Agenda anticapitalista

El SAT, carambolas en la lucha

06/03/2014

Jesús M. Castillo

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El Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras (SAT) nació en 2007 con varios objetivos, entre los que se encontraba llevar el asamblearismo, la solidaridad y la combatividad del Sindicato de Obreros del Campo (SOC) desde el medio rural andaluz a nuevas uniones locales y secciones sindicales en pueblos y ciudades. Poca gente se imaginaba entonces que este nuevo sindicato tendría la relevancia y el potencial que tiene actualmente.

Y es que desde 2007 ha habido muchas sorpresas, algunas anunciadas. La situación política y social de Andalucía ha cambiado de forma muy significativa y, mezcla de planificación y de carambolas (de esas que se dan cuando encontramos algo que no buscábamos), el SAT se ha demostrado como una alternativa sindical de enorme importancia en Andalucía. Una herramienta de lucha que encaja perfectamente con la realidad social.

Herramienta clave

El SAT apareció justo antes de que estallara la actual crisis económica, constituyéndose tras 2008 en una herramienta clave en las respuestas de la clase trabajadora andaluza ante el abuso de los gobiernos y empresarios que utilizan la crisis como excusa para recortar. Además de continuar con su papel de liderato en la lucha jornalera, el SAT viene jugando un rol muy importante, a pesar de su modesto tamaño, en ciudades como Sevilla y Jerez, y sectores como la hostelería o la educación universitaria. Así, el SAT ha denunciado los recortes sociales y el crecimiento de la desigualdad y la pobreza desde que empezara la crisis, ya fuera mediante huelgas generales comarcales, ocupaciones de tierras y bancos, o expropiaciones simbólicas de alimentos y material escolar en grandes superficies comerciales. Y más allá de su influencia directa, la aparición del SAT en la escena sindical de la crisis ha significado un revulsivo para otros sindicatos.

Sindicalismo a pie de tajo

Algunos de los cambios a raíz de la crisis económica han venido desde el gobierno central, como las reformas laborales del PSOE y el PP que, además de abaratar y facilitar el despido y los EREs, han hecho que prime el convenio colectivo de empresa sobre los de ámbito territorial superior. Estos cambios nos obligan a impulsar un sindicalismo alternativo y combativo a pie de tajo si queremos defendernos de los intentos de aumentar nuestra tasa de explotación. El SAT puede ser una herramienta tremendamente eficaz en este escenario, para pasar de posiciones defensivas a ofensivas que nos permitan mejorar nuestros derechos laborales.

Incluso, la forma de organizarse el SOC en el medio rural en función del territorio, sin secciones sindicales definidas en centros de trabajo debido a la alta rotación entre fincas del empleo jornalero, aparece idónea para la organización de sectores laborales urbanos en los que las plantillas se reparten en pequeños centros de trabajo y están sometidas a una fuerte precariedad, como la hostelería y el comercio. Sectores en los que hay que impulsar asambleas territoriales, por barrios y distritos, que fomenten la coordinación y la solidaridad de plantillas altamente atomizadas.

Gobierno andaluz bipartito de PSOE e IU

Por otro lado, y a un nivel más político que sindical, las elecciones de marzo de 2012 llevaron a un gobierno andaluz bipartito de PSOE e IU que desde el principio comenzó a recortar subrepticiamente, al mismo tiempo que articulaba un discurso antirecortes como si éstos solo provinieran del gobierno de Madrid. En este contexto, el SAT se ha ido configurando como una alternativa “política”, que no se presenta como tal a las elecciones. Una alternativa de unidad en la que nos encontramos, en la lucha, tradiciones políticas muy diversas. Una alternativa que articula un discurso antirecortes que choca frontalmente con la hipocresía del gobierno PSOE+IU, haciendo casi insoportable las contradicciones de algún sector de IU muy relevante en el SAT.

Una prueba de la importancia y el potencial que el presente le brinda al SAT es la represión brutal que sufre nuestro sindicato por parte de los gobiernos central y andaluz.

El SAT aparece como una herramienta sindical y política, en el sentido amplio del término, desarrollada en otro contexto espacial (medio rural) y temporal (a lo largo de la lucha jornalera) que es ahora extremadamente útil, si se sabe utilizar, en toda Andalucía. Y lo importante es que nos coge luchando.

 

 

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