Agenda anticapitalista

Es necesario hacer efectiva la independencia con un referéndum unilateral

12/06/2016

En Lluita

fotocom

Durante meses, tanto el actual presidente Carles Puigdemont como Oriol Junqueres habían dicho que los presupuestos para los cuatro últimos meses de 2016 no ponían en peligro la hoja de ruta. A nadie se le escapa que la pre-campaña de las elecciones generales es, en gran parte, responsable del giro copernicano que han hecho en su discurso. Aun así, la realidad de fondo es que el gobierno de Junts pel Sí no está cohesionado, no sólo para afrontar el reto de desafiar al Estado español, sino que ni siquiera para decidir qué modelo impositivo autonómico quieren. A modo de ejemplo, CDC ha vetado la subida del IRPF que ERC defendía, así como el cambio del impuesto de sucesiones.La enmienda a la totalidad de la CUP-CC y la tormenta mediática, convenientemente generada, han impedido que se visualizara claramente esta discrepancia.

 Es también notorio que, el 2013, ERC se negó a votar los presupuestos de CiU -a pesar de que acababa de firmar un acuerdo de estabilidad- y, en consecuencia, Mas Colell no los presentó para no agrietar el pacto que recogía la creación de las llamadas “estructuras de Estado”. El año pasado, PP y C´s trajeron los presupuestos al Consejo de Garantías Estatuarias; esto llevó a CDC y ERC a reformularlos para impedir su suspensión por parte del Tribunal Constitucional.Después de acatar la suspensión de la ley de vivienda y pobreza energética, de desarrollar la LOMCE o devolver el dinero a los bancos rescatados con otro impuesto derogado por la legalidad española, ¿alguien puede decir que Junts pel Sí está sacando adelante su propia hoja de ruta?.

Respecto al carácter social de los presupuestos, se tiene que decir claramente que no es cierto. Por un lado, los presupuestos negaban rotundamente el incremento de recaudación mediante la redistribución de la riqueza; y por la otra continuaban endeudando Catalunya con el FLA. El ahorro de cerca de 800 millones en intereses de la deuda era la única fuente de ingresos, que con una modificación o ampliación de crédito se podría utilizar igualmente, aunque sea con los presupuestos prorrogados. A cambio de esto, se quería que la CUP-CC aprobara recortes, en forma de cierres de líneas de P3 en la enseñanza, no pagar el mes de julio al personal sustituto, no cubrir las bajas desde el primer día, la no aplicación de la renta garantizada (que se recoge en el estatuto)…tan sólo por citar algunas. El único gesto: la entrada a discutir, que no directamente modificar, la ley de estabilidad presupuestaria, que pone el pago de la deuda a la banca por delante de las prestaciones de servicios públicos o la lucha contra la pobreza.

En resumen: se pedía a la CUP-CC el aval de unos presupuestos que el propio Montoro firmaría. Y lo que ha pasado era lo lógico: que la CUP-CC no ha firmado. Quizás buscaban esto para poder atacar a una formación que, como dijo hace años David Fernández, ha venido para agobiar a la derecha y tensar a la izquierda. Una formación que incomoda profundamente al establishment, entre otras cosas porque no tiene deudas con ningún banco. Y sobre todo porque ante cualquier conflicto, es fácil saber en qué lado de la barricada se posiciona.

Hay que hacer efectiva la independencia con un referéndum unilateral.

Sabemos que, en el Estado español, la reforma constitucional es muy improbable, a corto o medio plazo. Por lo tanto, las personas que vemos que la independencia puede romper la herramienta de la dominación de clases que representa el Estado español, así como aquellas que defienden la libre autodeterminación, tenemos que buscar la manera de hacerlo posible. Como ya venimos defendiendo desde el pasado mes de diciembre, el camino más factible pasa por el Referéndum Unilateral de Independencia (RUI).

En este sentido, hay que recordarle a la gente de En Comú Podem y de CSQEP (que no son exactamente lo mismo) aquello que Ada Colau ha dicho tantas veces: “la ciudadanía tiene derecho a autotutelar sus derechos”. Y la libre autodeterminación, incluida la independencia, es un derecho inalienable de todos los pueblos.

Como En Lluita, pensamos que la moción de confianza (si es que esta se acaba presentando) es el nuevo intento para atacar a la CUP-CC desde la derecha, de tratar de hacerle comulgar con ruedas de molino que tan gustosamente administra JxSí. Pero, a la vez, permite situar en el escenario la desobediencia y la unilateralidad, que son las herramientas más poderosas que tenemos la gente partidaria de la independencia. Porque, por un lado, dependen de la voluntad popular, y por lo tanto no necesitan de factores externos; y, por otro, porque impulsan la activación social, factor clave en cualquier proceso de liberación nacional.

Por lo tanto, pensamos que hay que aprovechar los meses que vendrán para darse prisa. Esto quiere decir desarrollar la declaración del 9N y fijar la fecha para el Referéndum Unilateral de Independencia, que tendría que tener lugar el 2017. 

Para acabar, dejar claro que se está generando una especie de mitología alrededor de la desconexión, metáfora de la transición legalista similar a la del 78, donde desde las élites se aprovechó el impulso del movimiento obrero, auténtico verdugo del franquismo, para consolidar sus privilegios. Ahora se nos dice que primero la independencia y después ya veremos, análogamente a lo que se decía en los años 70: primero la democracia y después ya veremos.

Si alguien piensa que la clase trabajadora salió a la calle a afrontar la represión, hizo huelgas y sufrió muchos muertos tan sólo para votar una vez cada cuatro años y sacar el pollo de la bandera, está muy equivocado. La gente luchó por la democracia y las libertades políticas, es evidente, pero también por la educación, la sanidad, las pensiones, la vivienda, los derechos laborales, etc. Quien hoy argumenta que hay que desligar la independencia de las mejoras sociales está, sencillamente, minando las posibilidades de hacerla efectiva.

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