Agenda anticapitalista

Crónica de una marcha. La dignidad avanza

27/03/2015

Juan Antonio Gilabert

21M
Me ha tocado este año escribir la crónica de las marchas por la dignidad al haber participado en la columna andaluza desde su arranque en Pinto, a su final en Madrid, andando y compartiendo vivencias con mis compañeros y compañeras de camino, que pertenecían a todas las organizaciones políticas y sindicales andaluzas que comparten un objetivo común, terminar con este gobierno opresor.

A mí personalmente, me gusta la idea de Las Marchas por la Dignidad, me entusiasma la idea de unir en una marcha común a todas las organizaciones tanto políticas, sindicales, como a los movimientos sociales de todo el Estado español, en una acción reivindicativa que haga ver que las acciones en la calle contra el sistema son las que de verdad unen a la gente en la lucha para que otro mundo sea posible.

El primer día de marcha fue de Pinto a Parla, un día de fiesta e ilusión para mí, pues era la primera vez que participaba en una manifestación tan prolongada en el tiempo, todo fue muy bien, pues almorzamos en Pinto y disfrutamos del buen trabajo de los voluntarios y voluntarias del pueblo, que en su mayoría eran activistas de los MMSS; pero todo se calentó cuando llegamos a Parla, donde la alcaldesa subió al escenario preparado para darnos la bienvenida al mismo que los militantes de Podemos Parla le dedicaban una pitada muy sonora por no atender a los trabajadores y trabajadoras de la limpieza, que estaban en huelga desde hacía algunos días. Este hecho hizo que naciera la polémica sobre si las marchas debían dar voz a un cargo público mientras tuviera pendiente una lucha laboral; yo en concreto creo que fue una mala idea que los organizadores dejaran hablar a la alcaldesa, porque si defendemos los derechos de los trabajadores, los que tendrían que haber subido al escenario eran los trabajadores en huelga. Más tarde, llegando ya al polideportivo de Parla, seis neonazis intentaron destrozar la columna, la cual consiguió organizarse y continuar la marcha, demostrando que la columna andaluza estaba organizada a pesar de tener tantos grupos políticos y sindicales. Luego, hablando con los vecinos de Parla, supimos que el movimiento neonazi está intentando crear un núcleo, pero que está siendo contrarrestado por la unidad vecinal.

El resto de los días fueron tranquilos y fortalecieron la unidad de la columna, en un hermanamiento cada vez más grande. En todas las poblaciones de donde salíamos o a donde llegábamos, la gente nos esperaba con aplausos y los voluntarios y voluntarias de cada población nos atendían estupendamente. Pero lo que más me gustó fue que los emigrantes andaluces se acercaban y te daban las gracias por participar y dar dignidad a Andalucía.

En Getafe, a donde habían llegado otros muchos andaluces y andaluzas en autobús, se conformó el bloque de Andalucía desde abajo, donde me integré, junto con muchos más compañeros de Podemos, a los que nos une el entender que Podemos necesita un programa rupturista para tener una propuesta realmente transformadora, y que las instituciones por sí solas no son suficientes, por lo que la lucha en las calles y centros de trabajo es imprescindible. Después de recorrer algunos de los lugares más emblemáticos de Madrid con consignas contra el pago de la deuda, los recortes, por una reforma agraria en Andalucía, y muchas más, la columna andaluza se unió a las demás en Plaza de Colón reclamando pan, trabajo, techo y dignidad.

Otro año más, las Machas de la Dignidad volvieron a dar voz a quienes peor lo están pasando por esta crisis y, tal y como se acordó, volveremos el año que viene.

Juan Antonio Gilabert, activista del Círculo de Podemos Camas y miembro de En Lucha

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