Agenda anticapitalista

Comunicado de la Corriente Socialismo Internacional sobre los tiroteos en París

26/01/2015

En lucha

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Los tiroteos en París en las oficinas de Charlie Hebdo el 7 enero, seguidos por el asesinato de cuatro clientes en un supermercado kosher en Vincennes, dos días después, han provocado una condena casi universal. Y por supuesto es justo condenarlos. Pero la forma habitual de esta condena –como actos barbaros y irracionales que violan las libertades occidentales tradicionales- se niega a confrontar el contexto histórico en que los asesinatos tuvieron lugar, y al mismo tiempo sirve para respaldar una política de guerra imperialista y represión interior.

Desde el 11 de septiembre, hemos visto el mismo ciclo en el que la guerra imperialista en el mundo islámico provoca atrocidades del terrorismo yihadistas, las que a continuación se utilizan para justificar más guerras, las que a continuación provocan aún más atrocidades… Los tiroteos de París son la última vuelta de este ciclo. La reacción delante ellos ha sido más fuerte porque han ocurrido con el trasfondo del ascenso de Isis en el oriente árabe – un avance que es producto del aplastamiento de la sociedad iraquí por la invasión estadounidense y británica en 2003 y de la guerra contrarrevolucionaria que está llevando a cabo el régimen de Bashar al-Assad en Siria.

Los asesinatos en París –y las bombas en Madrid y en Londres antes de ellos- son una consecuencia previsible de la guerra en Iraq y de sus secuelas. Decir esto no significa justificar los asesinatos, sino manifestar una conexión causal básica, que se había anotado por muchos comentaristas tanto críticos como afines del establishment, incluso antes del comienzo de la guerra. En esto tenemos que añadir la manera con que la “guerra contra el terrorismo” ha sido usada para aislar y estigmatizar la población musulmana de Europa, una minoría que ya estaba marginada económicamente y aislada culturalmente. Cada vez más, la islamofobia se convierte en la forma dominante de racismo en Europa. Esto ha sido particularmente intenso en Francia, donde hay leyes tanto prohibiendo el uso del hijab en escuelas y colegios, y el uso del velo públicamente, como exigiendo que en la enseñanza pública la historia sangrienta del imperio colonial francés se presente en una manera positiva. Dentro de un ambiente así, es poco sorprendente que una pequeña minoría de jóvenes musulmanes europeos se atraiga por los yijadis armados de al Qaeda e Isis.
Por eso, preentar el ataque a Charlie Hebdo principalmente como un asalto a la libertad de expresión es profundamente engañoso. Charlie Hebdo es una revista cuyos orígenes se encuentran en la izquierda de los años después del 1969 pero en los últimos años ha dedicado mucha energía a provocar e insultar a los musulmanes. Las comparaciones con el asalto de Las Luces en el siglo 18 contra la iglesia católica son algo absurdo. Hasta hoy en día, el Vaticano sigue disfrutando de un poder institucional y una influencia de bastidores enormes. El Islam es la religión de una minoría pobre y marginalizada en Europa. Las caricaturas de Mahoma de Charlie Hebdo enfadaron y humillaron a innumerables musulmanes europeos que, sin embargo, no tienen ganas de terrorismo. De todas formas, el gobierno de François Hollande recortó muy rápidamente su proclamado apoyo a favor de la libertad de expresión, deteniendo cada vez más personas por lo que han escrito en las redes. Pero el eslogan “Je suis Charlie” ayudó a Hollande y otros líderes de la clase dirigente europea a movilizar tras ellos un número sin precedente de gente en París el 11 de enero.

Nos postulamos en la tradición marxista revolucionaria, la que desde los tiempos de Marx, Éngels y los Fenianos, y los tiempos de Lenin, Trotsky y los Naródniki, ha rechazado el terrorismo como estrategia política. Nuestra diana es el sistema capitalista e imperialista. Esto puede ser derrumbado sólo por acción masiva de la clase trabajadora. Los grupos yihadistas aplican, en contraste, una estrategia terrorista clásica, fundamentalmente separando una élite de combatientes de las masas, las que se mantienen pasivas. De hecho, una de las metas de los asesinatos en París es, sin dudad, provocar una reacción represiva e islamófoba, la que llevará a más musulmanes a apoyar las organizaciones terroristas. Por lo tanto, existe una complicidad entre este tipo de tácticas y los métodos de “dividir y vencer” que practica la clase dirigente. Nosotros, en contraste, defendemos la unidad de los oprimidos y explotados por el capitalismo y el imperialismo. Ya antes de los tiroteos, el racismo y la islamofobia estaban en ascenso en Europa. Los efectos de la crisis económica y de las políticas de austeridad de los gobiernos europeos, combinados con la corrupción y arrogancia de la élite política neoliberal, han creado una oportunidad para los partidos de la derecha populista, racista y fascista –el Frente Nacional en Francia, Pegida en Alemania, UKIP en Gran Bretaña, y similares. Los partidos tradicionales han mimado a la extrema derecha con ataques contra inmigrantes, musulmanes y otras minorías, ayudando así para que el racismo se haga más legitimado. El clima de cólera y miedo creado por los asesinatos en París seguramente empeorará el ambiente prevalente de racismo e islamofobia. Al mismo tiempo, Hollande y David Cameron en Gran Bretaña están demandando aún más poderes para sus ya hinchados aparatos de seguridad

El reto más urgente para los socialistas revolucionarios en esta situación es construir el movimiento más amplio posible contra el racismo y la islamofobia. Lo que esto incluirá en diferentes países varía según las circunstancias. En casos donde racistas y fascistas salgan a la calle, tienen que ser enfrentados con contra-movilizaciones masivas. A los demagogos racistas tenemos que tratarlos también con protestas masivas. Pero el día contra el racismo el 21 de marzo ofrece una oportunidad para todos los que quieren sublevarse contra el racismo y la islamofobia y salir a la calle. Pero es fundamental entender que muchos de los que participaron en las manifestaciones oficialistas como las “marchas republicanas” en Francia el 11 de enero quisieron rechazar las atrocidades terroristas pero también quisieron expresar su oposición al racismo y a la conversión de los musulmanes a chivos expiatorios. Será importante involucrar lo más posibles a estas personas también.

Al mismo tiempo tenemos que seguir organizándonos contra las intervenciones militares imperialistas en el sur. Mientras la mayor parte de las fuerzas de ocupación occidentales se están escabullendo, siendo dejadas baldadas en Afganistán, la campaña militar contra Isis sigue reforzándose en Iraq y Siria. A pesar de las declaraciones de Barack Obama, el número de “botas estadounidenses en el suelo” en Iraq está subiendo. El imperialismo francés tiene una historia larga de intervención militar en sus antiguas colonias africanas, y más recientemente en Mali. Nos debemos oponer a todas estas aventuras militares, y a todos los intentos de extender la maquinaria imperialista de vigilancia y represión en nombre de la lucha contra el terrorismo.

Los asesinatos en París y sus secuelas representan un reto mayor para la izquierda radical y revolucionaria. Muchas corrientes ponen el estado y los islamistas al mismo nivel, como si fueran enemigos igualmente peligrosos. Pero los estados imperialistas occidentales respaldan el sistema capitalista global de explotación, utilizando un poder enorme para oprimir y destrozar. Muy frecuentemente, tratando el estado y los islamistas como si fueran lo mismo, se puede caer en alinearse con el estado contra los islamistas –como ha hecho, por ejemplo, gran parte de la izquierda en Egipto, apoyando al régimen contrarrevolucionario del mariscal el-Sisi contra los hermanos musulmanes. En Europa, el apoyo que secciones sustanciales de la izquierda radical han dado a Charlie Hebdo equivale a abandonar la minoría musulmana. Pero, los socialistas revolucionarios son altavoces de las oprimidas. Todas nuestras actividades tienen que ser sometidas a la meta de promover una clase trabajadora unida por encima de género, religión, color y nacionalidad, luchando para liberar el mundo de la explotación capitalista y la opresión.

La coordinadora de la Corriente Socialismo Internacional.

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