Agenda anticapitalista

Construyendo desde abajo en el Polígono Sur de Sevilla

16/05/2016

Aida Alonso

resurgir

“A diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica de arriba-abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder.”
Eduardo Galeano, Patas arriba: La escuela del mundo al revés.

Este artículo viene a relatar la experiencia comunitaria que se está viviendo en estos momentos en el barrio Polígono Sur de Sevilla, más conocido como las 3000 viviendas, un barrio sumido en la pobreza y exclusión social pero con esa vida de calle que en muchos otros sitios se ha perdido. Allí, un grupo de personas lleva 8 años trabajando por la integración en el barrio. Este colectivo, formado principalmente por mujeres, realizaba distintas actividades en el Centro Cívico Esqueleto, como cursos de alfabetización, apoyo escolar y apoyo a personas (básicamente mujeres) que sufren violencia por parte de sus parejas.

Pero el proyecto principal que están impulsando es Cocina Solidaria Polígono Sur, un curso en el que se realizan talleres de cocina y se reparte comida entre asistentes y familias, muchas veces la única ayuda alimentaria que estas personas reciben. Los  problemas empiezan a surgir cuando el centro, gestionado por el Ayuntamiento, no les dejaba reservar el espacio un día concreto a la semana para los talleres y había semanas que no podían impartirlos. El resultado de los problemas burocráticos que alegaba la institución era que había personas que ese día no comían.

Cansadas de ver que su reivindicación de un espacio para poder realizar la actividad era ignorada constantemente, el pasado abril decidieron encerrarse en el edificio del antiguo Centro de Orientación y Dinamización para el Empleo (CODE) que permanecía cerrado desde hacía meses; ironías de la vida ¿no creéis?. Entonces el ayuntamiento se puso a negociar con el colectivo y a los pocos días del encierro se llegó a un acuerdo en que se les alquilaba un local para la realización de los talleres de cocina. Una vez firmado el contrato y pagadas dos mensualidades por adelantado, más fianza, se puso a su disposición el local que resultó encontrarse en una situación de abandono absoluto, sin cocina y casi inundado por problemas con las tuberías.

El engaño fue descarado, pues en el algún momento se traspapeló que iba a ser un comedor convirtiéndolo en ropero solidario, aunque en el contrato firmado por las mujeres indica cocina solidaria. Frente a esta situación y que los problemas para impartir los talleres seguían en el centro cívico el antiguo CODE se presentó como  solución y fuente de posibilidades, podría ser ese espacio que se buscaba en vez de sólo un edificio abandonado.

Así decidieron ocupar de nuevo y esta vez indefinidamente éste edificio. Sólo ver la puerta abierta es un cambio, pero se busca la creación de centro social en que aparte de la Cocina Solidaria se realicen muchas más actividades. Las vecinas de este barrio se sienten estafadas por la Administración Pública pero se han hecho protagonistas de su propia historia y están dispuestas a crear un nuevo espacio de tejido comunitario y acción social.

La actividad del centro ha comenzado a arrancar pese a la negativa de la Administración de poner las cosas fáciles. Las mujeres integrantes de la asociación son conscientes que ellas solas no van a ningún sitio por ello buscan fortalecer el centro mediante sinergias con otras entidades y asociaciones. De ese modo, el centro se convierte en un espacio abierto y amplio donde se generen múltiples respuestas a los problemas del barrio. Como modo de organización del espacio se ha decidido seguir un modelo asambleario de participación abierta. Este nuevo centro social, que se llamará “El Resurgir del Sur”, probablemente contaría con mayor participación e implicación de otros colectivos si se encontrara en una ubicación más céntrica. Habría que reflexionar desde las distintas organizaciones y movimientos si con el tiempo no nos hemos ido centralizando demasiado, trabajando fundamentalmente en los centros urbanos y olvidándonos de donde realmente reside la clase trabajadora, que son los barrios. Y, por supuesto, si nos hemos olvidado de este tipo de barrios donde la exclusión social, que tanto sirve al capitalismo para perpetuar las relaciones de  dominación, es mayor.

Con este artículo se quiere apoyar el trabajo realizado por estas mujeres y el que  todavía queda por realizar. Y es que nunca se habían ido, pero ahora han vuelto.

Aida Alonso, militante de En lucha en Sevilla

Foto: www.ajierro24horas.com

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