Agenda anticapitalista

27J: O gobierno fragmentado y débil o nuevas elecciones

27/06/2016

En lucha


Seis meses después, vemos como el PP ha recuperado 600.000 votos respecto a las elecciones de diciembre, la mayoría de los cuales, unos 400.000, vienen de la bajada de Ciudadanos. Sin embargo aún le quedan muchos para recuperar los 3.500.000 millones que ha perdido desde 2011. El PSOE ha perdido 100.000 desde el 20D aunque todavía sigue siendo la segunda fuerza. La suma de Unidos Podemos no ha conseguido retener los votos de IU y Podemos, de hecho ha perdido prácticamente 1 millón de votos. De esta manera se ha convertido en la formación más afectada por la abstención.

El sistema político del 78 ya no permite la estabilidad

En diciembre de 2011 el PP ganó al PSOE por mayoría absoluta. Así en pleno movimiento del 15M se seguía dando el turnismo (intercambio de presidencias entre PP y PSOE con mayorías absolutas o bien cercanas a éstas). En ese momento sumaron prácticamente 18 millones y hoy no llegan a los 13 millones. Por tanto, el modelo de dos grandes partidos que se alternan en el gobierno en solitario o con una derecha nacionalista en estos momentos no funciona. La salida a este callejón sin salida divide al PSOE entre las partidarias de apoyar un gobierno del PP por activa o por pasiva; las que intentarían liderar un gobierno de izquierdas; o bien las que se quieren seguir intentando vincular a Ciudadanos. La primera opción nos llevaría a un escenario similar al griego de 2012 donde Nueva Democracia (el PP griego) y el PASOK (el PSOE griego) formaron gobierno y Syriza, curiosamente con 71 diputadas, quedó en la oposición – sin embargo con una diferencia, la suma de PASOK y Syriza no sumaba para gobernar. La segunda opción, la de un gobierno del PSOE con PODEMOS (156) con algunos partidos independentistas, que les permitiera sumar más de los 169 que suman PP y C’S. Esta opción, a pesar de ofrecer al PSOE la posibilidad de plantearse como alternativa al PP, necesitaría la aceptación de convocar un referéndum de autodeterminación, hecho bastante improbable. La tercera opción pasa por plantear de nuevo la quimera de un gobierno con Ciudadanos y PODEMOS.

Acaben como acaben las negociaciones, el gobierno que salga tendrá que afrontar la nueva recesión económica y los recortes europeos (está por ver cómo quedan afectados por el Brexit) con una mayoría parlamentaria frágil, ya sea por ser un gobierno en minoría, o por una gran coalición con fuertes tensiones ideológicas de fondo; no tanto por las diferencias entre los liderazgos del PP y del PSOE, sino por lo que significa el voto de cada uno.

Sin luchas las opciones de orden se recomponen

PODEMOS dio el salto a las elecciones europeas de 2014 impulsado por el 15M y las marchas de la Dignidad, que aportaron el combustible social necesario para romper el sistema de partidos salido del 78. A partir de aquí el liderazgo de PODEMOS ha ido virando el discurso, con la idea de captar al votante del centro. Ha concentrado su estrategia no en ir a buscar a las abstencionistas, que mayoritariamente son clases populares desencantadas, sino en aparecer como una opción renovadora pero respetable y realista.

En pleno proceso de descomposición de PSOE y PP, no han puesto todas las energías, el dinero y la militancia a impulsar las luchas. Una muestra clara es que PODEMOS no ha aprovechado las movilizaciones del 15M de este año para plantear un pulso desde las plazas en plena precampaña. El partido que reivindicaba el 15M ha renunciado a tener una estrategia de agitación popular. Y de ahí en parte viene su descenso: ni se ha vuelto bastante respetable para ganar a los votantes del centro, ni ha ofrecido una oposición real al PP desde la calle para activar el sector abstencionista de clase obrera. El hecho de que en Jaén Diego Cañamero haya ganado el escaño muestra que la victoria pasa por potenciar el perfil luchador

Por lo tanto, esta falta de agitación y la falta de una posición clara sobre cómo formar gobierno, agravada por una campaña política y mediática en contra de Unidos Podemos, ha propiciado el crecimiento de la abstención.

Si Unidos Podemos se queda finalmente en la oposición, puede optar por dos estrategias: una es la de continuar haciendo oposiciones a los sets televisivos y los debates parlamentarios, que se han mostrado como una herramienta de doble filo; o bien empezar a llevar afiliados a las luchas, a impulsar las huelgas y sobre todo cambiar la estrategia en las ciudades donde gobierna. Esto significa dejar de gobernar para todos y hacerlo claramente para la clase obrera.

En Cataluña
Como En lucha rechazamos la idea de convertir todas las elecciones en plebiscitarias. La gente vota en las elecciones pensando en lo que puede hacer cada parlamento. El resultado en Cataluña muestra un lento desgaste de CDC con problemas muchos mayores en la provincia de Barcelona, ​​incluso en feudos propios importantes como Sant Cugat, Mataró o el distrito de Les Corts. ERC no sube tanto, en parte por su pacto con CDC. En Común mantiene un magnífico resultado pese a perder 100.00 votos.

Tal y como queda el panorama se confirma lo que veníamos diciendo desde diciembre de 2015, que existe una posibilidad de hacer efectiva la autodeterminación de Cataluña desde la izquierda. Este hecho pasa por construir el Referéndum Unilateral de Independencia. Es decir, situar la desobediencia y la unilateralidad en el centro de la acción política. Dotar de valor constituyente a las luchas, como “la nueva cultura del agua”, o las 5 de la PAH.

Tenemos la oportunidad de romper la maquinaria de dominación nacional y de clase que es el Estado Español. Si caminamos hacia una transición / desconexión “de la ley a la ley” daremos tiempo a que las opciones de orden se recompongan y se cambie todo para no cambiar mucho. Hay pues que conseguir que el pueblo de Cataluña ejerza su soberanía una vez más, como ya ha demostrado tantas otras veces que es capaz de hacer, sin la tutela de nadie.

Formulario de suscripción

Rellena este formulario si quieres suscribirte a alguna de nuestras publicaciones.

Periódico En Lucha y revista La Hiedra - 25€ / año
Periódico En Lucha - 15€ / año
Revista La Hiedra - 12€ / año

×