Agenda anticapitalista

El pacto del 1%

26/02/2016

Manel Barriere Figueroa

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El pacto escenificado con pompa y solemnidad entre PSOE y Ciudadanos de cara a la próxima sesión de investidura, es una jugada más en una partida de póquer en la que ningún jugador tiene cartas ganadoras y todos van de farol. El PP lo ha calificado de impostura, y lo es en tanto la forma como se ha llevado a cabo invita a pensar que el objetivo del mismo no es hacer de Pedro Sánchez el próximo presidente del gobierno, sino fortalecer posiciones de cara a la opinión pública. Ciudadanos necesita desgastar al PP si quiere ganar votos en unas hipotéticas nuevas elecciones, y el PSOE necesita frenar el ascenso de Podemos.

Pero esto es solo uno de los aspectos a analizar. En una partida de póquer en la que vas de farol, la clave es tu capacidad de hacer creer a los demás que tienes lo que hay que tener. La clave es la comunicación. Es en ese terreno, una vez rotas, como no podía ser de otra manera, las negociaciones entre PSOE y Podemos, donde se ha desatado una guerra discursiva de cierto calado. Pedro Sánchez intenta convencernos de que el pacto servirá para configurar un gobierno progresista y de cambio como así lo demuestra su contenido. Centra sus ataques en Podemos, no tanto para convencerles de que se adhieran como para desgastar su imagen, haciéndoles aparecer como aliados del PP contra el progreso. Ciudadanos intenta convencer a Rajoy de que el contenido del pacto es perfectamente asumible para el PP, mientras Podemos y el resto de la izquierda lo denuncian por regresivo o limitado en el mejor de los casos.


Sea como sea, parece que si algo comparten tanto PP, como PSOE y Ciudadanos, es su intención de hacer todo lo posible para desgastar a Podemos y marginar a Pablo Iglesias. No solo está en juego la presidencia del gobierno, sino también quien será el nuevo jefe de la oposición. Reeditar el bipartidismo es el objetivo común, y por mucho que digan, también es lo deseado por el ibex35 y el poder económico. Por eso la gran coalición es por ahora la única opción descartable al 100%. Eso no significa que no podamos tener una gran coalición encubierta, con un gobierno con Ciudadanos que obtenga la abstención de uno de los dos partidos del régimen.

De momento, habrá que dejar pasar la primera sesión de investidura y luego esperar a ver qué movimiento hace cada jugador. A ese respecto me vienen a la cabeza unas palabras que le oí a Manuela Carmena durante su campaña electoral. Decía la alcaldesa que a ella le gustaba más que le preguntaran por las cosas que había hecho en la vida hasta entonces que por sus promesas electorales, porque es así como podemos conocer qué tipo de persona tenemos delante. Y de hecho, estamos ya demasiado acostumbrados a que los partidos prometan y luego no cumplan, así que más nos vale no fijarnos tanto en el contenido del pacto como en quienes lo suscriben.

El PSOE es el partido del artículo 135, del rescate a la banca, de los EREs en Andalucía o de los desahucios exprés. Ciudadanos es el partido que lleva años votando exactamente lo mismo que el PP en el Parlament de Catalunya, que ha tenido vínculos con la extrema derecha y cuyo primer y único alcalde tuvo que dimitir por corrupción poco tiempo después de las elecciones municipales. No encontramos en el pasado de ambos ninguna señal que nos deje entrever ni siquiera remotamente la posibilidad de un gobierno “progresista y de cambio”. Esta pretensión más bien parece un chiste (como la pregunta en el referéndum interno del PSOE).

Sin embargo, si bien es cierto lo que decía Carmena y es el historial de PSOE y Ciudadanos lo que nos informa realmente sobre las posibilidades de su pacto de gobierno, hay una medida que me llama la atención referida al salario mínimo interprofesional, algo que se comenta poco ya que los análisis ponen más énfasis en las cuestiones referidas a la reforma fiscal, el contrato único o la derogación de la ley mordaza, por ejemplo.

El salario mínimo interprofesional fue congelado en 2012, subió un 0,6% en 2013, se volvió a congelar en 2014, subió un 0,5% en 2015 y finalmente, este año ha subido un 1%, quedando 655,20 euros, en el rango de los más bajos de Europa. La propuesta de este gobierno “progresista y de cambio” es la de una subida del 1%. Es decir, PSOE y Ciudadanos proponen con bombo y platillo la misma subida que aplicó el PP en el gobierno coincidiendo prácticamente con las elecciones. Llamadme suspicaz, pero aquí el farol se huele a distancia. El pacto del 1% de aumento del salario mínimo, no dará lugar a otra cosa que al gobierno del 1%, la minoría enriquecida, el Ibex35 y la banca. Estabilidad, regeneración democrática, recuperación económica, progreso, palabras que esconden pequeñas concesiones que no van a cambiar el rumbo de las políticas que tanto PSOE como PP han aplicado los últimos años. ¿Y cuándo la Troika llame a nuestras puertas? Esa es otra historia. O no…

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