdas abandona ese proyecto, Alain Savary, que quería replantear los privilegios de la enseñanza privada es sustituido por J.P.Chevenément que vuelve a la Ley Debré del 59.

Derecho a la escuela para todos y todas

Para nosotros, la laicidad, debe ser el derecho a la escuela para todos/as. Esto hoy no se respeta. El Estado se niega a poner los medios para contratar, construir locales o comprar material. A titulo comparativo, después de las movilizaciones de 500.000 estudiantes de liceos en 1998, el gobierno dio “generosamente” 200 millones de francos a repartir entre todos los liceos…la misma cantidad que la aportada por el Estado francés a las Jornadas mundiales de la juventud, durante la visita del Papa en 1997.

La laicidad que defendemos afecta a la separación de la religión y la enseñanza, y no a alguna toma de posición sobre las creencias religiosas de los alumnos. Nos oponemos al hecho de que la enseñanza este unida de una u otra manera a las instituciones religiosas. Este combate está lejos de haber terminado. En diciembre del 99, la madre de una alumna de 14 años, que se negaba a asistir a las clases de religión católica en un colegio público, fue privada de sus ayudas familiares (gestionadas por la Seguridad Social) y amenazada con ejercer contra ella acciones penales. En Alsacia y Mosela, las clases de religión son obligatorias. Un CAPES de religión fue creado por el gobierno del socialista Jospin (con profesores de religión católica, protestante y judía, pero no musulmana aunque esta sea la segunda religión de Francia). A nivel nacional, la enseñanza privada, un 95% católica, es ampliamente financiada por el Estado. Según el SNES-FSU (principal sindicato de la enseñanza secundaria) hay 1.500 capillas católicas en los recintos de establecimientos públicos de enseñanza. El propio calendario escolar no es neutro. Se reprocha a los alumnos musulmanes sus ausencias durante el Ramadán, pero las vacaciones son en Navidad, Pascua o Todos los Santos…los días festivos están basados en el calendario católico. Luc Ferry (Ministro de Juventud, Educación e Investigación) quiere volver a introducir cursos sobre “el hecho religioso”.

Si se trata de luchar por la defensa de la laicidad, vemos pues que quedan todavía muchos combates por librar, en lugar de tomarla con algunos miles de muchachas musulmanas.

Hoy, la defensa de la laicidad puede servir para defender valores reaccionarios y volver atrás sobre ciertos avances ganados en 1968. Muchos, a izquierda y derecha denuncian con razón la presencia avasalladora de marcas en la escuela, sobre camisetas, pantalones, calzado, cuadernos…Su propuesta es restablecer la “bata”, es decir el uniforme. A partir de una preocupación justa, se puede así llegar a conclusiones reaccionarias si se desconectan estas cuestiones de las luchas. En efecto, el uniforme no es más progresista que la presencia de marcas. El uniforme no ha cuestionado nunca las desigualdades sociales. Llevar uniforme se inscribe de hecho en un retorno del autoritarismo y los valores morales. El Ministro de Educación, Luc Ferry, encarna a la perfección ese combate reaccionario. Como el mismo dice (en un texto titulado “Carta a los que aman la escuela”) “es necesario combatir el espíritu del 68″.

La política educativa de Raffarin tendrá el mismo resultado que las de Reagan o Thatcher, es decir una enseñanza todavía con más desigualdad. Por eso, es preciso atacar a la juventud, esa que ha salido a las calles contra Le Pen, Bush, esa que volvía a encontrarse en Génova, Praga, Paris o Larzac. Luc Ferry lo tiene claro: “Nos hemos pasado demasiado tiempo pensando que era posible separar motivación y coacción” ( Le Monde 15/10/2003). O sea, es preciso “matar la juventud”.
Darcos, adjunto de Ferry ha declarado a propósito de Alma y Lila: “Si no se quiere a la República francesa, hay que irse a otro lugar”… el ataque sobre los jóvenes musulmanes no es más que un comienzo, se trata de acostumbrar a la gente a obedecer a una autoridad más fuerte, comportamiento que todo asalariado debe después reproducir en la empresa.

Reduciendo los presupuestos, Ferry y anteriormente el socialista Lang o Alegre obligan a los centros a buscar contratos con la empresa privada; los sucesivos gobiernos de derecha e izquierda no paran de favorecer la creciente entrada de las empresas en todos los ámbitos de la enseñanza. Nuestra laicidad es: “empresas fuera de las escuelas”, “la educación no es una mercancía”, “enseñanza gratuita para todas y todos”. Para conseguir esto es necesario desarrollar el movimiento anticapitalista y apoyar los profesores que combaten la mercantilización de la enseñanza.

La laicidad fue un valor que la burguesía llevó en su lucha contra la aristocracia. Es ahora esa misma burguesía quien necesita una religión para justificar su dominación, reduciendo los ideales de 1789 a puros mitos. Así, una verdadera laicidad exigiría dos condiciones: por una parte la completa separación de las instituciones religiosas y del Estado; por otra, la creación de una escuela pública única y totalmente gratuita, abierta a todos, creyentes o no, cualquiera que sea su religión e independiente de intereses privados.

Una escuela “neutra” es una ilusión, Nosotros queremos una escuela abierta al mundo, donde los debates que imperan en la sociedad formen parte integrante de la escuela. La laicidad actual impide la libertad de expresión y debilita todavía más a los oprimidos; como hace 100 años, la escuela es siempre sumisa a los intereses capitalistas. Por el contrario, nosotros luchamos por una escuela que una a los oprimidos y explotados, donde se rechacen todos los tabús, que estudie todas las religiones y las ideas, el patrimonio cultural de todas las sociedades y que haga de la historia humana no un medio de dominación sino de emancipación. Esta escuela choca directamente con las estáticas instituciones burguesas y necesita del derrocamiento del orden dominante.

Conclusión

La cuestión de la opresión, que plantea el debate sobre el velo, es una cuestión importante y compleja, a la cual los marxistas deben dar respuesta. En efecto, la opresión divide la clase trabajadora y la política que consiste en “divide y vencerás” refuerza a los capitalistas. El revolucionario británico Tony Cliff daba de esto una imagen muy correcta: “Si viajo en un tren muy sucio, como blanco en una sociedad capitalista voy a tener derecho a un asiento cerca de la ventana.

La mujer o el negro tendrán derecho a un asiento lejos de la ventana y viajarán en peores condiciones que yo. Pero el verdadero problema, es el tren. Nosotros no tenemos ningún control sobre un conductor que nos conduce hacia un precipicio”.

Porque los prejuicios que dividen entre franceses y árabes, cristianos y musulmanes…son uno de los obstáculos más importantes en el camino de la emancipación de los trabajadores, los revolucionarios deben tener una posición sin ambigüedades en la defensa de los oprimidos.

En efecto, el racismo antimusulmán debilita al conjunto de la clase trabajadora, divide todavía más a aquellos que tienen intereses comunes. No combatirlo puede tener graves consecuencias.

Así, hace unos cien años, una corriente de los socialistas, dirigida por Jules Guesde, rechaza apoyar a un judío, Dreyfus, porque era oficial del ejército y no formaba parte de la clase trabajadora. En un documento titulado “Los dos métodos”, Guesde afirmaba que este tema no afectaba a los trabajadores. Su inconsecuencia lo llevará a no combatir el veneno del racismo ( bajo la forma de antisemitismo ) que debilita y divide a los trabajadores. Años más tarde, en 1914, Guesde acaba en el campo del nacionalismo y del racismo más innoble. Se convierte en ministro de un gobierno que empuja a los trabajadores franceses a masacrar a sus hermanos de clase alemanes. Si la izquierda radical reprodujera hoy de forma duradera el mismo error sobre la cuestión de la Islamofobia, lo podría pagar muy caro.

Durante los conflictos en el sector del automóvil a comienzos de los 80, para romper la huelga en un sector compuesto mayoritariamente por trabajadores inmigrantes, Pierre Mauroy, primer ministro socialista, declara que la huelga “estaba manipulada por los ayatolás “. Pero esta estrategia no le funciona.

En 1982, la dirección de Citroën intenta la misma estrategia durante una huelga: la provocación consiste en dar como única comida en los comedores de la empresa carne de cerdo y vino a los numerosos trabajadores de confesión islámica que formaban parte de las delegaciones sindicales. La dirección no contaba con que estos alimentos serían rechazados por todos los sindicalistas, franceses e inmigrantes. Esta acción aparece ampliamente recogida y documentada en el libro de Gilles Kepel “Les banlieues de L´Islam”.

La solidaridad con los jóvenes musulmanes reforzará la unidad de todos los trabajadores, sea cual sea su religión y tendrá un impacto poderoso para luchar contra el racismo, al tiempo que reforzará la confianza para luchar sobre otras cuestiones.

Poco antes de su asesinato, Malcom X declaraba: “Vivimos en una época de revolución y revuelta de los Negros americanos que forma parte de la rebelión contra la opresión y el colonialismo que la caracteriza…Es incorrecto calificar la revuelta de los Negros simplemente como un conflicto racial de negros contra blancos, o como un problema puramente americano. Más bien asistimos hoy en día a una revuelta global de los oprimidos contra los opresores, de los explotados contra los explotadores”.

Antoine Boulangé

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